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Participantes en la firma de los Acuerdos de Paz Firme y Duradera, que un día como hoy pusieron fin al conflicto armado en Guatemala (1960-1996), consideran incumplidos algunos de los puntos del tratado rubricado hace 19 años.

De los 12 compromisos establecidos tras un largo proceso de negociación entre representantes de las fuerzas guerrilleras y del Gobierno algunos están olvidados y otros continúan pendientes la solución, como el problema agrario o la restauración de los derechos humanos de los pueblos indígenas, coinciden.

La seguridad y justicia, el gasto judicial, el pacto fiscal, la reforma política y el desarrollo rural, también están entre los términos acordados y aunque luego aparecieron en todos los planes de gobierno, foros y talleres de trabajo, continúan sin resolverse, concordaron, de acuerdo con el diario Prensa Libre.

Desde el principio la estrategia fue fragmentar los acuerdos en compromisos, mas solo se cumplieron aquellos que no afectaban los intereses de los poderes fácticos de este país, opinó el excomandante guerrillero Pablo Monsanto.

"Solo basta ver la situación que está viviendo Guatemala ahora. Hay 10 millones de guatemaltecos que viven en pobreza y tres millones y medio en pobreza extrema", ejemplificó.

"Tenemos más de cuatro millones de niños que viven con grados de desnutrición que son solo comparables con algunos países de África. La violencia se ha incrementado de una manera impresionante", añadió.

Monsanto también hizo alusión a las violaciones a los derechos humanos, que a su juicio, continúan siendo uno de los problemas más señalados por parte de agrupaciones civiles y organismos internacionales.

En tanto la exsecretaria de la Paz Raquel Zelaya llamó a ver la situación actual desde la perspectiva histórica y aludió a eventuales dificultades para apurar ciertos procesos en "una sociedad excluyente y racista".

Sugirió, además, tomar en cuenta si las manifestaciones anticorrupción desarrolladas este año hubieran sido posible antes de los acuerdos de paz.

"Esa libertad de organizarse fue con indignación, pero no fue que se pensara que ya venían las ametralladoras encima, porque había un proceso de democratización mucho más visible ahora", destacó, igual que la institucionalidad ganada pese a algunas incongruencias.

Durante más de tres décadas Guatemala vivió la guerra más cruenta de las registradas en la etapa en Centroamérica, que dejó más de 200 mil personas asesinadas y 45 mil desaparecidas, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

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