soleida mujer destacada“Más que un derecho, es un deber apoyar las tareas emprendidas por la Revolución”, comenta Soleida.

Soleida Lafourcade Benent siente orgullo de ser cubana. Asegura que pocas mujeres en el mundo disfrutan de los beneficios y derechos constitucionales que garantiza el Estado a las que viven en este archipiélago.

Con 27 años de experiencia laboral, subraya entre las primeras tareas emprendidas por la Revolución para lograr justicia social la batalla por la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres en todos los ámbitos y niveles de la vida nacional.

“Después del triunfo de 1959 el Gobierno adoptó medidas legislativas, judiciales y administrativas que garantizaron el cumplimiento de los Derechos Humanos fundamentales del pueblo y en particular de las mujeres, niñas y ancianas; entre los cuales fue una prioridad la lucha por erradicar la discriminación, especialmente la originada por motivo de sexo”, apunta.

Profesora de inglés en la Universidad de Ciencias Médicas (UCM) de Guantánamo afirma que la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha sido y es un pilar decisivo en la iniciativa, proposición y materialización de leyes que favorecen a las féminas y la familia.

“A lo largo de estos años la Revolución ha representado nuestros intereses, contribuido a la educación ciudadana y con sus estructuras estatales, políticas, sociales y de masas hace realidad nuestras metas.

“La legislación -por ejemplo- contempla disposiciones especiales que garantizan el derecho al empleo, a salario igual por trabajo de igual valor, a la seguridad social, licencia de maternidad pre y post natal, a la protección ante accidentes y enfermedades laborales y comunes…”.

Comenta que también son una prioridad programas preventivos implementados en nuestro país con el objetivo de garantizar la salud de la mujer, como el Materno-Infantil; de detección precoz del cáncer cérvico-uterino y de mamas; de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), entre otros.

En su condición de federada, Soleida realiza su mayor aporte a la organización femenina como presidenta de la Cátedra de la Mujer en la UCM, donde hace seis años impulsa, junto a numerosas personas, un proyecto sobre prevención de la violencia de géneros.

“Todos los años organizamos un taller en la universidad, en el que estudiantes y trabajadores del sector de la Salud Pública presentan trabajos relacionados con el tema, muchos de los cuales, por su relevancia, son enviados a eventos regionales, nacionales e internacionales en los que hemos obtenido buenos resultados.

“Asimismo desarrollamos una jornada científica en noviembre, con cursos preeventos, y se imparten conferencias dedicadas a promover acciones preventivas y el cuidado de los hombres, incorporados también al grupo.

“El proyecto ha tenido gran impacto en la comunidad de Sur-Isleta donde se organizan actividades, cuyo objetivo es educar a la población sobre cómo prevenir y actuar frente a las diferentes de violencia contra la mujer, extendido por muchos países”, explica.

En Cuba, donde las metas y sueños de muchas mujeres en el mundo se hicieron realidad después de 1959, las políticas para garantizar su protección e inclusión forman parte del Programa de Desarrollo Social.

“Las mujeres estamos en todas las esferas de la vida: la Defensa, la Salud, la Educación, en la Agricultura… Yo misma, siendo negra disfruto, sin distinción de ningún tipo, de iguales derechos y oportunidades que los hombres”, comenta.

“A pesar de nacer en el seno de una familia muy humilde, con pocos recursos, he llegado hasta aquí gracias a la educación de mis padres y las bondades de la Revolución.

“Por ello, más que un derecho, es un deber apoyar las tareas emprendidas por el Estado, en especial el proceso que tiene lugar ahora relacionado con el Proyecto de Reforma Constitucional, que reafirma el carácter socialista del sistema político, económico y social cubano y deberá garantizar un futuro mejor para todos los cubanos.

“La Distinción 23 de Agosto, entraña mayor responsabilidad y compromiso para seguir contribuyendo desde mi puesto de trabajo a la educación y formación del personal de Salud, e impulsar las tareas de la FMC”.

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