El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, presidió hoy el izamiento de la bandera estadounidense en la embajada de su país en Cuba, lo que para muchos es un presagio de mejores tiempos en los vínculos entre ambas naciones.

En un acto cargado de simbolismo, el jefe de la diplomacia estadounidense vio flotar la enseña, una ceremonia que ocurre tras largos meses de conversaciones entre Washington y La Habana, y que pudiera alcanzar su máxima expresión si el Congreso vota favorablemente por eliminar las leyes del bloqueo impuesto a la isla desde 1961.

James Tracy, Mike East y Larry Morris, los tres marines que arriaron la bandera el 4 de enero de 1961, fueron los encargados de entregar a otros tres uniformados la enseña que ahora flota en lo alto del mástil en esta memorable ocasión.

Centenares de personas dentro del patio de la embajada y desde el muro del emblemático malecon habanero fueron testigos de lo que es calificado por un hecho histórico.

En los alrededores de la sede reporteros, cámaras y fotógrafos de medios de todo el mundo, junto a centenares de cubanos, fueron testigo de un acontecimiento que era demanda de la comunidad internacional durante largos años.

Por la parte cubana asitió a la ceremonia Josefina Vidal, directora de la Dirección General de Estados Unidos de la Cancilleria cubana, y José Ramón Cabaña, Encargado de Negocios de Cuba en Washington.

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