nopal forrajero

Cerca de un centenar de plantas de nopal forrajero (subgénero opuntia) crecen vigorosas en un área de cultivo experimental de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Eliomar Noa Moreira, en la comunidad Los Cerezos, ubicada en el municipio de Imías.

También conocida como tuna, higuera de pala o chumbera, la cactácea de origen mexicano es capaz de sobrevivir y desarrollarse en climas áridos y secos, por lo que es un elemento clave en la seguridad alimentaria.

 

La opuntia contiene hasta un 50 por ciento de agua en sus palas, convirtiéndose en una especie de “pozo” botánico, capaz de suministrar decenas de toneladas del líquido por hectárea, suficiente para mantener cinco vacas adultas, lo que supone un incremento sustancial sobre la productividad típica de los pastizales.

 

“La masa vacuna y ovino-caprina se adapta en estos momentos a la ingestión sistemática de la opuntia, con resultados satisfactorios”, señaló Antonio Pineda Labañino, administrador de la UBPC que ostenta el reconocimiento Área iniciada en el manejo sostenible de tierras, conferido por la Agencia de Medio Ambiente del Citma y el Programa Nacional de Asociación de País (CPP-OP15).

El cambio climático y la creciente amenaza de las prolongadas sequías son razones importantes para promover el cactus al estatus de cultivo esencial en áreas semidesérticas de la franja costera sur de la provincia de Guantánamo, subrayó el directivo.

Para difundir conocimientos sobre su manejo eficaz, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) elaboró el folleto Ecología, cultivo y usos del nopal, con información actualizada sobre los recursos genéticos de la planta, rasgos fisiológicos, preferencias de suelo y su vulnerabilidad a las plagas.

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