Un reconocimiento al trabajo desarrollado durante años en la conservación de los valores patrimoniales, pa­ra que la ciudad pueda arribar dignamente al aniversario 62 de la gesta del Moncada y los 500 años de su otrora villa, transmitió Gladys Collazo, presidenta del Consejo Na­cional de Patrimonio...

Collazo expuso su apreciación al intervenir aquí en el Simposio Subacuático Cuba-2015, evento que ha centrado su octava edición en la declaración como Monumento Nacional del Parque Arqueológico del Pa­tri­monio Cultural Subacuático Batalla Naval de Santiago de Cuba-1898, este viernes.

Precisamente el acontecimiento, que dirigido a articular con el acervo histórico y cultural de cubanos y extranjeros visitantes, la labor de protección de los buques de la escuadra del almirante español Pascual Cervera hundidos por la armada americana, revela el desvelo por el patrimonio igualmente asociado al me­dio ­am­biente.

Según el doctor Jesús Vicente González Díaz, quien ha dedicado décadas a la investigación de ese tesoro arqueológico, el parque está conformado por siete sitios en una extensión de más de 60 millas localizadas a lo largo de la costa del litoral sur oriental, entre Playa Siboney y Ocujal del Turquino.

De este a oeste aparecen en Siboney restos de una embarcación perteneciente a las tropas americanas, y del mismo país continúa a la entrada de la bahía el buque carbonero USS Merrimac. Le siguen ya de la escuadra de Cervera, frente a Mar Verde el buque Furor, y entre Rancho Club y Buey Cabón el destroyer Plutón.

Continúan entre Buey Cabón y Nimanima restos del Infanta María Teresa —pues como se conoce el navío quiso ser llevado a Estados Unidos como trofeo de guerra y zozobró en Las Bahamas—, y luego el Almirante Oquen­do. En Aserradero está el Vizcaya, y por último ante el Turquino se encuentra el Cristóbal Colón, verdadera joya de la arquitectura naval de la época.

Al valorar la investigación presentada, la presidenta del Consejo Nacional de Patri­mo­nio señaló que en el archipiélago existen alrededor de 3 000 pecios (pedazo o fragmento de la nave que ha naufragado), de ahí que la experiencia santiaguera contribuya a profundizar en la elaboración de la carta arqueológica de Cuba, en el inventario y la protección de ese patrimonio subacuático.

Gladys Collazo precisó que esta integración corrobora la seriedad con que se labora en Santiago de Cuba, territorio que con varios si­tios declarados por la Unesco como Pa­tri­mo­nio de la Humanidad, tienen en la historia y la arquitectura de su centro histórico y el santuario del Cobre con su comunidad, una fuerte reserva.

Fuente: Periódico Granma

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