armas ventas.jpg 1718483346La Casa Blanca rechazó un cambio en las políticas de uso y portes de armas en Estados Unidos, postura que históricamente se ha mantenido en el Congreso. Se negó a un endurecimiento en el control de la masacre en Las Vegas que dejó a más de 500 personas heridas y casi 60 muertes. 

Ante el tiroteo masivo con más víctimas en EE.UU. que se registró el domingo en Las Vegas, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, anunció que "el presidente ha dejado claro que es un defensor de la Segunda Enmienda", y que "sería prematuro discutir medidas políticas en tanto no sepamos cabalmente lo que pasó”.

Destacó, ante las preguntas sobre un posible cambio de política para el resguardo ciudadano, que "habrá un lugar y un momento para un debate político, pero ahora es el momento de unirnos como país" y apoyar a las víctimas y sus familiares.

Una periodista le recordó a Sanders, que luego del tiroteo en Orlando en el 2016, Trump sí habló sobre un cambio de política de armas de fuego, ésta expuso que "hay una diferencia entre ser candidato y ser presidente".

En el tiroteo en Las Vegas se reportaron 59 personas asesinadas y 527 heridos, luego de que un francotirador disparó desde los últimos pisos del Mandalay Bay Hotel and Casino hacia una multitud que se encontraba disfrutando un concierto de música country al aire libre.

El sospechoso fue identificado como Stephen Paddock de 64 años, un residente local que no tenía vinculaciones con grupos terroristas internacionales, según el FBI. Al investigar la habitación se encontraron 16 rifles de asalto, varios rifles con periscopio y dos trípodes. En la propiedad del sospechoso, se confiscaron 18 armas, explosivos, miles de municiones, entre otras armas. 

Ante este suceso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró en un tuit:

“Mis sentidas condolencias y simpatía a las víctimas y familias del terrible tiroteo en Las Vegas. ¡Qué Dios les bendiga!”.

Sin embargo, no expone que tomará medidas necesarias para el control de armas en Estados Unidos, que es uno de los principales motivos de muertes en el país.

La excandidata presidencial Hilary Clinton se expresa a través de un tuit sobre las políticas de armas de Donald Trump, y su apoyo a la Asociación Nacional del Rifle (NRA por su sigla en inglés).

“Nuestro dolor no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política a un lado, de pie a la NRA y trabajo conjunto para tratar de detener esto vuelva a suceder”.

A partir de este suceso, se reabrió un debate histórico y polémico en Estados Unidos sobre nuevas normativas más rigurosas sobre el control de armas.  

¿Qué ha impedido establecer un control de armas? ¿Quién se beneficia por esto?

El presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter, afirmó a EFE que “como muestra la historia, las matanzas provocan fuertes cambios en la opinión pública, pero las peticiones de cambio en momentos puntuales importan menos que la capacidad de presión de la poderosa Asociación Nacional del Rifle”.

Hace un año, en la campaña del presidente republicano Donald Trump, la NRA aportó 30 millones de dólares, convirtiéndose en el principal benefactor que ayudó al republicano a llegar a la Casa Blanca.

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