carro embotellamiento

Los carros se pasan los unos a los otros en la carretera, aprovechando el tiempo bueno ahora que el huracán Matthew se aleja rumbo al norte luego de pasar por el extremo oriental de Guantánamo hace dos días.

 

Autos chiquitos y grandes, guaguas sencillas y carros triples, de esos que pueden encaramarse en las montañas…, todos pujan por la delantera, se tocan los claxon unos a otros y se encienden las luces insistentes, pero es en vano.

 

En el Bate Bate, donde el mar se tragó el asfalto y la fibra óptica, y los regurgitó en pedazos luego, en algunos tramos hay un solo camino de arena endurecida marcado por el rastro de los primeros carros, que todos siguen después,así que no les queda remedio que colocarse uno detrás del otro.

 

Nosotros, que somos un equipo de prensa montado en uno de los triples con la misión de llegar a Maisí, a esas horas todavía una incógnita, vamos detrás de la fila. Delante, un carro lada carga cuatro directivos del Grupo Empresarial de Comercio, un poco más allá, un camión pequeño acelera el motor como probando fuerzas, cargado de balones de oxígeno, pueden verse varios carros de la Empresa Eléctrica, el logo que alguien a mi lado asegura que es de una organizacion social,  y luego, dos camiones verdes desde las llantas hasta la tripulación: soldados de las FAR de dos  provincias vecinas que vienen a apoyar y nada más vernos levantan las manos en señal de saludo.

 

La cola avanza despacio, y se detiene, a veces por varios minutos. Nosotros nos bajamos. Otros, de más alante en la fila o detrás nuestro, hacen lo mismo. Al parecer, los primeros carros esperan por unos cargadores en pleno ajetreo para arreglar la vía, ya limpia de los principales escombros, pero necesitada de un movimiento de tierra que durará días.

 

De un momento a otro, los carros se mueven y los que habían salido a estirar las piernas dan brinquitos entre la arena para alcanzar los carros. De nuevo se oyen los claxon y los motores, que vuelven a detenerse para dar paso a una ambulancia que viene desde San Antonio del Sur y parece que anda con apuro.

 

Pero es solo por un momento. En cuestión de nada, mientras una docena de equipos de la construcción se afanan en arreglar el vial, la fila de autos, la larga fila de ayuda a los damnificados del huracán Matthew, sigue su rumbo.

cables liniero

 

Fuente: Blog La Esquina de Lilith

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