medio ambiente

La vida cotidiana está llena de documentales, mensajes y reportajes que destacan cómo los naturalistas trabajan para preservar especies en peligro de extinción, proteger reservorios de la vida silvestre destruidos por el hombre y muchas acciones más.

Ante esas realidades los humanos reaccionan a favor de la naturaleza, aseguran una y otra vez que hay que resguardar esos sitios y cuidar de animales ya considerados exóticos como las ballenas, elefantes, gorilas y delfines, entre otros.

No escapan a la preocupación popular sitios emblemáticos del mundo como la selva amazónica, la sabana africana, o los enormes ríos que otrora sirvieron de escenario  para el fomento de las antiguas civilizaciones.

Pero realmente el medio ambiente no está tan lejos, el significado de ese término es mucho más cercano. La real Academia de la Lengua Española lo define como: “Conjunto de circunstancias o factores físicos y biológicos que rodean a los seres vivos e influyen en su desarrollo y comportamiento”.

Eso quiere decir que cada acción, consciente o no, que ejecute un ser humano agrede o beneficia el ambiente.

Común resulta ver como se talan enormes árboles ante la vista de todos, sin que nadie piense donde  anidarán  las aves, o de qué manera la tierra podrá recibir los beneficios que el  ejemplar le proporcionaba.

La vida cotidiana está llena de actos que violentan el equilibrio ecológico, realizados muchos de ellos por sujetos que también se consideran protectores de la naturaleza.

De manera general expertos de diferentes organismos cubanos advierten una y otra vez la situación real de los ecosistemas isleños, citadinos o no, palabras al parecer caen en tierra de nadie.

La realidad es que de manera general los hombres y mujeres ubican al medio ambiente en otro sitio, no se sienten dueños del río que cruza cerca de sus casas, ni del pasto que adorna los parques.

Sin tomar en cuenta futuras consecuencias, las  aguas sucias de los hogares se vierten sobre la tierra, al igual que los residuos de aceite y carburantes, esos líquidos ingresan al sustrato y van directo al manto freático para contaminar los manantiales y los ríos.

El calentamiento global, una de las manifestaciones más elocuentes del daño que el hombre le ha provocado a la naturaleza, ya es una realidad, sin embargo aún se maltrata sin compasión la vida silvestre.

Muchas personas consideran injustas las acciones legales contra el maltrato al entorno, y quizás sean ellos quienes más se quejen luego por la falta de agua, o el  incremento de las temperaturas.

Al medio ambiente no hay que ir a buscarlo a regiones remotas, está justo en cada uno de los seres vivos que habitan el planeta Tierra.

Sólo se puede cuidar de manera cotidiana, con un total respeto a toda la vida terrestre que incluye desde los enormes mamíferos hasta los insectos, microbios y bacterias imperceptibles al ojo humano.

Sólo así podrá esta generación entregar a sus sucesores un mundo integro para continuar la procreación de todas las especies.     

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