uneac mario alberto najeraMario Alberto Nájera, otra vez entre guantanameros.

A Guantánamo retorna, generoso, desde su Guadalajara, Mario Alberto Nájera para obsequiar -gratuitamente, por supuesto- cinco cuadernos de poetas (sobre todo, americanos), los más recientes entre las 20 ediciones que ya atesora a su cargo.

Los de Sixto Rodríguez, estadounidense nacido en Detroit de origen mexicano; la portorriqueña Julia de Burgos; Alex Pausides, de Pilón de Manzanillo; el villaclareño Waldo Leyva, y el espirituano Juan Eduardo Bernal Echemendía, trajo ahora el profesor universitario mexicano, al cuidado de la colección Centro de Ediciones Presente y Futuro, cada uno con mil ejemplares numerados.

 

Gesto valiente y útil en estos tiempos menos propicios para las ediciones poéticas catalogó el hecho el crítico Jorge Núñez Motes, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) aquí, al dialogar agradecido con el guadalajarense, en la presentación, ante un atento público en la sede de la filial de la organización.

 

La colección tiene el privilegio del diseño del poeta y artista plástico Fayad Jamís, con un cuaderno en ella, al igual que otros cubanos: Roberto Fernández Retamar, Nicolás Guillén, Pablo Armando Fernández, Luis Rogelio Nogueras, Otto Fernández, Miguel Barnet Lanza, José María Heredia… Al guantanamero Regino Eladio Boti (Yo tallo mi diamante) dedicó el número 15.

 

En la espléndida sesión vespertina de poesía se evocaron los autores, sus obras, los contextos mutuos, el trabajo editorial, las relaciones culturales mexicano-cubanas (Guadalajara-Guantánamo), Boti (el próximo 18 de febrero es su aniversario 140 de natalicio), su amistad con el músico mexicano Juventino Rosas y otros temas afines.

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