Por Lilibeth Alfonso Martínez lilithalfonso@gmail.com
A mediados de julio, Maida Lores Iznaga escribió con sus razones y un listado de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda (UMIV) de Guantánamo, al final de su misiva.
“Relación de viviendas de afectados de la tormenta Noel con derrumbes totales incluidos en el plan de 2009, que serán construidas por el MICONS en la dirección 7 Oeste y 18 Norte en los edificios enumerados...”, dice el encabezado del documento.
Debajo, una relación de los propietarios. Félix Emilio Figueredo Moya es el cuarto, su tío.
Al final de la página, aparece el nombre de Leobel Reina Rodríguez, director de la UMIV; y, encima, los trazos de su firma. Asegura Maida que la relación de beneficiados es resultado del acuerdo 015, acta 2; entre esa oficina y la instancia municipal del Poder Popular.
Poco tiempo después, esta mujer se entrevista con “Alexis, inversionista de la UMIV” y éste le revela la posibilidad de otorgarle una de las viviendas de los edificios situados en San Gregorio entre 16 y 17 Norte.
Ella, a sabiendas de que la dirección no es la acordada, se lo explica. El funcionario lo solucionó de un plumazo: le preguntó la dirección del listado aquel y la copió, entre paréntesis, al parecer en el listado de la nueva edificación.
Cuando se terminaron las casas, Maida regresa a la oficina del inversionista “para que me tuvieran presente a la hora de repartir los apartamentos”, pues necesitaba uno en planta baja para comodidad de su tío Emilio.
En vez de eso, el propio funcionario le asegura a Maida que debían esperar a que finalizaran los edificios realmente asignados a la familia, en la dirección del primer listado. “Pero cuando estuvieron listos, vuelvo ante el compañero Alexis y éste me dice que, según indicó el Gobierno municipal, ese listado no procede”.
Con la idea de la injusticia, del no es posible en la cabeza, esta guantanamera va hasta ese órgano y la recibe una funcionaria de Atención a la Población quien le explicó que las viviendas serían entregadas por el Poder Popular Provincial a otras personas, por otro listado.
Escribió a la última instancia y aún no recibe respuesta, aunque en otra visita al municipio la propia funcionaria le dijo que su caso “no tenía solución”, rememora Maida.
¿Cómo es posible que no se respeten los listados de damnificados de la tormenta Noel, aprobados por la UMIV y el Poder Popular?, se pregunta con la urgencia de mudarse y de una vez y por todas, devolverle la privacidad a los parientes que, desde el derrumbe de su vivienda, le abrieron las puertas de la suya, ubicada en Calixto García número 14, entre 12 y 13 Norte.
La segunda carta la firma Sofía Thaureaux Charón, trabajadora de la Empresa de Alojamiento y Recreación, quien el 14 de junio pasado acompañó a su madre a recoger su chequera al Correo No. 2 del reparto Caribe, pues en el punto ubicado en Martí entre 8 y 9 Norte “nunca hay nadie”, y vivió la odisea que cuenta.
Ya en la oficina, “la compañera Adria nos dijo que debíamos ir a Máximo Gómez –la oficina de Asistencia y Seguridad Social- pues allí estaban adiestrando a una trabajadora” que al parecer todavía no había cogido tamaño de bola.
Al mediodía, y con su madre anciana de la mano, llegó hasta allí. “Estaban preparando para irse, le expliqué a la recepcionista y me dijeron que no atendían a más nadie hasta pasadas la 1:30 pm”. También preguntó por el director: “estaba, pero no me podía atender”.
En la práctica, “llegaron 20 minutos después de lo establecido, y a esa hora le entregaron la chequera. Pedí el libro de quejas y sugerencias pero respondieron que no lo conocían. Me fui sin poder quejarme del maltrato”.
Finalmente, esta guantanamera espera que, como no pasó en junio, en los meses siguientes pueda cobrar la chequera de su anciana madre en el punto de Martí entre 8 y 9 Norte, donde corresponde.
Esperemos que haya sido, y sea… |