congreso anapFoto: Jorge Luis González

“Este ha sido un Congreso de lo­gros y lo prometido llegará a ser realidad (…), nos basamos en la confianza eterna que la Revolución siempre ha tenido en sus campesinos”, destacó en las palabras centrales durante la clausura del XI Con­greso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Jo­sé Ramón Ma­chado Ventura, Se­gundo Se­cretario del Comité Cen­tral del Partido y vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Mi­nistros.

Previo a la clausura, en la que tam­bién estuvo presente el miembro del Buró Político Miguel Díaz-Canel, pri­mer vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, Ma­chado Ven­­­tura había recordado la posición del Comandante en Jefe Fi­del Cas­tro, en la primera línea de lu­cha por la reivindicación de los derechos del sector, remembranza que los delegados abrazaron con el acuerdo de enviar un mensaje de eterno agradecimiento al líder histórico de la Re­volución Cubana. Y transmitió el sa­ludo y la felicitación, por el Día del Campesino, del Pre­sidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, Ge­neral de Ejército Raúl Castro. “Raúl, el de siempre, no olvida ni sus preocupaciones, ni sus ocupaciones”, aseveró.

Al valorar —en su intervención central— la incorporación de nuevos asociados, el funcionamiento orgánico de la asociación y las dianas hacia donde debe direccionar esta su trabajo, Ma­chado Ventura enfatizó: “La ANAP sale fortalecida”.

El Segundo Secretario del Comité Central del Partido comentó que ur­ge gestionar un mejor control pe­cuario y sobre los puntos refrigerados para el acopio de la leche, que “empiezan a ser una solución”, alertó que el asunto no es poner el ter­mo, se trata de echar a funcionar la actividad ganadera en sí y concederle mayor prioridad.

Se refirió, asimismo, a “la clásica queja en relación con los precios”. Lo primero es que si el 70 % de los campesinos tienen en sus manos la producción de viandas y vegetales a nivel nacional —reflexionó— entonces en sus manos está ir solucionando este tema.

Y en ese análisis dedicó un paréntesis a la aparición del especulador como intermediario que poco aporta y, en la mayoría de las ocasiones, “cosecha” mejores dividendos que quienes producen los alimentos al pie del surco. No se puede dar brecha a la exageración a la hora de formular un precio, dado que la diferencia de esa alteración en los im­portes sale del bolsillo del pueblo.

Por otro lado, dijo, atacar directamente las causas que estriban en las aún persistentes deficiencias contractuales, es tarea impostergable para el cambio que se busca.

Al revivir momentos clave en la historia, particularizó que Enero de 1959 marcó un antes y un después en el campo cubano. Era el fin de una etapa en la que “el campesino propietario era la excepción” y donde los explotados hacían mayoría.

Y en este sentido, recordó cuánto simbolizó el triunfo revolucionario pa­­ra el campesinado y cuánto ha significado este último para la Re­vo­lución. “Fueron campesinos los primeros com­­batientes incorporados a los bisoños expedicionarios del Gran­­ma”.

Rememoró las luchas campesinas y evocó a líderes de aquellas gestas que jamás hicieron distinciones entre el trabajador de las fábricas y los del surco. Más cerca en el tiempo, abundó en que, incluso en las coyunturas más susceptibles y difíciles, “la Revolución nunca ha dejado de lado a los hombres y mujeres del campo”.

“Hoy enfrentamos retos no me­nos difíciles, (…) que imponen ac­tualizar la forma de gestionar la economía para mayor eficiencia y resultados, pero sin olvidar ni un mo­mento que esta será siempre la Re­volución de los humildes, por los humildes y para los humildes, como proclamó Fidel el 16 de abril de 1961 y lo volvió a recordar Raúl en su informe central al VI Congreso del Partido”, subrayó.

Y de la historia que ha escrito la oncena edición del cónclave de los campesinos, hay que extraer las esencias y trabajarlas.

Fuente: Periódico Granma

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