pixera efe.jpg 1718483347Con ninguna expectativa positiva ante el retorno de Sebastián Piñera a la Presidencia de Chile, diversos sectores de la población mantendrán una movilización activa para exigir sus reivindicaciones.

El triunfo de la derecha en Chile, en opinión de los analistas, no representa una alteración importante en el desarrollo de la política chilena, principalmente porque el modelo neoliberal se ha aplicado de manera continuada inclusive en gobiernos que se consideran de centro izquierda en el país.  

Esta victoria de Piñera, con nueve por ciento de ventaja ante Alejandro Guillier, representa un nuevo viro hacia la derecha en el país austral, y se suma a la lista de presidentes de corte neoliberal que están en el poder en América Latina. 

Su llegada a la Presidencia podría implicar un retroceso en las políticas sociales adelantadas por la presidenta Michelle Bachelet, a pesar de que tales reformas no han conseguido satisfacer las necesidades de la población. 

Algunas de las principales preocupaciones de importantes sectores de la sociedad chilena, son respecto al tema de la educación, las políticas laborales, el acceso a la salud y lo relacionado con los problemas estructurales que generan altos indices de pobreza.

Las estadísticas del Banco Mundial indican que el nivel de pobreza en Chile es de al menos 11,7 por ciento de su población, mientras que para el investigador social Pablo Egenau, la pobreza en Chile ronda al menos un 20,9 por ciento. La diferencia entre los datos del Banco Mundial respecto a otras instituciones y particulares, radica en que su evaluación se realiza con base a los ingresos de las personas y no con respecto a sus condiciones materiales de vida.

"Se va a agudizar el conflicto social, en Chile hay muchos temas pendientes, está el tema laboral, el sistema de pensiones, el sistema de salud (...) con Sebastián Piñera eso se va a agudizar mucho más", señaló el académico de la Universidad de Chile Edison Ortíz.

En Chile, la aplicación de políticas neoliberales han tenido continuidad desde la década de los 90, por lo cual las clases más vulnerables han visto negados sus derechos a acceder a una vida digna.

El mismo modelo político ha derivado en una despolitización de la sociedad, lo cual se refleja en  la participación mínima de la población en el proceso electoral. 

Para estas elecciones tuvo un protagonismo ya histórico en Chile la abstención, que se marcó firmemente con casi el 60 por ciento del padrón electoral.

En el primer periodo de Gobierno de Piñera, 2010-2014, se evidenció el descontento popular ante sus políticas, lo cual se hizo notorio en las  reiteradas protestas y exigencias de las ciudadanía en cuanto a las reformas estructurales que debían realizarse en el país.

"El Gobierno de Piñera ya tiene una experiencia, su principal preocupación es controlar esa movilización social que lo sorprendió en la fase de su Gobierno anterior, y así como han tenido la inteligencia para ganar estas elecciones, también tienen algunos dispositivos que no son solo de represión, porque evidentemente a la derecha chilena le gusta mucho la represión, para frenar la movilización social que se viene", refirió Urrutia.  

Piñera deben enfrentarse además a un nuevo escenario legislativo. En su periodo de Gobierno, que inicia en 2018, tendrá como contrapeso a un Congreso que en gran parte está compuesto por la coalición política chilena Nueva Mayoría, de su rival en la segunda vuelta Alejandro Guiller. 

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