Congreso de Estados UnidosLos republicanos en el Congreso de Estados Unidos dieron una señal que acentúa la posibilidad de un juicio político (impeachment) contra el presidente Donald Trump, pese a la aparente solidez en un partido parecido a un feudo personal.

El Senado de mayoría republicana votó por desaprobar su declaración de emergencia nacional después de que el Congreso rechazara su solicitud de dinero para construir un muro fronterizo.

Según Juan Williams, analista político de Fox News Channel, este fue un raro reproche al presidente por el Senado controlado por los republicanos.

No fueron solo moderados como las senadoras de Maine, Susan Collins y de Alaska, Lisa Murkowski, pues entre los que se pronunciaron hay conservadores tradicionales aliados del presidente, como los senadores Marco Rubio (Florida), Roger Wicker (Mississippi) y Pat Toomey (Pensilvania), que se apartaron del mandatario.

Esos ‘desertores’, entre otros, temen el legado que pudiera dejar Trump a una administración demócrata y pudiera ser usado para introducir emergencias sobre temas como el cambio climático o el control de las armas de fuego, asuntos que despiertan pasiones y desencuentros en el país.

Una acusación contra el presidente es un tema que ahora divide pero, si se confirman evidencias y hay pruebas, posiblemente la cortina de hierro de Trump se rompa, según diferentes análisis.

Por su lado los demócratas de la Cámara de Representantes están divididos en si avanzar el proceso. Hay temor de que eso sea contraproducente para las próximas elecciones, tanto las presidenciales como a fin de tratar de mantener la Cámara baja y ganar el Senado.

Líder de la mayoría entre los representantes, la demócrata por California, Nancy Pelosi, dijo que estaba en contra del proceso de impeachment a menos que los legisladores de ambos partidos se unan con ese fin, lo cual haría plausible una votación en el Senado para destituir al mandatario.

Pese a los diversos enfoques entre los del partido azul es evidente que si hay un apoyo de los rojos, el gobernante se la verá difícil para escapar de la justicia y evitar el proceso con vistas a ser destituido.

En febrero 66 por ciento de los demócratas eran partidarios de iniciar la acción legal pero apenas 6 por ciento de los republicanos apoyaba esa acción.

Todo parece apuntar a la investigación que ejecuta el fiscal especial Robert Mueller sobre una posible conspiración entre la campaña de Trump y Rusia, según una encuesta realizada en diciembre de Quinnipiac.

Si hay elementos probatorios, a los del partido rojo le será muy difícil defender los argumentos de que el presidente es víctima de ‘caza de brujas’.

Según sondeos la mayoría de los independientes y cuatro de cada cinco demócratas ven la investigación de Mueller como justa, lo que marcaría el inicio del fin para Trump, cuando su feudo personal y control de los rojos, tipo mafia, parece resquebrajarse.

Aunque se ufana en afirmarlo, el magnate neoyorquino no es el republicano más popular en la historia; ocurre una distorsión de la realidad, algo en lo que el gobernante resulta un experto.

La más reciente encuesta de Gallup mostró que tiene un índice de aprobación entre todos los estadounidenses de solo el 39 por ciento. En el análisis también destaca el hecho que Trump ya no tiene un apoyo seguro en las filas rojas.

Una encuesta de la Universidad de Quinnipiac mostró que el 89 por ciento de los demócratas dijeron que Trump ‘cometió crímenes antes de convertirse en presidente’ y solo el 48 por ciento de los republicanos dijo que eso no es cierto.

Sin embargo, el voto sobre la emergencia nacional en el Senado muestra un quiebre del apoyo de los rojos, ya no siguen como corderos al capo partidista.

Al quiebre en las filas del Grand Old Party habría que añadir que defenderán más asientos en los comicios del Senado en 2020 para mantener su mayoría, algo que pudiera poner a pensar a muchos sobre si es conveniente alinearse con un presidente impopular y con un pie en el banquillo de los acusados. Williams termina su análisis en que el juicio político puede no parecer tan divisivo dentro de poco tiempo.

Los resultados de los sondeos son algo difícil de probar, a no ser que la investigación en curso aporte elementos probatorios convincentes que obliguen al Partido Demócrata a actuar.

Según el diario digital Politico para los demócratas impugnar al presidente es inevitable e imposible, algo que está por verse si los republicanos se ven abrumados por la evidencia y el temor a perder posiciones.

Usted no quiere dividir al país, por lo que debe pensar tiene un caso tal que una vez terminado de presentar, hay suficiente gente que entiende que tuvo que hacerlo, opinó el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler (D- Nueva York), el cual tiene el poder de iniciar un proceso de juicio político.

Lo evidente y cierto es que los demócratas solo seguirán adelante si la opinión pública se vuelve contra Trump de tal manera que ya no sea políticamente ventajoso para los republicanos quedarse con él.

Al menos 20 senadores republicanos deben voltearse para asegurar una condena y sin ellos, algunos demócratas advierten que impugnar a Trump en la Cámara baja es infructuoso y podría entregarle al presidente un regalo político antes de su reelección.

Es un escenario que solo el tiempo despejará. La gran incógnita ahora es si habrá o no un impeachment.

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