esgrimista guantanamero medallas2La esgrima cubana en los Centroamericanos se llevó los máximos honores.

Los recién concluidos Juegos Centroamericanos y del Caribe, Barranquilla 2018, resultaron una caja de sorpresas para los aficionados cubanos, pues aunque no se logró conquistar el primer puesto del medallero por países, el desempeño de algunos deportistas sobrepasó las expectativas.

 

Reynier Henríquez Ortiz, es de los muchachos que se crecieron en medio de la competición en Colombia, donde participó junto a otros tres compañeros Ringo Quintero, Yunior Reytor y Harold Rodríguez en la Esgrima. El premio a ese esfuerzo fue la medalla de oro en Espada individual y el bronce por equipos.

 

“Todo fue fruto del sacrificio y entrega durante el entrenamiento, del apoyo mutuo sin distinciones. Como una gran familia logramos avanzar con seguridad en el circuito”, explica el espadachín de 31 años en entrevista Venceremos.

 

“Además nos ayudaron mucho las dos semanas de práctica que estuvimos en Francia, meses antes de los gesta regional, donde intercambiamos con personalidades que califican entre los mejores del mundo; eso nos permitió mejorar el nivel competitivo.

 

“Los juegos fueron un momento tenso, donde cada toque dado o perdido contaba. En la primera vuelta gané todos los topes contra Colombia, Costa Rica, Puerto Rico... En las finales vencí 15-14 al colombiano John Rodríguez Quevedo, de los más fuertes en Latinoamérica, luego derroté a mi compañero Yunior Reytor 4-1 y la pugna por la presea de oro fue contra un venezolano.

 

“En el encuentro por equipos, los colombianos que ya nos conocían, usaron buenas estrategias que nosotros no pudimos remontar. Ahí estuvo la diferencia y parte de la razón de por qué nos quedamos con bronce.

 

“Para mí todo aquello fue maravilloso, porque logré mi primer oro en competencia multidisciplinaria, algo inesperado y el más grande orgullo de los atletas, en especial cuando llegas a tu patria y recibes esa felicidad del pueblo, que se siente al igual que uno como campeón”.

 

Esgrimista por necesidad

 

Más de una década lleva Reynier en el equipo nacional; donde ha visto desfilar a las más grandes figuras de la esgrima en el archipiélago, de quienes ha aprendido a ser más fuerte y tenaz. Quien lo ve ahora, jamás imaginaría que su entrada este mundo fue por cuestiones médicas.

 

“Siempre me gustaron los deportes, desde la primaria entrené karate, fútbol, pero inicié en la esgrima porque era asmático y mi madre, vio allí una salida para aliviar mis crisis, fortalecer mis músculos y pulmones. Fue el tamaño, y otras condiciones físicas, que hicieron que el arma a trabajar fuera la espada.

 

“Empecé en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) en 1999 y aunque no tuve grandes resultados en juegos escolares y juveniles, fue muy importante ese tiempo allí, sobre todo por el apoyo de profesores como Miguel De Lisle quien influyó en mi preparación técnico táctica y física para el combate.

 

“La esgrima demanda del entrenamiento dinámico, constante y agotador pues se basa en la efectividad de los toques, de ahí que haya que repetir mucho los pasos para lograr cierta maestría y dominio de sus reglas. Si deseaba representar a Cuba en campeonatos y ganar un puesto de honor debía pulir los detalles que pudiesen ser obstáculos para llegar al medallero.

 

“En el 2004 pasé al equipo nacional, cambio muy brusco, porque tenía 17 años y disputaba con hombres muy diestros en la materia. Adaptarme a las exigencias de convivencia, al nivel en que estaba, requirió esforzarme al triple contra grandes atletas como Camilo Boris, Andrés Carrillo, Guillermo Madrigal.

 

“Debo confesar que ellos me sirvieron como referencia en el deporte, así como el francés Fabrice Jeannet campeón mundial y subcampeón olímpico.

 

“Mis mejores resultados afloraron en el 2011 en los Juegos del Alba; el bronce en los Panamericanos de Guadalajara 2011 y en Toronto, Canadá, por equipos, también en Panamá, bronce individual y plata por equipo, y en los Centroamericanos de Veracruz con oro por equipo y bronce individual”.

esgrimista guantanamero medallas“El oro conquistado por mí, así como el bronce por equipos fue fruto del sacrificio y el apoyo mutuo. Así logramos avanzar”, explica Reynier Henríquez Ortiz, espadachín de 31 años.

Sueños y aspiraciones

 

Reynier sabe que el deporte no es para siempre, por eso aunque tiene sus ambiciones bien claras: llegar a las olimpiadas, ser campeón…; está preparado para iniciar otra etapa en su vida, como profesor de Cultura Física, de lo cual egresó en la Habana durante 2011.

 

“Uno debe ser inteligente y dedicar tiempo a otras cosas que mañana cuando esté retirado sean útiles; por eso pasé la universidad. Con sacrificio, sí, pues debía salir del entrenamiento, cansado y hacer los deberes escolares, estudiar para seminarios, asistir a repasos...

 

“Finalmente me gradué con una tesis sobre el impacto de la tecnología en la práctica de esgrima. La investigación se centraba en cómo los deportistas lidiaban con las novedades tecnológicas desde el punto de vista psicológico y físico, algo que tuvo muy buena acogida, y terminé con cuatro puntos.

 

“Hasta hoy, no estoy del todo satisfecho con mi rendimiento, sé que puedo dar más. Ahora mismo nos preparamos para los Panamericanos de Lima, Perú, en los que ya clasificamos y debemos alcanzar medalla. Ciertamente este deporte no es fácil, pero sé que con esmero lograremos la meta, porque todo atleta sabe que el éxito está en sobreponerse a las dificultades”.

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