foto 1Alain sostiene el premio Grammy Latino conquistado por el Septeto Santiaguero en el 2015.¿Quién no goza echando un pasillito con El Septeto Santiaguero al ritmo contagioso de La meneadera? Sin embargo, muchos desconocen que el virtuoso trompetista guantanamero Alain Antonio Dragoni Cotorruelo, es uno de los integrantes de la agrupación que impregna modernidad a la antológica pieza musical, compuesta por Ignacio Piñeiro, incluida en el fonograma Raíz (2017).

Egresado de la escuela de Arte Regino Eladio Boti (Guantánamo, 1987) y del Conservatorio Esteban Salas (Santiago de Cuba, 1996), Alain se unió hace cinco años al Septeto, nominado este año por quinta ocasión consecutiva a los premios Grammy Latinos 2018 por el disco A mi qué. Tributo a los clásicos cubanos.

El talentoso músico, quien cumplió 40 años el pasado 26 de febrero, grabó los 12 temas del fonograma junto a invitados de la talla musical de Gilberto Santa Rosa, Alexander Abreu, Osaín del Monte, Orlando Valle “Maraca” y Pancho Céspedes, entre otros, en homenaje al changüí guantanamero, la trova santiaguera, Benny Moré, Celina y Reutilio, la Orquesta Aragón, la Sonora Matancera y Los Guaracheros de Oriente (con Ñico Saquito).

“Esta vez fuimos elegidos por partida doble, pues participamos con La rosa oriental en el disco Omara siempre, de la vocalista Omara Portuondo, también nominada al Grammy”, comentó Alain, un instrumentista caracterizado por la calidad del sonido, registro amplio, afinación estable, resistencia física de la embocadura y la improvisación en uno de los instrumentos de viento con mayor protagonismo en la música popular cubana bailable.

Interpelado por este redactor a través de la red social Facebook, Dragoni Cotorruelo relató a Venceremos que su labor profesional en la música inició con apenas 18 años en el Septeto Turquino. “Cinco años después me uní a Eliades Ochoa y el Cuarteto Patria, experiencia extendida por casi una década de intenso trabajo, luego de recorrer más de 40 países y grabar tres discos.

“Uno de ellos se alzó en el 2012 con el Grammy: Un bolero para ti, en la categoría de mejor álbum de música tradicional tropical, grabado en los Estudios Siboney del sello EGREM.

“Afrocubism, otro título incluido en los Grammy Latinos en la categoría de música del mundo, fue un importante trabajo junto a Eliades y los artistas malienses Toumani Diabaté, Bassekou Kouyate, Kasse Mady Diabaté, Djelimady Tounkara, Fode Lassana Diabaté y Baba Sissoko”.

¿Cuándo te integras a El Septeto Santiaguero?

“En el año 2014 recibí por vía telefónica la propuesta del señor Alden González, manager y representante del Septeto, de sumarme a la grabación de su próximo disco. Desde entonces pertenezco a esa maravillosa agrupación dirigida por el maestro Fernando Dewar, director y tresero del grupo.

“Fue una dicha que los cinco CD grabados por el grupo fueron nominados a los Grammy Latinos. Solo uno titulado No quiero llanto. Tributo a Los Compadres lo conquistó en el 2015.

“Como agrupación nos enorgullecen esos resultados, pues sentimos muchos deseos de trabajar y defender la música tradicional en Cuba y en el exterior. Estamos agradecidos y comprometidos con nuestro público.

“Debo resaltar la participación del cantante dominicano José Alberto El Canario como coproductor y cantante en nuestras más recientes grabaciones musicales. Se trata de un amante de las raíces musicales cubanas, con vocación de salsero y so¬nero, quien ya forma parte de la familia del Septeto.

“Estamos seguros de que es recíproco el sentir de José Alberto, pues juntos hicimos giras por diferentes países, compartiendo el escenario en varios conciertos y eso acrecentó nuestra hermandad con ese artista de talla internacional”.

¿Anécdotas junto a El Canario?

“En una ocasión ensayábamos para un concierto en el teatro Teresa Carreño de Caracas, Venezuela, y en esa ocasión yo debía improvisar mucho en los temas musicales que interpretaba El Canario, ya que algunos pasajes sonoros estaban casi por encima de su voz.

Ya en el escenario, con el teatro lleno, José Alberto se voltea sorpresivamente hacia mí, pues sentía que mi trompeta no paraba, no lo dejaba cantar. Yo no me daba cuenta de la situación hasta que él exclamó por el micrófono: ¡Sopla, sopla Alain!.

“Después me dijo en el camerino: Óyeme chico, desde que empieza el concierto tú te pones la trompeta y no veo que paras hasta el último tema. De donde sacas todo ese aire?

“Maestro, disculpe si en algún momento lo hice demasiado encima de su voz –le respondí- y luego me contesta con su grandeza sonera: Nooo, al contrario, es así que me gusta, donde tú lo sientas…toca. Siempr¬e que sea como tú lo haces, no me molesta.

“Confieso me sentí muy halagado por esas palabras, pues yo pensé que mi improvisación lo molestaba, y resultó todo lo contrario. Así lo hago cada vez que tocamos junto a él”.

Septeto SantiagueroImagen del fonograma No quiero llanto. Tributo a Los Compadres, junto a José Alberto El Canario (cuarto de izquierda a derecha).

¿Cuál es el fonograma con el que más te identificas?

“Me sentí mas realizado con No quiero llanto. Tributo a Los Compadres, con la participación de El Canario, pero el último A mi qué. Tributo a los clásicos cubanos me exigió bastante, tuve que estudiar mucho las improvisaciones y los solos”.

¿Quiénes son tus ídolos en la trompeta? ¿Planes como solista?

“Para mi Arturo Sandoval es el más grande de todos los tiempos. Otros que también me impresionan son Matt Davis, Louis Armstrong y Wynton Marsalis.

“No tengo planes de hacer música como solista, solo quiero dedicar mis humildes esfuerzos al Septeto, en el que tengo mucha participación y me siento realizado. Tengo proposiciones de pertenecer a otras agrupaciones en La Habana, pero ello implicaría vivir lejos de mi Oriente.

“En la capital tengo excelentes amigos y allí me tratan de maravillas, pero soy muy apegado a mi tierra, a mi Guantánamo y a mi amado Santiago, con su música y sus tradiciones únicas en el mundo. Mientras haya prú oriental no me puedo ir de aquí, eso en La Habana no lo hay (risas)”.

¿Incursionas en la docencia?

“Desde hace dos años soy profesor de trompeta en el Conservatorio Esteban Salas, de Santiago de Cuba. Enseñar humildemente lo que he aprendido durante más de 30 años es otra de mis pasiones.

“Es increíble todo lo que se aprende enseñando, eso te impulsa a amar más el instrumento. Vivo orgulloso de mis alumnos y ellos de mí. Es una retroalimentación casi mágica. Me gusta ejercer el magisterio y espero hacerlo por muchos años.

¿Tus descendientes se inclinan por la música?

“Tengo dos hijos, una hembra de nueve añitos que se llama Keyra, y Fabio, un varoncito de ocho, quienes junto a mi esposa Leticia, y también mi madre y mi hermana que residen en Guantánamo, son parte de una familia que me rodea.

“Estar con ellos, a pesar del poco tiempo que dispongo, es algo que disfruto tanto como hacer música. Ellos son lo más sagrado e importante que tengo. Quisiera inclinar a mis hijos por la música, pero es pronto aún. Por ahora trato de educarlos en el buen gusto musical y sobre todo los enseño a defender lo cubano, lo que nos identifica”.

¿Conciertos, giras en lo que resta de 2018? ¿Mensaje a los guantanameros?

“Tenemos muchos planes dentro y fuera de Cuba. Haremos conciertos en México, Estados Unidos y Europa. También estamos organizando giras nacionales. Trabajar mucho es la clave, es nuestro gran secreto. Damos las gracias a nuestro público por tanto amor.

“A mis amigos de la infancia, a los vecinos que me vieron nacer y crecer, a mis compañeros de estudio y mi familia, sepan que los amo profundamente y los llevo siempre en el corazón donde quiera que voy. Un fuerte abrazo a todos y bendiciones para el noble pueblo trabajador guantanamero, portadores de importantes tradiciones que forman parte de la cultura nacional”.

 

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