hilary-clinton pesquisaLa controversia sobre las violaciones a las medidas de ciberseguridad por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado está hoy en los primeros planos de discusión en medios políticos y de prensa de Estados Unidos.

 

A escasos dos meses de la Convención del Partido Demócrata, que sesionará en Filadelfia del 25 al 28 de julio próximo, existe un sentimiento de incertidumbre sobre el impacto que este tema tendrá en las aspiraciones de Clinton de alcanzar la jefatura de la Casa Blanca.

Un artículo del diario The New York Times señaló este domingo que las alegaciones contra ella alimentan la percepción -aupada por la oposición republicana- de que la exjefa de la diplomacia norteamericana (2009-2013) no resulta confiable para ocupar la presidencia del país.

Para el rotativo neoyorquino, este elemento se añade al problema principal que enfrenta Clinton: que los electores simplemente no confían en ella, a pesar de que sigue siendo la favorita para la nominación demócrata.

Sus niveles de popularidad bajaron en los últimos años: de un 69 por ciento de los electores que tenían muy buena opinión sobre ella en 2013, cuando salió del Departamento de Estado, ahora 53 por ciento de los posibles votantes la perciben de forma desfavorable, de acuerdo con el diario The Washington Post.

En definitiva, exageraciones aparte promovidas por los republicanos sobre el asunto, este es un mal momento para los demócratas, después de que se evaporó la ventaja que mantenía Clinton en medio del escándalo.

Esta situación provoca pánico en los del partido azul, pues ahora los sondeos muestran a Donald Trump delante de la exsecretaria de Estado o pocos puntos detrás de ella.

Un artículo publicado ayer en el diario The Hill asegura que el dolor de cabeza por las acusaciones sobre Clinton será mucho peor en los próximos días, como consecuencia del informe presentado por el Inspector General del Departamento de Estado el miércoles, que la acusa de violar las medidas de seguridad en el manejo de sus comunicaciones electrónicas.

Sin embargo, una pesquisa paralela que realiza el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y que está a punto de terminar, tendría consecuencias graves si demuestra que las violaciones de la exfuncionaria causaron escapes de secretos gubernamentales.

Pero el asunto pone a prueba la paciencia de los aliados de la exprimera dama, quienes piensan que ya es hora de ocuparse de otros temas más acuciantes para el país.

Al menos eso piensa la senadora demócrata Dianne Feinstein, vicepresidenta del Comité Selecto de Inteligencia de la Cámara alta, quien llamó la víspera a dejar a un lado esta controversia sobre los emails y concentrarse en los verdaderos problemas que enfrenta el país.

En una entrevista con la cadena ABC, Feinstein añadió que Clinton reconoció que cometió un error, pero no violó las leyes, no escondió nada ni mintió al público.

Creo que ella es una mujer que quiere tener un poco de vida privada, comunicarse con su esposo, su hija y sus amigos y no tener a nadie que mire sobre sus hombros hacia los correos que escribe, por todo ello considero que no debemos hacer de esto un caso federal, agregó.

En este contexto, el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe lanzó este fin de semana una ofensiva mediática dirigida a defenderse de acusaciones sobre las contribuciones que él recibió en su campaña en 2013 para el cargo que actualmente ocupa.

Esa pesquisa de alguna manera puede afectar los intereses de Clinton, o al menos en esa dirección se dirigen las acciones de los republicanos en este nuevo escándalo.

Expertos señalan que las contribuciones financieras que ella recibe están estrechamente relacionadas con las que le llegan al gobernador de Virginia, su aliado político y posible integrante del gabinete si la precandidata de los azules triunfa en noviembre.

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