123456 paraguayLa proclamación de Mario Abdo Benítez como nuevo presidente de la República de Paraguay comenzó su cuenta regresiva, en medio de un despertar ciudadano contra la impunidad y la corrupción política.

Las marchas y movilizaciones de protesta suman más de una decena de días en todo el territorio nacional y, según medios de prensa, seguirán hasta tanto los culpables dejen su bancada en Senado o la Cámara de Diputados.

El pasado 6 de agosto, los manifestantes colmaron la Plaza de Armas de la capital, tras la explosión de la indignación porque cinco días antes 53 legisladores de la Cámara Baja evitaron que el diputado José María Ibáñez, acusado de corrupto, perdiera su investidura.

La presión de los sectores paraguayos creció tanto, que Ibáñez presentó su renuncia.

Sin embargo, en el tintero de las protestas quedó el acuerdo firmado entre el presidente Horacio Cartes y su homólogo argentino, Mauricio Macri, respecto a la Empresa Binacional Yacyretá, promulgado recientemente por el mismo mandatario.

Ese pacto reconoce una deuda de más de 4 mil millones de dólares con el Gobierno de Buenos Aires, sin respaldo documental alguno, argumentaron fuentes oficiales.

Igualmente, se posterga hasta la década comprendida entre 2023 y 2033 el pago a Paraguay de la compensación por territorio inundado, para poder financiar la nueva central hidroeléctrica de Aña Cuá, que beneficia enteramente a Argentina.

Recordaron las fuentes que la nación guaraní utiliza solo el seis por ciento de la energía de la Entidad Nacional Yacyretá, y que, según las notas reservales aprobadas por la Cámara de Diputados, deberá pagar el 50 por ciento de la deuda con Argentina. Para el sociólogo y analista político José Carlos Rodríguez, estas protestas ciudadanas pudieran lograr cambios.

«Esas marchas y movilizaciones están interpelando tremendamente a los partidos políticos y a las instituciones. Es una tirada de orejas impresionante», destacó.

Señaló que todos esos actos constituyen un claro mensaje al Parlamento Nacional, que no es capaz de sancionar a los corruptos: «Ellos no van a parar. La gente toma el poder en sus manos».

Al nuevo gobierno le quedaría encarar con seriedad los grandes problemas de la sociedad paraguaya que impiden la justicia social y el desarrollo, subrayó.

En ese sentido, acotó que deberá poner mayores empeños en educación, salud, vivienda y desarrollo económico, entre otros temas. «Avanzar en justicia tributaria; no puede ser que sigamos siendo una sociedad tan desigual», enfatizó.

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