
El adiós definitivo a los candiles, al bajo voltaje y a las tendederas eléctricas son
realidades que condenan al olvido el pésimo average que hace apenas un año poseía el municipio de El Salvador: el de más bajo índice de electrificación en el país
Por Lisván LESCAILLE DURAND
Fotos: Jorge Luis MERENCIO
Guantánamo, 10 jul (Redacción Digital Venceremos) En junio de 2007 el municipio guantanamero de El Salvador era dueño absoluto de un récord tan difícil de alcanzar como el 2.45 del salto de altura de Javier Sotomayor: Poseía el índice más bajo de electrificación en el país y, en el 40 por ciento de su geografía, alcanzada por las redes del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), proliferaban las peligrosas tenderas eléctricas.
Aquella “oscura” realidad de asentamientos largamente sin el servicio, y otra veintena de ellos golpeados por el bajo voltaje, sumaba escépticos cuando de revertir la negativa primacía se hablaba a sus más de 45 mil habitantes.
Pero, en apenas un año de intenso trabajo, desde que se dio la voz de “ataque” en la primera reunión nacional de presidentes municipales, la realidad tiene otras luces en las intrincadas montañas de El Salvador, épico escenario donde nació el II Frente Oriental Frank País, al mando del Comandante Raúl Castro Ruz.
Según el Ingeniero Cledys Ober Durruthy Vinent, director comercial de la Organización Básica Eléctrica en Guantánamo (OBE) en ese territorio se acomete un intenso proceso inversionista que ha permitido mejorar la calidad del servicio en varias comunidades y llevarlo a otras no electrificadas por el SEN.
“En el verano de 2007, eliminamos 20 zonas de bajo voltaje con la consiguiente erradicación de tendederas asociadas. Entre el 25 de junio y el 19 de julio se beneficiaron alrededor de 2 mil viviendas y se suministró el servicio a unos 320 nuevos hogares campesinos de aquella geografía abrupta y difícil”, explica el directivo.
De los 9 mil clientes del SEN en El Salvador, más de 6 mil viven en las lomas de este municipio perteneciente al Plan Turquino, y es actualmente, después de Niceto Pérez, el de menor nivel de electrificación con el 75 por ciento de sus asentamientos beneficiados con el servicio por cualquiera de las alternativas existentes.
“Hablamos de dos territorios con un elevado número de casas desconcentradas, alejadas de las redes del SEN, y por tanto de pronósticos costosos en términos de inversión para electrificarlas mediante la red.
“Los trabajos de mejoramiento continúan en otras zonas de bajo voltaje censadas como es el caso de Palizada, la más amplia por el número de clientes, para luego erradicar las tendederas por aquellos contornos”, precisa.
“Los beneficios llegan también a asentamientos algo distantes de nuestras redes como Olimpo, Lajas, El Lechero”, afirma Cledys.
Destaca el funcionario de la OBE Guantánamo, que se hincaron más de 200 postes primarios y secundarios, valorados entre 80 y 100 dólares cada uno, alrededor de 50 kilómetros de conductores, y unos 154 transformadores, cuyo precio en el mercado internacional es superior a los mil 700 dólares como promedio.
Diosas en el Olimpo
La olla Reina de la cocina cubana, se dejó ver inmediatamente por una ventana de la vivienda de Yuneisi Morales Grant, una joven de 27 años de edad, siete de ellos vividos en Olimpo, un inaccesible caserío de 67 moradas.
“Desde hace nueve meses la vida es distinta aquí. No era fácil cocinar con leña y carbón, pero lo peor era el aburrimiento y la oscuridad de las noches”, dice la muchacha, para quien las primeras luces llegaron con la sala de televisión, situada antes y energizada con paneles fotovoltaicos.
Otros aditamentos del módulo de cocción insertados en la cocina cubana, además de radiograbadoras y refrigerador de la más moderna tecnología reconfortan a la vivienda de María Lucía Vergel, una mujer con 21 años de residencia en Olimpo. Aunque, Lucía no ha tirado el Candil por la ventana, cree que el desarrollo es irreversible aquí.
Otras fuentes de energía aportan lo suyo
No solo el SEN libra la batalla por la energización de estas serranías. El Sol, los ríos con mejores caudales, y la energía redistribuida, mediante los grupos electrógenos son aprovechados para la gran escapada salvadoreña del sótano energético.
Unas 20 comunidades ya cuentan con ese servicio a base de los grupos electrógenos instalados, 14 de ellos de última generación, que lo aseguran durante 4 horas diarias, lo cual la mayoría de los montunos agradece; aunque -digámoslo todo-, a algunos por aquel lomerío “le ha tocado bailar con la más fea”, por la limitada capacidad de esas baterías para dar luz todo el tiempo y emplear cualquiera de los equipos de cocción del módulo eléctrico.
“Inquietudes aparte, lo cierto es que 668 megawatts se generan con esta variante, energía aprovechada por 2 mil 435 habitantes de las lomas salvadoreñas”, dijo Jorge Luis Frómeta, inversionista de la Dirección municipal de Servicios Comunales, entidad a cargo del montaje de los grupos electrógenos en las montañas guantanameras.
Igualmente los ríos de la región son una bendición para sus lugareños. Unas 360 viviendas de la zona reciben el servicio a través de alguna de las 8 minihidroeléctricas del municipio, generadoras de 150 megawatts cuando están a plena capacidad, explicó Juan Guedes, jefe de zona de hidroenergía.
Ese aporte es utilizado también por cinco consultorios, un hospital, y una panadería, y al decir del administrativo citado existe un proyecto para mejorar el funcionamiento y la capacidad de entrega de la mini de La Escondida.
Otra historia de realizaciones viene, hace unos años ya, a cuentas del Sol, energía que las celdas fotovoltaicas transforman en corriente eléctrica. En los techos de varios consultorios de la zona y en algunas comunidades lucen los paneles.
Por lo pronto, la realidad energética en las montañas de El Salvador dicta mucho de la de hace apenas un año, cuando el territorio estaba a la zaga del sprint cubano por revolucionar el problema. Y en esa carrera se ha impuesto la voluntad política de nuestro gobierno capaz de batir cada meta, implantando mejores marcas que las del legendario “salta mayor” antillano.
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