acueductos maisiLas inversiones en acueductos y conductoras ha mejorado y el suministro del líquido a las familias, como muestra la imagen captada por Jorge Luis Merencio Cautín en La Punta de Maisí.

Un antes y un después marca el huracán Matthew en todos los sectores del latir socio económico del municipio de Maisí, territorio de 523,3 kilómetros cuadrados y donde unos 28 mil 500 pobladores se empeñan por hacer la vida mejor.

Como ave fénix resurge de las cenizas de seis horas de fuego huracanal, el tiempo que invirtió el meteoro de octubre de 2016 para borrarlo todo, entre el día 4, al entrar a las seis de la tarde, por Punta Caleta, al sur de Maisí y salir a las dos de la madrugada al norte, por la bahía de Mata, en la colindante Baracoa.

Cultivos, infraestructura inmobiliaria, de telecomunicaciones, eléctricas, viales, acueductos… todo lo destrozó el vendaval acompañado de intensas lluvias que desbordaron ríos… pero ahí estaba, junto al pueblo, la mano poderosa de la Revolución con el puño cargado de solidaridad.

“Antes del meteoro –asegura Geolvis Constantén Pelegrín, director de la UEB Acueductos, de Maisí- el territorio solo disponía de 10 pequeños acueductos rurales por gravedad y otros dos sistemas de bombeo para servir a unos 12 mil 200 habitantes.

Una infraestructura endeble frente a una crítica situación que exigía atender cuatro mil 600 pobladores con pipas en 18 zonas tan dispares y distantes como La Llana y Jobo Claro; La Cana y Quemado de Sabana; Río Seco y Cuatro Camino, La Güira del Diamante, La Maquellera, Lavadero, Puriales Abajo…

Entre tanto, otros ocho mil maisienses de poblados como La Tinta, Jagüeyes, Los Gallegos, Aguacatales, El Bejuco, La Güira y Veguita Amarilla, dependían de ríos y arroyos a merced de sequía y turbulencias en tiempos de lluvia.

“Hoy la situación es menos apremiante, pero no por ello resuelta. Funcionan 13 acueductos, número que incorporó al Tibet, en la zona de La Tinta, y se han rehabilitado 62,6 kilómetros de conductoras, así como completamente la red hasta la Punta de Maisí.

“El impacto primero de esas inversiones es la eliminación de pérdidas en conducción por supresión de salideros y llevar el servicio de agua por tubería a 13 mil 759 nuevos clientes”, explicó el ingeniero hidráulico.

acueductos maisi2Geolvis: Se mantienen insatisfacciones con los ciclos de distribución, pero hay realidades objetivas como la obsolescencia y reducido número de pipas, pero se transforma y mejora de manera apreciable el suministro y calidad del agua.

No obstante, añadía Constantén Pelegrín, se mantienen insatisfacciones por limitaciones objetivas que no se resuelven simplemente por deseo, y existen zonas donde obligatoriamente tenemos que entrar con cuatro viejas pipas (se necesitan al menos seis) y donde los ciclos de entrega son excesivos, de hasta 20 días.

Quejas similares aportan vecinos de Limones, felices en su moderna y confortable comunidad de petrocasas, beneficiadas por nueva conductora, pero carente de cisterna y tanque elevado para la sostenibilidad del servicio de agua, hoy dependiente de la distribución cíclica expandida.

Pero las dificultades no pueden ensombrecer proyectos y estrategias que a corto plazo anuncian el montaje de una planta desalinizadora de agua de pozo para beneficio de dos mil 500 habitantes de Punta de Maisí, quienes califican entre los más afectados en el suministro por la sequía.

Otras cinco plantas potabilizadoras se montan en las comunidades de Los Llanos, la Asunción, La Máquina 1 y 2, y Sabana, las cuales se estima funcionen durante el curso del segundo semestre del actual año, y sus aguas purificadas se venderán a los lugareños a 20 centavos el litro, adelantó el especialista.

Las obras hablan a favor del mejoramiento de las condiciones y calidad de vida de los lugareños. Maisí se inscribe quizás como el municipio del país más renovado y en menor tiempo en su infraestructura socioeconómica. El agua es apenas una pequeña muestra.

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