indisciplina social caricatura

El 2017 marcó una etapa de renovación para muchos en Guantánamo, resultado de las acciones de recuperación tras las afectaciones ocasionadas por los huracanes Matthew e Irma en el territorio y del proceso inversionista del Consejo de Administración Provincial (CAP), especialmente beneficiado por el uno por ciento de la contribución territorial para el desarrollo.

Resulta innegable el avance que significaron esos cambios para sectores como la Vivienda, con más de 35 mil 705 terminadas, de las 43 mil 822 destruidas por los fenómenos climáticos pasados, así como en las dos mil 278 instituciones estatales restauradas y aquellas instalaciones turísticas construidas en sitios como Maisí.

También hubo mejorías en el transporte, con el recibimiento de nuevos medios para las montañas y el servicio urbano, mientras que la ejecución de más de dos mil acciones constructivas en Yateras, Imías, Maisí, Baracoa, San Antonio del Sur y Guantánamo, que abarcan el sector Hidráulico, Eléctrico, Viales, Telecomunicaciones, Deportes, Cultura, Patrimonio y la Industria, favorece del progreso de esos territorios y el bienestar de la población.

Sin embargo, el mantenimiento de esos logros no debe considerarse tarea exclusiva del Estado, pues la mayoría de dichas obras, al servicio de la sociedad, demandan de ella mayor cuidado y protección, tal cual indica el artículo 64 de la Constitución de la República de Cuba:

“Es deber de cada ciudadano cuidar la propiedad pública y social, acatar la disciplina del trabajo, respetar los derechos de los demás, observar las normas de convivencia socialista y cumplir los deberes civiles y sociales”.

No obstante, la falta del sentimiento de pertenencia colectiva, como identificación de aquello que es fruto del esfuerzo conjunto, lleva a muchos por caminos de deshonestidad y egoísmo, a destruir lo que el pueblo trabajador construye, a apropiarse en beneficio personal de ello o permitir que otros lo hagan, algo que es aún peor.

Escribir en las paredes, tirar las puertas, rayar sillas y mesas, maltratar libros, bancos, baños, ómnibus u otros objetos creados con fin público, refleja, ante todo, mala educación y baja sensibilidad ante el esfuerzo que se hace para garantizar el bien común.

Permitir que en hospitales, policlínicos, consultorios médicos, escuelas y parques, aparezcan visibles señales de descuido, suciedad o de hurtos, incluso al poco tiempo de restaurados, es verdaderamente imperdonable, en especial cuando se sabe que son resultado de un alto costo tanto desde el punto de vista de la inversión, como de los equipamientos.

Eso pasa por el tema de la inadecuada formación de valores en la sociedad, pues coexisten personas inescrupulosas que se consideran ajenos a la salvaguarda de esas áreas de servicio, pero también es fruto de la falta de exigencia y supervisión, incluso, de ejemplo, por parte del personal que labora en las instalaciones, quienes deberían ser los primeros en velar por su cuidado y pulcritud.

El Código Penal en su acápite Delitos contra la Seguridad Colectiva explica bien que quien siendo capaz de producir grandes estragos, ponga en peligro la vida de las personas o la existencia de bienes de considerable valor, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años.

Ello, además, forma parte de los Delitos contra el Orden Público, que imponen prisión de tres meses a un año o multa de cien a trescientos pesos (o ambos) a quien provoque riñas o altercados en vehículos de transporte público o lugares al que concurren numerosas personas.

La solución a esa problemática requiere, ante todo, interiorizar a nivel institucional e individual la necesidad de perfeccionar los mecanismos para el control y la exigencia del cumplimiento de ese mandato constitucional, tanto por trabajadores y directivos como población en general.

Toca a la familia, en esa lucha, hacer más conciencia sobre el cuidado de los bienes materiales que el Estado pone a disposición de todos, porque preservar la propiedad social e intensificar el combate contra las indisciplinas que atentan contra ella, garantizará que las generaciones futuras también puedan recibir los frutos de esta Revolución socialista.

Comentarios   

0 #1 Dr. Lafita 05-02-2018 18:15
El que no fue educado desde la cuna, aunque reciba una buena instrucción, jamás será una persona bien formada. El artículo es bien ilustrativo de lo legislado, entonces hay que pasar del lema a la acción contra los infractores. Palabras sobran, acciones faltan.
Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

feed-image RSS