Una finca forestal genera utilidad para todos
Asegura joven beneficiado con ese inmueble en Sabana de Maisí
La reposición de áreas con nuevas plantaciones es clave en el fomento de los bosques.
Por JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN Fotos del autor
24 de marzo de 2009, 01:55 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - El joven maisiense Lázaro Pérez Peña admite no ser buen matemático, pero un día sacó una cuenta clara: “mi vida y la de mi familia ─calculó─ pueden mejorar sustancialmente si asumo la dirección de una Finca Integral Forestal”.

El coco, que antes se perdía, rindió el año pasado 370 quintales.
Compartió la idea con su esposa Lidia Esther Pérez y coincidieron en echarla adelante. Lázaro, por demás, estaba convencido que como finquero podía contribuir mejor a la conservación y fomento del bosque, tarea de interés nacional a la cual se dedicaba como obrero en la Unidad Silvícola Maisí.
Cuatro años después, ¿qué ha deparado aquella decisión para Lázaro y su familia?
“Bienestar por dónde quiera que se mire. Produzco lo básico para la alimentación familiar: plátano, malanga, frijoles, yuca, boniato, tomate… El excedente lo vendo a Acopio, mediante la Unidad Silvícola de base de Sabana, de las cuales existen cinco en el municipio.
“Lo otro es la posibilidad de disponer de animales. Tengo puercos, aves, yunta de bueyes y una carreta, además una vivienda en buen estado e ingresos que rondan los mil pesos mensuales, porque aquí, ahora sí que no se pierde nada”.
¿Y el Estado, cómo se beneficia?
“La utilidad también es alta para el Estado. Comienzo por decirte que esta finca estaba casi perdida. La madera, y el resto de las producciones, iban a parar a manos privadas. Como el área no estaba cercada cualquiera entraba y cortaba un árbol o se llevaba las frutas, el palmiche y todo lo que le diera la gana.
“Desde que puse orden he logrado duplicar la producción de madera, sin dejar de crecer en el índice de boscosidad, que ahora está al 95 %. Se avanza, además, en la producción de semillas forestales, en el manejo de las plantaciones y en la cosecha de frutas como mango, aguacate y coco. Solo de esta última entregué al Estado 370 quintales en el 2009”.
¿Llama la atención tan alto índice de boscosidad?
“Bueno, siempre se me orientó que la tarea principal de un finquero forestal es el cuidado e incremento del bosque. Por eso, desde el primer día, dediqué a ese objetivo mi mayor esfuerzo. De las 26 hectáreas de la finca 24 están cubiertas de árboles. Aquí reina el ocuje, pero se desarrollan otras especies dura y preciosa como yaba, jocuma, juba, cedro, cigua, guáramo, espadero y la palma real, nuestro árbol nacional”.
¿Se comenta que también eres desmochador y carbonero?
“Fueron dos actividades que aprendí cuando trabajaba en la Unidad Silvícola Maisí. Por cierto que me han ayudado mucho en la finca, pues tumbo mi propio coco y mi palmiche, y los palos que no sirven como madera los aprovecho para hacer carbón. En el 2009 produje 520 sacos (de cuatro latas cada uno) y ya voy por 104 en este año”.
¿No todos los finqueros forestales tienen buenos resultados?
“Es como todo. Creo que depende, mayormente, de la seriedad con que se asuma la tarea. Lo que sí está claro es que disponer de una finca forestal integral es una oportunidad excelente para que una familia de campo mejore su calidad de vida y aporte más al Estado. Aunque en los últimos dos años Maisí ha ido al incremento de estas unidades, que ahora totalizan 27, todavía es poco lo que se logra porque no se hacen las viviendas del finquero”. |