cruzada teatral campoPara quien repara en analizar un ciclo de vida, 28 años se resumen en al menos tres generaciones que difieren más que en edades, en la forma de apreciar y reaccionar ante determinados estímulos de variados orígenes.

Veintiocho ediciones tiene ya la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa y desde hace mucho el poblado costero de Yumurí, límite socio-geográfico entre los municipios de Baracoa y Maisí, deviene escenario ideal para el merecido descanso y materializar una suerte de revisión teórico-conceptual sobre el camino hasta allí recorrido.

Es aquí donde personas de diversas edades han sabido, a fuerza de costumbre, complicidad y buena vibra, establecer vínculos con ese grupo de actores -toda vez tan diverso y emprendedor- que forman para sí parte incuestionable del núcleo familiar.

Cada 25 de febrero, la otrora Sala de Video de Yumurí, ahora en proyecto de Casa de Cultura o centro cultural, es el espacio físico habilitado para desarrollar el Coloquio de la Cruzada Teatral, encaminado hacia el debate conceptual y objetivo sobre los aciertos y desaciertos de la correspondiente edición, siempre bajo una temática preconcebida y con la complicidad de invitados foráneos o del patio, siempre dispuestos al diálogo saludable y constructivo, contando con el actor Ury Rodríguez como anfitrión y principal organizador.

Es así que el Coloquio ha adquirido vida propia dentro de las cuerdas y líneas temáticas de la Cruzada…, acumulando más de una década de experiencia, lejos de cualquier divorcio ideo-estético con el proyecto insignia, pero si contagiado con el intermitente desinterés o falta de sentido de pertenencia que mella, sobre todo, a los más jóvenes.

El Coloquio 2018, llamémosle así, giró en torno a la necesidad apremiante de construir y socializar, teóricamente hablando, la memoria histórica de la Cruzada Teatral. Ya que, como bien y reiteradamente ha referido Jorge Núñez Motes, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba de Cuba en la provincia, es una deuda de la Cruzada con sí misma el hecho de que no exista un texto que ilustre su surgimiento y evolución como proyecto socio-cultural formativo. Pues mucho se ha escrito sobre ella como fenómeno, con la visión del que visita e interactúa, pero nunca desde los gestores que la promovieron y la sustentan.

Pero no todo se queda entre los grises punteados de negro, pues este año el acompañamiento y la cobertura audiovisual de la Cruzada ha contado con la mediación de gestores importantes de la información y la promoción de eventos como el Consejo Nacional de las Artes Escénicas y Prensa Latina.

Como fruto de este trabajo mancomunado se concibieron un grupo de cápsulas promocionales –algunas ya difundidas por diversos medios- que ilustran con brillos y señales el significado de este fenómeno teatral.

Isabel Cristina, crítica de teatro que labora para el Consejo Nacional de las Artes Escénicas en la presente edición de la Cruzada, refirió que “las cápsulas se concibieron como semblanzas o reseñas promocionales de los elementos más significativos y valores que poseen los espectáculos, más allá de la intencionalidad crítica, sobre todo partiendo de la retroalimentación con el público”. Idea que surgió durante la marcha del evento y con la complicidad de los cruzados.

Estos productos audiovisuales de considerable factura, y sobre todo ingenio, atendiendo al rigor que exige el quehacer dinámico durante la Cruzada…, conjugan acertadamente la síntesis en las ideas con la riqueza expresiva de las imágenes y planos manejados intencionadamente, transmitiendo al espectador esa esencia más humanista y arraigada de las artes escénicas en el lomerío guantanamero.

Al decir de la propia especialista “este trabajo crea un precedente a la vez que invita a otros críticos, teatrólogos o realizadores a que se involucren en las venideras ediciones”.

De ahí que se sueñe, en el futuro más inmediato, con la confección de un Dossier audiovisual de este evento, que constituya todo un ciclo comparativo desde sus inicios, rememorando desde la precariedad en los comienzos hasta la incorporación de nuevos proyectos -que tienen en la Cruzada a su patrón- como el Grupo de Teatro Campesino de Monteverde.

No obstante estos nuevos vientos, para quienes conocemos el proyecto de cerca nos invade la incertidumbre sobre qué pasará con la Cruzada después del año XXX en 2020. ¿Serán capaces los jóvenes de oxigenar y mantener el proyecto cuando se retiren de la escena los fundadores? Pero esta es otra historia, tantas veces re-pasada, que bien amerita un casuístico estudio.    

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