Año de cambio en el Plan Turquino
Por Víctor Hugo Purón Fonseca
Fotos: Leonel Escalona Furones
9 de enero de 2012, 01:30 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Cualesquiera sean las causas y explicaciones, haber fallado en la zafra cafetalera anterior y cumplir en la presente a paso de victoria constituye para los montañeses guantanameros muestra gratificante, a no dudarlo, de progreso en las transformaciones integrales perseguidas en el Plan Turquino, al cerrar el año 2011.
El acueducto por gravedad de Baracoa es una de las mejoras sociales que ya beneficia a los pobladores montañeses.
Insuficientes son aún, por supuesto, los logros de recuperación en este cultivo primordial y actividad agrícola fundamental en nueve de los 10 municipios guantanameros, cuyo 75 por ciento territorial es serrano y donde vive el 41 por ciento de los habitantes de la provincia cubana más oriental.
Según aprecia Alejandro Fernández, secretario ejecutivo de la Comisión provincial del Plan Turquino, tras el ímpetu de los productores en la actual cosecha hay signos inequívocos del impacto que comienzan a tener las actividades del reordenamiento cafetalero en el lomerío guaseño, que cambia en pos de mayor producción y rendimientos en menos área, en el programa concebido hasta el 2015.
“Los precios incrementados del grano para los productores y distintas medidas, también en práctica en otros renglones, sobre todo los que evitan al país erogar en compras exteriores, han estimulado también a los labradores lugareños y a sus familias, porque favorecen el mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo”, reconoce Alejandro.
La producción de alimentos ha crecido en casi todos los renglones.
“En particular el tema de la cosecha no se limita a cumplir el estimado de latas recogidas, sino, principalmente, convertirlas por su calidad en toneladas para la industria procesadora”, particulariza el funcionario, a tono con la estrategia seguida en este rubro, que también sustituye importaciones, en cumplimiento de uno de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados por el VI Congreso del Partido, y en el marco de la actualización del modelo económico cubano.
Aún así, la recuperación cafetalera pasa por el sobrecumplimiento provincial, conseguido también en las siembras previstas para el año, pese a los atrasos de Baracoa en el desarrollo de las posturas, y se inscribe en un objetivo mayor: recuperar otros cultivos del lomerío, como el cacao y las florestas, en los que hay avances aún necesitados de más fondo, es decir, que lo asuman plenamente los productores, como ya se muestra en el café.
No obstante, se ha constatado una creciente sensibilidad de los tenentes de tierras en las fajas reguladoras de los ríos serranos, emblemáticamente en el Toa, el más caudaloso del país, para la protección de esas zonas con la repoblación forestal y el cultivo ordenado en ellas.
La recuperación de los cultivos tradicionales es un considerable aporte entre los rubros exportables, que a la vez sustituyen importaciones.
La producción de alimentos agropecuarios por los labriegos intramontanos se cumplió y creció, de forma general, este año. Por ejemplo la alentadora recuperación en la porcina y el sobrecumplimiento en la de miel de abejas, contribución en la que, como en otras, debe tomarse en cuenta la de miles de usufructuarios de tierras declaradas ociosas, que les fueron otorgadas en virtud del Decreto Ley 259.
El aporte de agua para el riego de cientos de caballerías en el Valle de Caujerí, con la explotación del trasvase Sabanalamar-Pozo Azul, el servicio prestado ya por el acueducto por gravedad de Baracoa, la electrificación de poblados, la venta de insumos agropecuarios y de materiales de la construcción, entre otros, son concretas buenas nuevas, sumadas a los beneficios sociales en todos los campos, transformadores de la vida de los esforzados residentes en el Plan Turquino guantanamero.
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