Doile preservaba las riquezas y ahora las crea
Ese productor familiar tiene entre sus logros un incremento sustancial en la producción de tomate y la siembra de la Flor de Jamaica, planta con propiedades antihipertensivas y antiparasitarias, y útil para la creación de barreras vivas para proteger a los cultivos
Por Pablo SOROA FERNÁNDEZ
Fotos: Borges ESCANDÓN
3 de octubre de 2011, 03:25 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Doile Oliveros Suárez estudió, entre 1982 y 1986, en la República Democrática Alemana, para ser preciso en la provincia Carlos Marx, una de las más desarrolladas industrialmente en aquella nación, integrante del hoy desaparecido campo socialista.
El orgullo de este productor familiar es su organopónico.
Se hizo acreedor de esa beca por su desempeño como buen trabajador en la región minera de Moa, territorio limítrofe con Baracoa, municipio este último donde ha transcurrido su vida laboral desde su regreso del país europeo con un diploma de Obrero Calificado en Tornería y muchos deseos de ejercerla.
En su finca El Pinalito, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Oscar Lucero, del Consejo Popular de Santa María, confiesa al periodista que estuvo a 100 leguas de imaginar que su futuro económico iba a depender de la agricultura.
Enumera algunas de las responsabilidades que desempeñó: integrante del Cuerpo de Vigilancia y Protección de la Empresa Agroforestal, Guardabosques, o lo que es lo mismo: pasó de preservar las grandes riquezas madereras de esas serranías, a crearlas en otra esfera: la agroalimentaria.
Pero Doile, cuyo origen es campesino, ha descubierto en la tierra su vocación, indica el Máster en Ciencias Oscar Borges Escandón, co- director del Proyecto de cooperación denominado Manejo Sostenible de los Recursos Naturales en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH).
No deja nada a la espontaneidad: mientras esperaba por los recursos él construyó su cerca con los propios.
“Su sentido en la vida es ahora extraer el máximo de las siete hectáreas que posee, para autoabastecerse y entregar hortalizas al Consejo Popular, y el Proyecto lo apoya en propósito tan noble”, subraya el científico.
Hasta en el paisaje se nota el encanto imprevisible que ha traído al Pinalito la mencionada iniciativa, la cual forma parte de un programa regional que beneficia también a áreas protegidas de República Dominicana (el PN Armando Bermúdez) y de la reserva natural Miraflores, de Nicaragua.
Su esposa Yarenis Durán y las hijas de ambos, Dayneris y Dialenis (la más pequeña), participan de ese entusiasmo, cuyo principal fruto es la proliferación del tomate, un cultivo “que yo pensaba no se iba a dar en mi finca”.
Media hectárea contigua a la vivienda de los Oliveros-Durán, delata la prosperidad de este rincón de la campiña baracoense, paradigma de lo que puede obtenerse con el esfuerzo propio y la adecuada utilización de los recursos.
En esa discreta extensión de tierra emergen bondadosamente, junto al tomate, el pepino (que antes era rey y ahora el súbdito de la comarca) y, como barrera viva, la Flor de Jamaica, de la que prepara una apetecible bebida con la que recibió el matrimonio al periodista y al codirector de “Manejo…” .
Mientras ofrece la infusión a los visitantes, explica la forma de elaborarla: “Hierves durante 10 o 15 minutos unas cuantas flores en tres cuartos de litro de agua, la cuelas y completas el líquido restante con otro litro de agua, lo azucaras a tu gusto y lo enfrías”.
La maravillosa Flor de Jamaica.
Además de ser útil como barrera viva para proteger el tomate, la científicamente denominada Hibiscus sabdariffa (también se conoce como Rosa de Jamaica y Rosa de Abisinia) es originaria de África tropical.
El cooperativista advierte que también puede saborearse caliente, y en los textos consultados por el reportero se atribuyen a ese preparado propiedades diuréticas, antihipertensivas, antiparasitarias y ligeramente laxantes.
Doile es el promotor de esa planta en las serranías de Cuba, gracias a sus conocimientos acumulados sobre ella.
Por su parte, Borges Escandón precisa que el florecimiento generoso de la Flor de Jamaica, en El Recreo, ha estimulado su extensión a otras zonas de las serranías del Alto Oriente, y que proliferarla es uno de los objetivos del Proyecto, debido a la prioridad que le concede el Programa de Innovación Agropecuaria Local, que financia la organización gubernamental Agroacción Alemana, la cual suministra las semillas.
El capítulo cubano ha favorecido a los integrantes de 21 cooperativas de producción agropecuaria, 517 productores y casi cuatro mil habitantes de nueve comunidades enclavadas dentro del “Humboldt” o en sus cercanías, y entre los beneficiarios que mejor han aprovechado esa contribución figura Oliveros.
Oscar Borges Escandón, codirector del Proyecto, muestra algunos tomates de primera calidad cosechados en El Pinalito, la finca de Doile Oliveros.
DESPUES DE LA BEBIDA
El Pinalito es una barriada de El Recreo, y los efectos de su revuelo agrícola han trascendido al resto de la comunidad.
Aquí se pueden adquirir a precios módicos (dos pesos la libra) tomates de alta calidad.
Las ventas le proporcionaron, en la primera mitad del año, una ganancia de 11 mil pesos, logro que atribuye, sin falsa modestia, “a mi esfuerzo y el de mi familia”, y -con justeza- a los recursos otorgados por el Proyecto.
Recibió un sistema de riego y una turbina, la cual instaló en tiempo record y con igual premura -y medios propios- la caseta que alberga a la segunda.
Es lo que se dice un productor familiar de vanguardia.
“El pasado año obtuve 11 mil pesos por la venta de tomate y espero lograr mayores ganancias, ya que el equipo de Borges y de la ACTAF (Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales) me suministraron los recursos para un microordeño y tejas para la conejera”.
Todos los campesinos que se dedican a la cunicultura, especialidad que toma auge en El Recreo, se benefician de la citada iniciativa de colaboración internacional, pero en el caso de Oliveros debe destacarse que gracias a su filosofía, según la cual la única ayuda de que no se puede prescindir es la propia, en sus predios los avances son más notorios.
El techo y algunos elementos para la nave de conejos donados por el Proyecto los instaló en un santiamén.
Sus siete hectáreas están cubiertas de coco, hortalizas y pastos para la cría de puercos, ganado ovino- caprino y vacuno, aunque solo disponga de una vaca lechera y dos terneros. Su patio es casi un coto genético donde abundan varios tipos de gallinas.
Doile construyó la caseta para la turbina.
El organopónico de tomate es su orgullo. Ya lo tenía conformado, cuando fueron a convencerlo de la necesidad de fomentar ese cultivo, y había rodeado de palitos de palma a sus canteros, aunque primero ensayó con piñuela y alambre viejo sus entonces escasos canteros, mientras aguardaba por el nuevo.
Y como consecuencia, ese pedazo de serranía del grupo Sagua-Baracoa se explota de manera sostenible, cuestión tanto más meritoria cuanto que pertenece a una zona que la UNESCO declaró, en 1996, Sitio de Patrimonio de la Humanidad. |