regresan médicos de DominicaLos 16 colaboradores cubanos de la salud, integrantes del contingente Henry Reeve, y los cinco de los ministerios de la Construcción y Energía y Minas que acudieron al llamado de la Mancomunidad de Dominica tras el paso de la tormenta tropical Erika, regresaron en la tarde de ayer a Cuba.

En lo que fue catalogada como una misión corta, pero valiosa, el personal cubano brindó asistencia médica en seis regiones del país, de las más afectadas por las intensas lluvias asociadas al fenómeno meteorológico.
Salimos como una brigada y regresamos como una familia, resaltó el doctor Norberto Ramos, quien viajó al frente de los trabajadores cubanos de la Salud.

Además, destacó el apoyo recibido por la representación diplomática de nuestro país en ese territorio caribeño y las relaciones de trabajo establecidas con los médicos y paramédicos locales, muchos de los cuales eran graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Ramos, apuntó que los principales problemas de salud que encontraron fueron la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y los traumatismos a causa de los accidentes ocurridos por el paso de Erika, que dejó numerosas vías en mal estado y puentes destruidos.

Para el doctor José Martínez, quien con esta cumplió su quinta misión con el contingente, fue muy singular la forma en que se organizaron en esta ocasión.

"Generalmente la Henry Reeve trabaja en equipo, esta misión fue atípica porque los especialistas en Medicina General Integral fueron ubicados en distritos independientes, y esto fue una experiencia muy buena para nosotros", señala.

Junto a la doctora Jeffrey, graduada en Cuba, atendió a la población correspondiente a cinco consultorios y no duda en considerar esos estrechos lazos establecidos durante las arduas jornadas de trabajo, como excepcionales.

De la misma manera considera la cooperación con el personal de enfermería la licenciada de esa especialidad Mailén Drigs, quien vivió su primera experiencia en este tipo de labor humanitaria. Vuelo en helicóptero, traslado a los lugares navegando ríos y hasta sujetarse de una soga formaron parte de los momentos vividos durante la misión, que ya la acompaña para siempre junto a la calidez de las personas con las que compartió.

Por su parte los ingenieros civiles Juan Antonio León y Pedro González, tuvieron una tarea igualmente relevante: hacer una valoración de los daños ocasionados por Erika en carreteras y puentes, los recursos necesarios para resarcirlos, y contribuir a la búsqueda de soluciones técnicas. En este propósito trabajaron de conjunto con especialistas del Ministerio de Obras Públicas de Do¬minica.

El conocimiento de los cubanos se abrió paso en medio de las adversidades, pues, como apuntara Pedro González, se trata de un país con una geografía muy montañosa, donde en más de 700 kilómetros cuadrados de superficie hay más de 300 ríos, por lo que las aguas y el desprendimiento de piedras dejaron grandes afectaciones en las vías.

Con más de ocho años de colaboración médica en Dominica a través del Convenio Integral de Salud y 25 colaboradores en misión en el territorio; la ayuda brindada por la brigada del contingente Henry Reeve y el resto del personal cubano, fue un nuevo apretón de manos entre dos pueblos hermanos del Caribe.

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