coloquio fidelFoto: Ismael Batista

El coloquio Fidel y la Revolución de las mujeres, ocurrido ayer en la sede nacional de la Central de Trabajadores de Cuba, pretendía valer como sistema para profundizar en el pensamiento del Comandante en Jefe relacionado con la igualdad de género.

 

Y eso fue.

 

Resultó, además, un acercamiento a la historia nacional; un modo de oponerse a la “cultura discriminatoria” que persiste en el orbe; y una brújula “para utilizar en el presente que construimos y en el futuro que soñamos”, según Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la Federa­ción de Mujeres Cubanas (FMC).

 

La Revolución —dijo— cambió la vida y la historia de esta nación, pero sobre todo cambió la vida de nuestras mujeres. Y en el centro de todo ello estaba Fidel, sin su pensamiento y sin su obra no podríamos exhibir los logros que tenemos hoy.

 

Por eso, cuando uno ve las fotos y documentales de entonces, ve cómo las mu­jeres lo saludaban, cómo lo abrazaban y aclamaban con respeto.

 

Añadió que “en su primer discurso al pueblo cubano el 1ro. de enero de 1959, en Santiago de Cuba, nuestro querido Fidel mostró, una vez más, su preocupación por la situación de las mujeres, y expresó: la mujer es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en otros aspectos de la vida”.

 

Esa profunda vocación humanista hizo posible que él y Vilma Espín crearan la FMC, que cumple el 23 de agosto próximo su aniversario 56, subrayó Amarelle Boué.

 

Fidel le dio a Vilma la tarea de encauzar esta organización, pues consideró que representaba la posibilidad de unir todos los sectores femeninos de la población, sin distinción de raza, credo o estatus social, explicó Yolanda Ferrer Gómez, quien fuera secretaria general de la Federación entre 1960 y el 2007.

 

El objetivo, entonces, ha sido siempre luchar por el ejercicio pleno de la igualdad de la mujer; lograr que estas ocupen “su lugar en la sociedad”, agregó.

 

Es importante recordar la participación femenina en la historia de nuestro país, señaló asimismo la periodista Marta Rojas, y recordó nombres como Ana Betancourt, Mariana Grajales, Juana Borrero y Celia Sánchez: “mujeres de diferentes estratos sociales y culturales, pero de una tremenda relevancia en la identidad cubana”.

 

Por otra parte, la general de brigada Delsa Esther Puebla (Teté), narró sus experiencias junto al líder de la Revolución en la Sierra Maestra.

 

Durante la guerra —expresó— las mujeres trabajábamos en todo: como enfermeras, enseñando a leer a los campesinos… Luego Fidel nos enseñó a disparar, y creó el pelotón de Las Marianas, pues, como él mismo dijo, un pueblo donde pelean juntos hombres y mujeres, es un pueblo invencible.

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