1orgullo campesino“La tarea es dura, pero los campesinos estamos preparados y dispuestos a dar el extra en la producción de alimentos”, comentó Yudín Laffita Estévez.

El joven Yudín Laffita Estévez tiene sobradas razones para celebrar el 17 de Mayo, Día del Campesino cubano. Dispone de una finca en Jabilla Uno, donde produce alimentos y obtiene honrosamente el sustento de su familia.

 

“Es un privilegio hacer lo que me gusta en tierras que el Estado me otorgó en usufructo, por medio del Decreto-Ley 300, para explotarlas eficientemente”, comentó.

 

Anteriormente Yudín vivía en Puriales de Caujerí, en el municipio San Antonio del Sur, donde el padre tenía buena tierra dedicada al café, la cual cambió, hace una década, por otra en la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Enrique Campos, del municipio de Guantánamo.

 

“Él dedica su área a la ganadería y yo a los cultivos varios. Hace unos años la mayor parte estaba sembrada de plátano, pero la sequía acabó con todo, ahora, con ayuda de mi hermano, pensamos rescatar el cultivo de esa vianda, muy demandada entre los guantanameros.

 

“También sembramos vegetales y granos, sobre todo, tomate y garbanzo, renglones que tradicionalmente se cultivan en el Valle de Caujerí y aunque los rendimientos no son tan altos como allá, debido a la salinidad de los suelos, se obtienen buenos resultados”, explicó.

 

“Lo hemos demostrado con adecuado manejo de estos y el uso eficiente del agua que, desde mediados de 2017, llega establemente por gravedad desde la presa La Yaya a través del canal que pasa a un costado de la finca”.

 

Apuntó que mejoró el suministro de semillas, fertilizantes y productos químicos, aunque también utilizan biológicos, para combatir plagas y enfermedades que abundan y atentan contra los rendimientos.

2 orgullo campesinoCebolla y ají pimiento ocupan hoy casi la mitad de las siete hectáreas de la finca Jabilla Uno.

En el momento de la visita a la finca de Yudín, a finales de abril, este cosechaba sendos campos de cebolla y ají pimiento, los cuales ocupaban casi la mitad de sus siete hectáreas, al tiempo que preparaba otros terrenos para la siembra de maíz y tomate.

 

“El que trabaja la tierra debe ser persistente, pues todas las cosechas no resultan como uno quiere, sin embargo, hay que aplicar tecnologías más eficaces, aprovechar los conocimientos y adelantos de la ciencia y la técnica… y ponerle corazón a la tarea.

 

“Actuamos de esa manera y hemos sido afortunados, porque nuevamente empezamos a cumplir los planes y compromisos de entrega con la CCS que, a la vez, suministra sus producciones a los municipios de Guantánamo y Caimanera”, precisó.

 

Yudín, quien el año pasado resultó campesino destacado, aseguró que ama el trabajo agrícola y está consciente de lo que representa el aporte de cada uno de ellos para la economía del país, enfrascado en impulsar el programa de autoabastecimiento municipal.

 

“Producir alimentos en el campo es tarea dura, requiere tiempo, recursos y dedicación, esa que debemos agregar todos los días para cumplir el compromiso contraído con el Comandante en Jefe Fidel Castro, que confió en el campesinado cubano al entregarle las tierras luego del triunfo de la Revolución.

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