Cuni, una dulce mujer
Por Eyder La O TOLEDANO Foto: Demetrio FUENTE RODRÍGUEZ
24 de marzo de 2011, 02:25 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - A Cuni la conocí en medio de su faena diaria, la repostería. En la Máquina, Maisí, esta menuda mujer es conocida por todos por su sobrenombre, pero principalmente por ser la intranquila dulcera, la recomendada por sus coterráneos cuando de mandar a hacer un cake se trata.
Muy pocos saben que su verdadero nombre es Rafaela Navarro Ramos, bastó llegar a la panadería-dulcería de la localidad y preguntar por ella para confirmarlo.
Cuni reconoce que la obra de la Revolución engrandeció a la mujer.
“Este es mi oficio y profesión, aquí he echado la vida, imagínate, ya tengo 56 años y desde los 17 dedico ocho o más horas diarias a mi labor. Hay días y fechas que el trabajo aquí no tiene fin, aunque es muy noble, es tan duro como cualquier tarea del campo, porque no hay tiempo para el descanso ni para sentarse”.
A pesar de que nació rodeada de cafetales, las habilidosas manos de Cuni –asegura que también lo son para la recolección el grano y sembrar flores y viandas- prefieren darle forma a la masa, untar el merengue, decorar el cake y todo lo que tenga que ver con la elaboración de la codiciada golosina.
“Es una labor hermosa, lograr que un pedazo de harina tome forma y sea rico al paladar, me enorgullece. Es muy agotador, porque no se para un instante, y menos en esta unidad, la principal dulcería del municipio, tenemos la responsabilidad de suministrar a la mayoría de los puntos gastronómicos de Maisí, además, aquí viene gente de todas partes para comprar dulces y cada variedad tiene sus recetas, unas más complejas que otras”.
En medio de un colectivo mayoritariamente de hombres jóvenes, junto a una compañera, Cuni goza del respeto y la admiración de sus colegas, quienes siempre tienen en ella el consejo oportuno y el secreto de la buena receta.
“Soy como la madre de todos ellos, como puedes ver aquí compartimos el espacio los de la panadería y la dulcería, dirigidos por el mismo administrador, los muchachos siempre me piden consejos y, por supuesto, nunca le falta, son muchos años en el oficio”.
Madre de dos hijos, ante sí tiene el reto también de guiar un hogar, cuya única ayuda, es su fuerza de voluntad: “En mi casa soy el todo, mis hijos no viven conmigo, actualmente convivo con una hermana y enferma, mis atenciones ahora son para ella, porque sus problemas de salud le impiden desempeñarse socialmente.
“En cuanto a mis hijos, los crié sola y se convirtieron, sin darme cuenta, en un hombre y una mujer, todavía les digo mis adorables niños, son maravillosos. El varón es trabajador social, con buen desempeño, por lo cual ha sido reconocido en el municipio, al punto que pronto asumirá cargos importantes como cuadro; la hembra es enfermera y vive en Baracoa, donde también goza de reconocimiento en su trabajo, por eso estoy muy orgullosa, porque creo que los eduqué bien, además, todo lo que les pude dar fue gracias a este trabajo”.
Confiesa que la voluntad es una de las mejores garantías para lograr resultados en la vida. Hace 29 años combina su actividad laboral con la de dirigente de la sección sindical del centro, admite que es muy exigente, porque también lo es con ella misma, pero manifiesta que mantiene las mejores relaciones con sus compañeros, a los que siempre está dispuesta a ayudar y respeta.
“Aquí soy la cabeza –sonríe-, el trabajo es de lunes a sábado y todo el mundo permanece contento, los muchachos se esfuerzan porque están convencidos de que prestan un servicio necesario, los dulces tienen gran demanda, es un importante aporte a la Gastronomía del municipio.
“Me gusta lo que hago, el colectivo confía en mi, a pesar de ser una de las pocas mujeres y la de más edad, lo cual es un ejemplo también de cómo la Revolución ha garantizado nuestro desarrollo como seres humanos, pues tenemos los mismos privilegios que los hombres.
“Ahora entiendo que hay determinados puestos que requieren de un gran esfuerzo físico, en esos los hombres se desenvuelven mejor, pero la mujer cubana ha demostrado que no hay imposibles, sean ocho o 10 horas de labor ahí estamos junto a nuestros compañeros”.
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