jesus menendez pinturaJesús Menéndez, Óleo sobre cartón de Adigio Benítez Gimeno (1958).

Con una peregrinación solemne hasta la estación ferroviaria de Manzanillo y un acto nacional de homenaje, cubanos de varias generaciones rindieron tributo al líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo, en el aniversario 70 de su asesinato.

La marcha fue precedida por una concentración solemne ante el antiguo recinto sindical Fraternidad del Puerto, adonde el pueblo enardecido trasladó el cuerpo del dirigente proletario, luego de arrebatarlo a la Guardia Rural en la propia noche del crimen, el 22 de enero de 1948.

Ya ante el monolito que recuerda al mártir en el sitio exacto en que el capitán de la Guardia Rural, Joaquín Casillas Lumpuy, le cegara la vida, miles de trabajadores, estudiantes, combatientes y otras personas dedicaron cantos, danzas y poemas, incluida una ofrenda floral que a nombre del pueblo de Cuba depositaron Federico Hernández, primer secretario del Partido en Granma; Orlando Celso García, presidente de Azcuba, e Ismael Druyet, miembro del Secretariado Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba.

Elizabeth Mendoza, obrera del central Enidio Díaz Machado, del municipio de Campechuela, aseveró que «el mejor monumento que podemos levantar es el de estudiar más, superarnos siempre, ser técnicos o profesionales responsables y lograr que en el sector azucarero prime la eficiencia».

José Antonio Pérez, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Azucareros, afirmó que los ideales y la obra de Menéndez deben honrarse en cada central, cañaveral, unidad productora y empresa de apoyo, con el trabajo cotidiano para hacer avanzar el sector.

En la capitalina casona de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) también se evocó al General de las Cañas, en la propia voz de quien así lo hiciera llamar, el poeta Nicolás Guillén, autor de la hermosa elegía que lo inmortalizara en versos.

En el breve acto que organizaran la Comisión Aponte, la Fundación Nicolás Guillén y la propia Uneac, el poeta Miguel Barnet, presidente de esta última, tras reconocer los trascendentales valores de la obra, recordó el día en que se enterró a Jesús Menéndez y la muchedumbre que lo acompañó hasta su última morada, solo comparable a la que concurre en los actos de la Revolución Cubana. Como Guillén, él también está vivo entre nosotros, dijo.

Fuente: Periódico Granma

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