manuel tames recuperacionVirgen María Hernández guarda en nylon el colchón camero que le fue entregado. Como ella, otros damnificados con derrumbe total recibieron igual beneficio, totalmente gratuito.

“Ya tengo cama nueva, este lugar no se filtra cuando llueve y poco a poco vamos comprando las cosas que perdimos”, dice Virgen María Hernández, residente en Manuel Tames, a quien el río le llevó todo, menos la sonrisa.

Tiene 68 años, pero nos recibe con un entusiasmo casi adolescente. “Pasen, pasen”, invita mientras muestra el colchón que hace algunos días recibió, totalmente gratuito, y aún guarda en su envoltura de nylon, “por si acaso está lloviendo el día de la mudanza”.

Su vivienda es una de las 25 derrumbadas en el mes de septiembre producto de las intensas lluvias e inundaciones asociadas al huracán Irma, que también ocasionó daños en paredes y techos de 117 hogares, y afectó los bienes de unos 340.

Ahora, desde el apretado confort del antiguo hotel Los Cocos, convertido en abrigo temporal de cinco núcleos, hace los trámites para construir, mediante subsidio, una vivienda nueva, en tanto solventa con un crédito a nombre de su hija Inglis Danger Hernández el mobiliario doméstico, del cual ya tiene en sus manos olla multipropósito, hornilla eléctrica y otros utensilios de cocina.

manuel tames recuperacion2Joennis Samón Mora, presidente de Gobierno en Manuel Tames, detalló que se aprobaron 980 mil pesos para el otorgamiento de 14 subsidios y 35 créditos que ascienden a más de 50 mil.

Lo que es del agua…

Quien ve por estos días el Río Seco, no imagina que semejante regato pudiese enfurecer a punto de arrasar viviendas y bienes materiales, como lo hizo.

Pero lo cierto es, reconoce José González Caballero, quien vive muy cerca de la orilla, que todo en su cauce “le pertenece”.

Repuso puertas, ventanas, paredes y el baño que perdió con la crecida de septiembre, razón de agradecimiento al Estado cubano “por las facilidades brindadas al bonificar para los damnificados el 50 por ciento del costo de los productos, lo que permite comprar todo a mitad de precio; además de poder pagar la otra mitad a través de créditos bancarios, sin intereses ni límites de tiempo, lo cual es una gran ayuda”.

No obstante Papito, como todos le dicen, sabe que puede volver a suceder; criterio con el que coincide Julio Centeno Maceo, que a juzgar por sus palabras, el río sigue dando señales. “Cuando llueve fuerte -afirma- el nivel del agua sube y llega cerquita del patio de la casa”.

Para evitar males futuros, especialistas de Planificación Física prevén la reubicación de los barrios próximos al río hacia el camino de La Dorada y a ambos lados de la carretera de entrada de la otrora cabecera municipal, zonas que demandan un proceso de urbanización previo a la construcción de viviendas. Para ello, se han concedido, hasta el momento, 41 parcelas.

Sin embargo, la demora en el estudio de terreno causa atraso en la reconstrucción de casas para quienes tuvieron derrumbe total, según evidencia el informe del Consejo de Defensa de la zona fechado el 24 de noviembre de 2017.

Hasta ese momento, precisa el documento, “no se han dado pasos en los movimientos de tierra” en las zonas escogidas para la creación de los nuevos caseríos.

manuel tames recuperacion3José González Caballero agradece al Estado cubano la bonificación del 50 por ciento del valor de los productos para los damnificados, razón por la que compró a mitad de precio puertas, ventanas, paredes y el baño que perdió cuando el huracán Irma.

 

Prioridades

Para la reconstrucción o reparación de viviendas, elemento más importante en el proceso de recuperación, “se aprobaron 14 subsidios con un importe de 980 mil pesos, nueve bonificaciones y 35 créditos; en tanto cinco familias recibieron formas combinadas de bonificaciones y créditos, y otras siete pagaron en efectivo, e igual número recibió bonificación por una parte y pagó la otra”, detalló Joennis Samón Mora, presidente del Consejo de la Administración Municipal (CAM) en Manuel Tames.

“Si se tiene en cuenta que el Estado asume la mitad del costo de los productos para los damnificados -explica- y que la zona de defensa puede entregar otras bonificaciones en dependencia de los ingresos de los beneficiarios, se aprecia que algunas personas, sobre todo los de menor solvencia económica, terminan pagando apenas el 20 o 30 por ciento del valor total de los productos”.

Bajo ese concepto, se han vendido 117 módulos de cocinas de inducción, 114 hornillas eléctricas, 12 juegos de mueble, 740 sábanas, 241 colchones entre cameros y personales, 59 forros, 41 anafres, seis ollas multipropósitos y ropa reciclada.

Por otro parte, cinco familias residentes en la intrincada Caridad de los Indios, y dos en la Tagua, recibieron los llamados “módulos de montaña” que, atendiendo a las características de las viviendas en las zonas rurales cubanas, garantiza recursos para la reparación del techo como 20 tejas de zinc, siete kg de puntillas, purling, alrededor de 20 bolsas de cemento, ventanas de madera y tablas de palma, lo que permite a los campesinos fortalecer sus viviendas.

Urge, no obstante, extender todo lo posible la ayuda a los necesitados, y atender casos como el de la enfermera Yudanaisy Figueras Rodríguez, que aunque recibe los recursos correspondientes para ella y sus tres hijos, no ha podido acceder al subsidio por errores en el estudio socioeconómico, que contempló cifras de habitantes en la vivienda e ingresos superiores a los que realmente percibe.

manuel tames recuperacion4Ollas multipropósito, hornillas eléctricas, cocinas de inducción y utensilios de cocina fueron vendidos a los damnificados.

Llegar ¿para quedarse?

Conversando con algunos pobladores que habitan hoy locales estatales adaptados a viviendas, se percibe que hay quienes empiezan a quererlos como propios, proyectan adecuaciones y hacen planes a futuro.

Inglis Danger, por ejemplo, reconoce las ventajas que supone la vivienda consignada por el subsidio, de tipología 1, que incluye 25 metros cuadrados y cubierta de mampostería. Sin embargo, argumenta, “el lugar donde está ubicada, camino a La Dorada, también se inunda por el agua que baja de la loma, es distante y de difícil acceso, sobre todo para venir a los centros de salud, de los que puede necesitar mi madre en cualquier momento”.

Lo sienten también quienes habitan la vieja estación de ferrocarril, donde fue renovado el techo, y los ubicados en el antiguo central azucarero, que ya ven resueltos los problemas eléctricos que les afectaron los primeros días. Aunque hay que hacer divisiones y mejoras -coinciden- ya son sitios habitables.

Al respecto, explica el Presidente del CAM, “la utilización de estos locales como vivienda temporal fue decisión del Consejo de Defensa Municipal, en una situación de emergencia, pero su otorgamiento permanente transita por un proceso de dejación, legalización y cambio de uso, trámite que corresponde a las entidades propietarias, algunas de subordinación provincial o nacional, por lo que exceden nuestras decisiones”.

Construir casas y alianzas…

Para quienes dependen de la venta de materiales de la construcción en las tiendas de Comercio Interior, el proceso “va lento”.

Julio Centeno, por ejemplo, tuvo que buscar “por otra parte” la arena, y resolvió “rapidito”, tras varias semanas de espera por la entrada al rastro local.

La demora, cada vez más frecuente, pone en desventaja también a los subsidiados, bonificados o beneficiarios de créditos, pues no pueden adquirir materiales con cuentapropistas o comprarlos en otra forma.

Áridos y acero son las ausencias más notables, renglones carentes en toda la provincia, y que atrasan el proceso de reparación de sus viviendas a 71 familias de Manuel Tames.

En ese municipio, las dos industrias de materiales de la construcción han aportado en todo el año más de 87 mil bloques, 480 metros cúbicos de granito, 307 de piedra y 114 mil160 kilogramos de cemento P-350.

Sin embargo, las cifras tienden a decrecer en el último trimestre, en momentos en que se necesitan mayores volúmenes para contribuir a la construcción de casas.

Para acelerar el acceso de la población a los recursos, deben fortalecerse también las conciliaciones entre las entidades de Comercio, Banco, Finanzas y Trabajo, pues aunque se han aprobado grandes sumas de dinero, los beneficiarios no las han ejecutado por falta de materiales, lo cual demora el proceso de recaudación.

No obstante, aunque la demanda exceda las capacidades productivas, 42 familias dan por recuperadas sus viviendas, entre ellas la de Yirka Rodríguez Betancourt, quien ya ve “levantada completica la pared que se derrumbó”.

Es este uno de los tantos ejemplos que, concluye Joennis Samón, “muestra el esfuerzo estatal por ayudar a los damnificados, con especial énfasis en el programa de recuperación de la vivienda, en medio de la compleja situación económico financiera y las grandes afectaciones que Irma provocó a gran parte del archipiélago cubano”.

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