3Otra vez se podaron los árboles del parque y no se acaba de dar una solución que resuelva la relación entre las personas, los árboles y las aves en el parque José Martí de Guantánamo.

Llegan cada atardecer en grandes bandadas, como especie de nubes negras que se disipan al posarse en la cúpula de los árboles.
Resulta todo un espectáculo verlos planear y adentrarse en la floresta más alta y frondosa del parque, donde pernoctan hasta la salida del sol, cuando se marchan, nadie sabe adónde.

A fuerza de persistencia, invadieron el corazón de la urbe. La conquista de un puesto en el céntrico lugar por las aves de oscuro plumaje representa un problema desde hace, al menos, cinco años.

Sus excrementos se acumulan de la tarde a la mañana y ensucian a visitantes, bancos, suelo…; provocan, entre otros perjuicios, hedor e incluso esos desechos parasitados pueden transmitir infecciones a las personas.

Desde hace unos días revolotean desorientados al no encontrar las altas copas en las que se refugiaban.
Ello se debe a que el parque está ahora, según dice algún habitual concurrente al sitio, “desolado por el desmoche”, producto de la aplicación de una de las medidas con que las autoridades intentan –una vez más, infructuosamente- desestimular la permanencia de los plumíferos a favor del espacio público de las personas.

La decisión

Muchos de los transeúntes vuelven a alarmarse por la agresión a la flora y el medo ambiente que supone la poda arbitraria y hasta anárquica de la mayoría de las ramas de los árboles del parque José Martí, imagen que, además, niega los aires de renovación que vive ese Monumento Local, como parte de una reparación iniciada en el mes de abril.

“Cortar un árbol -sentencia Javier Correa Romero, apasionado ambientalista- siempre es un atentado contra el medio, la flora y la naturaleza, sobre todo en tiempos en que estamos llamados a sembrarlos”.

Según justifica Vilmán Pupo Cisneros, director municipal de Servicios Comunales, se trata de una “poda de rejuvenecimiento”, y también dirigida a eliminar la vegetación enferma.

“La inversión en el parque José Martí contempla en la primera etapa del proyecto el restablecimiento constructivo y luego la restauración de la jardinería.

Sin embargo, tuvimos que adelantar parte de la segunda fase por los recurrentes planteamientos de la población sobre la fetidez en el parque a causa del excremento de los pájaros y la aparición de tres casos de trabajadores nuestros allí enfermos por el contacto directo con la deyección de las aves”, detalló el Director.

Las quejas poblacionales, son lógicas y comprobables, pero en realidad el funcionario nunca pudo argumentar ni demostrar qué tipo de enfermedades contrajeron los supuestos trabajadores y todo conduce más bien a pensar que, como reza el adagio popular, “la culpa siempre la tiene el totí”.

A las razones se suman aprovechar la actual etapa constructiva para resolver cualquier afectación que el corte de las ramas pudiese ocasionar al nuevo y más costoso piso de mármol.

Al decir del representante municipal, la medida se consultó con el Servicio Estatal Forestal y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) y fue aprobada su ejecución en el Consejo de Defensa Provincial.

“Con esa medida no estamos eliminando los pájaros, sino reorganizando el entorno, tratando de que cambien de hábitat”, apuntó el directivo.

La apreciación de Pupo Cisneros es que la medida ha logrado disminuir el número de pájaros, minimizar la fetidez y rescatar espacios del parque. Ello es cierto, pero ¿a qué costo?2 Desavenencias

“La incidencia de los seres humanos sobre la naturaleza es tal que se consideran con el derecho a prohibir que los pájaros pernocten en los árboles”, considera el Máster en Ciencias Mario Montero Campello, exdirector fundador del sistema ambiental en el CITMA y merecedor del Título Honorífico por la obra de toda una vida en la preservación y defensa del entorno natural.

El destacado ambientalista considera que a pesar del consabido malestar que genera las excretas de los plumíferos, estos son una incomodidad irremediable que se repite en muchos parques de Cuba, como el Leoncio Vidal de Santa Clara y el parque Libertad en Matanzas.

“La plaza de San Marcos, en Venecia, Italia, tiene sus palomas, el parque Martí, recibe la visita de miles de totíes, ave endémica de Cuba que hace gala de su presencia en el principal espacio público de Guantánamo”, particularizó Montero Campello.

Para el profesor, las soluciones deben promover el cuidado tanto de las aves como de los árboles, criterio con el cual coinciden varios entrevistados.

Otro entrevistado, el antes aludido Correa Romero, quien se considera a si mismo como un empedernido ambientalista popular, precisó su criterio: “Pueden emplearse otros mecanismos vigentes en el mundo, empleando tecnologías modernas”.

Y agrega: “Defiendo la ciudad ecológica, en la que convivan el hombre y la naturaleza, pero con decisiones como la del parque, estamos lejos de lograrlo”.

José Brooks Robel, trabajador de gastronomía, opina: “Si hay condiciones y personal capacitado para realizar investigaciones científicas, entonces ¿por qué no se acudió a estudios sobre la procedencia de esos animales y las razones que los traen a dormir aquí? ¿Es ese el modo en el que pretendemos preservar el medio ambiente?

Similares interrogantes plantea la profesora Eva Morel Vargas, quien insiste que podar no es la solución a pesar de que el asunto genera complicaciones para el disfrute del entorno citadino, más bien se necesita repoblar de árboles la ciudad.

En parte Oscar Kens Simón, trabajador de la Empresa de Abastecimiento y Servicio de la Educación, está de acuerdo con la medida: “La situación era insostenible, pero el Citma debió antes investigar a profundidad las razones de la emigración y el daño medioambiental, mientras que los decisores debieron escuchar antes el saber popular y podar las plantas estéticamente de manera que no afectara el ornato”.

Las opiniones coinciden en que pudieron buscarse otras alternativas para espantar a las aves que no fuese podando los pulmones de la ciudad.

paruqe José Martí 3

De una vez y por todas

La misma situación se ha tratado en los medios de comunicación tanto de la provincia, el país y en las redes sociales. En 2013 Venceremos publicó Pacto sin discordia con los pájaros, del periodista Víctor Hugo Purón Fonseca, donde alertó de posibles soluciones a esta problemática, asunto que también trató Lisván Lescaille Durand en Juventud Rebelde.

“La creación e instalación de espantajos o ahuyentadores acústicos es una solución probada eficazmente desde hace más de medio siglo en diferentes partes del mundo, con la menor agresión a las aves y los árboles, para lograr que las primeras se retiren del área donde provocan negativos efectos para los seres humanos”, reseñó Purón Fonseca.

Asimismo, apoyándose en información publicada, sugiere la aplicación de principios de bioacústica empleando sistemas de grabación y amplificación de gritos de alerta, alarma y pánico de las propias aves indeseables, utilizados hace 50 años por científicos y técnicos norteamericanos y rusos con efectivos resultados para librarse de bandadas de estorninos que invadieron ciudades y campos.

La alternativa de luces especiales ahuyentadores de aves, recomendadas en distintos trabajos periodísticos previos, se empleará en el Parque de La Libertad, en el Centro histórico declarado Monumento Nacional de la ciudad de Matanzas, como parte del plan de reanimación por los 325 años, según un reporte reciente de la Agencia Cubana de Noticias.

Más conocido es el sistema de espantajo acústico, el cual aprovecha el miedo innato de los pájaros a ser atacados, simulando la presencia de aves rapaces y de peligro, mediante grabaciones de esos sonidos que se reproducen en alta fidelidad.

Se trata de una cuestión de concientizar el problema y decidir enfrentarlo de una vez y por todas, su manejo demanda de una solución práctica empleando la ciencia y la técnica, asunto pendiente para los decisores territoriales.

El Director municipal de Comunales reconoce que hay diferentes modos de ahuyentar los pájaros, pero dice que los equipos se adquieren en el exterior y para ello la entidad carece de financiamiento.

Sin embargo, las dificultades financieras no deben ser pretextos. Se necesita poner en función de resolver esta problemática, los recursos propios y el capital humano formado en las universidades cubanas. “El uso de la cabeza no hay que buscarlo en divisas en el extranjero”, sentó uno de los trabajos periodísticos.

En tiempos de debate constitucionales, cabe citar el artículo 91 del Capítulo IV inciso (i) del Proyecto de Carta Magna: “Son deberes de los ciudadanos cubanos proteger los recursos naturales y el patrimonio cultural e histórico del país y velar por la conservación de un medio ambiente sano”.

Asimismo en los Lineamientos actualizados aprobados por el VII Congreso del Partido, el número 158 apunta: “sostener y desarrollar investigaciones integrales para proteger, conservar y rehabilitar el medio ambiente” (…).

Los problemas que representan las bandadas de pájaros que cada tarde noche se instalan en el parque José Martí, solo podrá resolverse empleando la tecnología necesaria para combatir esas invasiones.

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