henequen cultivoFoto: Juan Carlos Dorado

El deseo de afianzar el fomento del henequén, a fin de incrementar su presencia en la producción de sogas y cordeles, acapara la atención de la Empresa Nacional de Fibras Naturales, entidad de reciente creación.

Enrique Almeida Ruiz, director de dicha empresa, dijo que lograr el renacer de ese cultivo en un plazo lo más breve posible constituye prioridad para el país, sin descartar la exploración en torno a otras plantas fibrosas y multiusos como el kenaf y el coco.

Del total de la producción de sogas y cordeles el año anterior (136 toneladas) en la vetusta industria matancera Julián Alemán, apenas un volumen superior a las 40 toneladas se logró con fibra de henequén, producto ecológico muy apreciado en el mercado. Indicó Almeida Ruiz que el programa para la supervivencia y desarrollo de este cultivo con alto potencial contempla la siembra de entre 300 y 400 hectáreas anualmente. Este año debemos plantar 219 hectáreas y unas 260 en el 2018, lo cual es una prueba de que no cejaremos en el empeño por rescatarlo.

Afirmó que para reanimar los sembrados necesitan crecer en los campos de posturas, razón por la cual en estos momentos refuerzan el área de vivero en las UEB localizadas en Matanzas, Mariel y Cienfuegos, donde hoy se concentra el fomento de la planta textil.

Significó que en la actualidad existen 809 hectáreas en desarrollo y 542 en producción, un cultivo que requiere de un ciclo de cinco años de maduración a fin de estar aptos para el corte y es una de las labores más difíciles del campo.

La fabricación de sogas y cordeles tiene como destino básicamente el sector de la agricultura, y de manera muy particular la campaña tabacalera. Del plan de 532 toneladas correspondiente a este año, ya entregaron un volumen cercano a las 290 toneladas.

Tanto el proceso de desfibrado de las pencas como la elaboración industrial descansa en añejas máquinas, que por razones lógicas limitan la eficiencia y los rendimientos en ambos casos.

Otro de los desafíos para devolverle esplendor a este cultivo en Cuba pasa por completar la plantilla en la actividad de cortadores, así como certificar la calidad de la siembra y garantizar los manejos adecuados, un mal cuyo remedio está en manos del colectivo de la empresa, reconoció Almeida Ruiz.

Fuente: Periódico Granma

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