
El jefe es otro, pero mi problema es el mismo
Por Haydée León Moya
María Elena Campistruz Castellanos, vecina de San Gregorio No.1212 (Interior) entre Avenida y el 1 Sur, tiene mucha razón en lo que dice: En Cuba cualquiera que dirige en diferentes instancias del Poder Popular puede ser cambiado, pero los casos atendidos en un mandato y cuya solución está en proceso, no debe resultarle ajeno a los que asumen la función de la persona sustituida.
“Tiene que haber un orden y organización tal, que cada problema de la población tenga una consecución y una respuesta. Esa, y no otra, ha sido práctica de nuestra Revolución”, escribe en su carta esta jubilada del sector de Comercio, quien denuncia que su caso se diluye en la clásica desidia.
Explica María Elena que en el año 2008, teniendo en cuenta las malas condiciones de su vivienda, afectada por un sismo, fue incluida en el plan de ese año para asignarle los recursos para reconstruirla, pero nunca se concretó esa decisión.
“Gestioné ese asunto hasta el cansancio y fue en abril del pasado año que vi una real posibilidad cuando a raíz de varias quejas a todos los niveles de Vivienda, y otras instancias, su director provincial, remitió una carta al presidente de la Asamblea municipal del Poder Popular en ese momento planteando posibles soluciones que podía adoptar el Consejo de la Administración, no la institución que él dirige.
La señora adjunta a su carta copia del mencionado documento firmado por Osvaldo Céspedes Lorente y en el cual confirma que atendió varias veces el caso y asegura que el inmueble de referencia fue afectado por un ciclón, razón por la cual la señora se trasladó a la vivienda de un familiar.
De ser posible, sugiere entonces el directivo de Vivienda, evaluarlo para incluirlo en el plan de rehabilitación por derrumbe, o de lo contrario en los casos pendientes de cambio de inmueble pues la casa donde reside temporalmente la señora es una ocupación ilegal confiscada al ocupante por negativa de regreso a su lugar de origen. Por lo anterior necesitamos una respuesta relacionada con la solución que se propone para resolver definitivamente el caso.
Según la remitente, unos días después, exactamente el 25 de abril de 2011, el presidente del órgano de Gobierno en el municipio Guantánamo en ese momento le concedió una entrevista y acto seguido le autorizó la compra de 20 bolsas de cemento y le orientó volver para continuar entregándole el resto de los materiales, para lo cual debía pasar por la oficina de atención a la población.
Y María Elena volvió varias veces, pero cuando fue atendida se había producido un cambio en la presidencia de ese órgano y la respuesta que le dieron en la mencionada oficina fue la que motivó escribir a Venceremos: Ya quien hizo ese compromiso con usted no dirige en esta institución y no podemos cumplir con lo que le prometió.
Finalmente María Elena sigue agregada en una casa que quien la acogió no es legal propietario y a eso se le une un litigio con los antiguos dueños del inmueble que ella se vio obligada a abandonar por estar en malas condiciones.
Sobre ese litigio se aprecian muchos lados oscuros al parecer por falta de elementos convincentes tanto de la dirección de Inspección como de la Oficina de trámites de la Vivienda, por lo que María Elena cuestiona algunos procedimientos y denuncia el maltrato que ha recibido en esas instituciones. |