kamaz viento frio La Ruta 731 cada miércoles y sábado hace el trayecto hasta Viento Frío con unos 42 pasajeros.

Más del 75 por ciento del territorio guantanamero es montañoso, sin embargo para la mayoría de los habitantes de la provincia, concentrada en la ciudad del Guaso, el contraste con esa realidad solamente ocurre cuando toca serpentear los intrincados parajes del lomerío, predominantes en municipios como El Salvador, Yateras, Imías, Baracoa, Maisí o San Antonio del Sur.

 

Sorprende ver cómo vive la gente en la montaña, a veces separada por kilómetros de los vecinos más próximos, incluso de servicios básicos de salud, educación y comercio. Pero igual se las arreglan y contra todo pronóstico logran imponerse, cual titanes, ante la fuerza y las leyes de la naturaleza.

 

Un ejemplo de ese tipo de poblaciones es la de Viento Frío, ubicada a más de 50 km de la capital sanantoniense. A decir de las autoridades locales es la más distante, sin embargo, desde hace unos meses cuenta con la seguridad y confort de un Kamaz, transformado en semiómnibus, encargado de trasladar a los nativos y visitantes al lejano destino.

 

La expedición

 

Basilizo Lobaina Durán es el chofer de la Ruta 731, que cada miércoles y sábado, justo a las 6 y 30 de la mañana, se aventura a recorrer el trayecto con unos 42 pasajeros, 24 sentados y 18 de pie, al costo de dos pesos y 10 centavos.

 

Algo más de dos horas suele tomar el recorrido, que incluye más de 10 comunidades de los consejos populares Guaibanó y Puriales de Caujerí; por allá también aparece la mini hidroeléctrica de Arroyón, la despulpadora de café de La Zona, perteneciente a la empresa de Beneficio Asdrúbal López, los Guardabosques…

 

Todo rodeado por un paisaje refrescante, donde convergen asentamientos humanos, cuadrilla de mulos cargados de alimentos, cocoteros, palmares, pinos, helechos, majagua, guayabales… y otras plantas que crecen pegadas a la ruta, como intentando recuperar el terreno que el hombre les ha usurpado.

 

Lobaina Durán ha realizado estos tipos de viajes por más de 40 años, a sitios como Los Mulos, Dos Brazos, Mameyal, por lo que se puede decir que es experto en los senderos de la montaña. Según dice, manejar allí demanda mucha concentración y constante revisión técnica del vehículo, porque los errores pueden y han costado la vida de muchas personas.

 

“Hay que atravesar más 18 pasos de río para llegar a Viento Frío, entre los cuales el más conocido es el Sabanalamar, y luego de Puriales viene la peor parte, un trayecto empinado, boscoso, de terraplén, que cuando llueve complejiza mucho la vía. De hecho tras el paso de los huracanes Mathew e Irma, esa parte de la geografía quedó incomunicada casi ocho meses”, comenta el conductor.

kamaz viento frio2Para llegar a la comunidad serrana hay que atravesar numerosos pasos de ríos.

Sin embargo, pese a lo difícil y agotador que puede resultar el viaje, los pasajeros apenas perciben pasar los minutos. Mientras unos conversan, otros escuchan música, ríen y hasta comparten en las paradas con la tripulación… como viejos conocidos.

 

Y es que ese tipo de viajes hermana a los hombres, les crea vínculos al coincidir tantas veces rumbo al mismo lugar, al llevar encargos o favores de un sitio al otro y vivir momentos inolvidables, como ver a una mujer dar a luz en pleno camión o trasladar enfermos y heridos haciendo del Kamaz una improvisada ambulancia.

 

Virgen Gibert Ortiz, es de esas pasajeras asiduas del ómnibus. Ella debe visitar la familia casi siempre y agradece poder hacerlo confortablemente, pues antes solo contaban con un camión triple de carga, en el cual iban de pie y guarecidos del sol y el agua por una simple lona.

 

“No puedo imaginarme con mi bebé, recién nacido, yendo a Viento Frío en aquel carro, donde apenas podía moverme por la cantidad de pobladores que iban a las lomas para comprar plátano y malanga, productos propios de esta área que poco aparecen en la ciudad”, señala Gibert Ortiz.

 

Para Aidy Durán Méndez, de 29 años, el nuevo bus trajo la esperanza a aquellos que a falta de transporte andaban a pie, en mulo, a caballo o bicicleta; aunque inquieta un poco la frecuencia y capacidad del transporte, porque aún no satisface la demanda, “siempre hay quien se queda sin montar, aún después de esperar tanto tiempo”.

 

Gardieris Rivera Azahares, farmacéutica de la Unidad 68 de Viento Frío comparte similares preocupaciones, sobre todo porque la mayoría de los encargados de la prestación de servicios en la comunidad: dependientes de bodega, administrador, personal médico, maestros, panadero… son de otras localidades y tienen como única forma de traslado la Ruta 731.

 

Mientras tanto Yamil Moreira Matos, campesino con más de 20 años por estas tierras, llama además la atención sobre las irregularidades del camino: fangoso, rodeado de plantas y farallones.

 

“En tiempos de mucha precipitación hay desprendimientos de tierra, que en el menor de los casos, obstaculizan la circulación, pero pueden provocar accidentes. Los pobladores con pico y pala arreglamos cuanto podemos, porque al final lo necesitamos, pero hace falta trabajo especializado al menos en el Alto de La Zona”, apunta Moreira Matos.

kamaz viento frio3 Durante el recorrido es común encontrar un hermoso paisaje rural y cuadrillas de mulos que cargan café o malanga, de un poblado a otro.

Ya en el poblado

 

Viento Frío es un pueblo sencillo, como muchos intramontanos. Tiene un concentrado estudiantil (de prescolar a sexto grados), bodega, panadería-dulcería, farmacia, consultorio médico, área deportivo-recreativa y varias viviendas que reciben electricidad por grupo electrógeno o paneles solares.

 

Hoy apenas cuenta con más de 200 habitantes, pues muchas familias se han ido en busca de mejor calidad de vida. El campesinado, que produce café y viandas principalmente, pertenece a la CCS Antonio Maceo.

 

Addiel Legrá Hernández, delegado de la circunscripción, dice que el momento de mayor vitalidad del poblado es cuando llega el transporte, que bien, mal o regular, se ha mantenido estable en los últimos meses, resultado del tratamiento especial que da el Gobierno municipal a esa comarca.

 

Precisamente por el esfuerzo de las autoridades locales, parte de las instituciones de allí lucen pintadas y reanimadas, además se realiza el festival de la malanga y cada seis meses se trasladan hacia ese punto de la serranía el servicio estomatológico, hortalizas y otros alimentos en falta.

 

La Ruta 731, fue también fruto del interés del Gobierno por solventar problemáticas históricas planteadas en las rendiciones de cuenta, así lo confirma Liobis Osorio Ramírez, director de la Unidad Empresarial de Base de Transporte de San Antonio del Sur.

 

“Ahora tenemos el 100 por ciento de las rutas de difícil acceso cubiertas. Para ello contamos con 3 KAMAZ semiómnibus y seis choferes fijos y bien preparados. Se va a Los Mulos, El Chote, Dos Brazos, Mameyal, y Viento Frío, además se beneficia a los residentes de El Jobo, La Zona, La Criolla, Pozo Azul y Los Asientos. La cuestión es no dejar a nadie desamparado” significa Osorio Ramírez.

kamaz viento frio4Luego de Puriales de Caujerí comienza un trayecto empinado, boscoso, de terraplén, que cuando llueve complejiza la vía.

kamaz viento frio5En Viento Frío, donde se estima que hay más de 200 habitantes, el momento de mayor vitalidad es cuando llega el transporte.

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