lula livreCon el envío a prisión de Luiz Inácio Lula da Silva, la oligarquía brasileña y su socio mayor, el imperialismo norteamericano, intentan desmontar y liquidar a su Partido de los Trabajadores (PT) para sacar de la escena a la fuerza social que tiene en estos momentos la posibilidad de cambiar el destino de Brasil.

De ahí que el PT haya movilizado a decenas de miles de personas para que realicen vigilas en Brasil y Curitiba, donde Lula debería cumplir sus 12 años de encarcelamiento, mientras este miércoles se deberá reunir el Supremo Trtibunal Federal (STF)  para determinar si se libera al ex presidente, enviado precisamente a prisión por ese ente, pero que ahora tendrá otra composición.Un juez del STF, Marco Aurélio Mello, anunció que el próximo miércoles pedirá incluir en la agenda un nuevo debate que podría zanjar las divergencias internas que persisten en la corte sobre ese tema.

El STF denegó el 5 de abril un recurso presentado por la defensa de Lula para impedir su encarcelamiento mientras dispusiese de recursos ante el Supremo Tribunal de Justicia (STJ), o ante el propio STF.

Pero la decisión fue adoptada por el estrecho margen de 6 votos contra 5; una de las magistradas que votó contra Lula, Rosa Weber, dio a entender que era favorable a modificar la jurisprudencia actual, aunque no al juzgar un caso específico, sino cuando el asunto fuese tratado de forma general.

Desde prisión, Lula puede seguir expresando su candidatura para las elecciones presidenciales venideras, aunque la “justicia” que lo persigue puede lograr la inhabilitación mediante otro subterfugio, denominado Ficha Limpia.

Es decir, que no todo ha finiquitado, y tanto Sergio Moro, el principal responsable de su prisión, como otros jueces tendrán que volver a utilizar todos sus recursos para cumplir las órdenes "de arriba”.Sin dudas, y eso, valga la redundancia, no lo duden, no es obra de la casualidad, sino de toda una campaña contra la principal figura de la oposición brasileña, envolviéndolo en un proceso en el que están comprometidas otras figuras que sí son corruptas, como para hacer creer que se respetan las leyes.

Pero, pueden corroborarlo, muchas de las causas contra los corruptos han sido sobreseídas, como, por ejemplo, contra las que implican al golpista presidente, Michel Temer, quien sigue haciendo y deshaciendo, entregando el patrimonio nacional a la privatización.Quien pueda acceder a leer los titulares de la “objetiva” prensa occidental podría leer titulares como el del periódico español El País, que, regocijado, expresó que “Lula se cayó del caballo”, en tanto elogiaba al juez, por ser “todo un graduado de Harvard”, con “solo 45 años”, y que “había cumplido con su deber”.
Pero ninguno de esos medios hace referencias a que un análisis policial solicitado por la defensa del ex mandatario confirmó la falsedad de los documentos presentados por la empresa Odebrecht contra Lula ante los jueces que, de todas formas, lo condenaron.

DERECHA FORTALECIDAEl juez Moro y el resto de correveidiles jurídicos llegaron a procesar 44 acusaciones contra Lula, con el fin de evitar que escapara a la pena de prisión, como parte del plan de una derecha que se ha estado fortaleciendo cada vez más en Latinoamérica, y que maneja enormes  medios de comunicación, desbarran y conforman matrices de opinión contra líderes progresistas.

En ese menjurje descarado aplicado contra Lula, iniciado en su última etapa hace dos años, estuvo comprendida la defenestración de la legítima presidenta de Brasil, Dilma Rousseff; logró también su cometido en Argentina, penetró en Ecuador y arremetió contra el mandatario Nicolás Maduro en Venezuela, sin que pueda todavía desestabilizar al gobierno que encabeza Evo Morales en Bolivia.

Precisamente, Evo y la Cancillería cubana denunciaron el encarcelamiento de Lula da Silva, “Brasil sufre el peor golpe contra su democracia”, ha apuntado el Presidente boliviano, quien consideró que la celebración de las elecciones presidenciales de Brasil —previstas para octubre de este año en curso—, sin Lula, “es fraude”.

Es de notar que en la mañana que detienen a Lula ya había titulares al efecto preparados con anterioridad por Folha de Sao Paulo y otros órganos que responden a la derecha.Además, y de esto no se dice mucho, el andamiaje reaccionario contra el dirigente del Partido del Trabajo se produjo horas después que el Tribunal Supremo de Justicia había decidido por fin iniciar un juicio sumario contra el  presidente de la Cámara de Diputados, el multimillonario Eduardo Cunha, acusado de haber aceptado sobornos por más de cinco millones de dólares, a fin de facilitar la construcción y el uso de embarcaciones para la estatal Petrobras y a pruebas concretas de poseer cuatro cuentas bancarias por cerca de tres millones de dólares en Suiza.

Hay que destacar que el dinero de Cunha había influido para evitar que la justicia actuara sobre él, pero su desprestigio fue tanto que lo volvió virtualmente inservible para suceder a Dilma Rousseff en un virtual golpe de Estado “blando” -como pasó en Paraguay-, y por lo tanto, se suplió con Michel Temer.

El caso de Lula, por supuesto, es muy diferente, y gira en torno a presuntos sobornos en el caso de Petrobras, además de la propaganda de que había adquirido un trasatlántico, una lujosa vivienda y hasta un helicóptero, todo inventado, como se ha demostrado.

O sea, no hay pruebas de delito alguno, y el ex presidente ha sido muy cooperativo, subrayo, pero el poder de la derecha, que cumple órdenes del Imperio, trató de enlodar su figura, y en ese instante entraron a jugar su papel jueces que no hacen justicia, encabezados por Moro, y que ahora forman part6e del engranaje imperial que trata de burlarse y desconocer la movilización popular en defensa de Lula.Como se aprecia, se trata de completar el trabajo iniciado en el ciclo de gobierno del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB) en los años 90 con la destrucción del Estado, la regresión en los derechos democráticos y la sustitución de estos por servicios de pago accesibles a quien pueda comprarlos.

En declaraciones a Sputnik Nóvosti, la diputada del Partido Comunista de Brasil, Jandira Feghali, ya había denunciado que el ex presidente Fernando Henrique Cardoso se reunió con dirigentes gubernamentales en Nueva York, con quienes acordó un cambio de gobierno en Brasil que favoreciese los intereses del capital privado y de Estados Unidos en Latinoamérica.

Se trató de aprovechar que la crisis económica mundial afectó profundamente a Brasil, cuyos gobiernos petistas lucharon por evitar que repercutiera en los programas sociales, pese a los esfuerzos en contra de la derecha.Pero hay mucho más, y todavía peor, como se recoge de los apuntes del teólogo Leonardo Boff:

“Las actuales discusiones políticas en Brasil, en medio de una amenazadora crisis hídrica y energética, se pierden en los intereses particulares de cada partido. Hay un intento articulado por los grupos dominantes, detrás de los cuales se esconden grandes corporaciones nacionales y multinacionales, los medios corporativos y, seguramente, la actuación de los servicios de seguridad del Imperio norteamericano.Ello desestabilizó al gobierno de Dilma Rousseff y ha hecho meter en prisión a Luiz Inácio Lula da Silva, quien está siendo victimizado para complacer a la oligarquía y a sus aliados de dentro y fuera de Brasil.

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