León duro como palo
Por Víctor Hugo Purón Fonseca y Adriel Bosch Cascaret
Fotos: Lorenzo Crespo Silveira
2 de febrero de 2012, 10:35 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - DICEN que el león es el rey de la selva, pero en las montañas de Niceto Pérez, hay uno que señorea en los bosques cafetaleros. No se come a nadie, sin embargo cuando se habla del grano aromático, no hay quien sepa más que él.

Todos le llaman cariñosamente Gua, y dice que es duro como un palo si se trata de trabajar, desde chiquito. Su nombre es Ernesto León Ortiz y lleva 74, de sus 88 años, vinculado al café.
No hizo falta buscarlo, habló del popular cerezo y fue fácil descubrir en él una historia.
“Lo que dice Gua aquí es ley -asegura Obel Pérez Asín, director de la Empresa Agropecuaria del municipio- porque él califica la calidad del cerezo solo con echarle una ojeada al llegar a la despulpadora”.
Nació en La Choricera de Manuel Tames y desde muy pequeño conoció los rigores de la Agricultura en la finca de su padre. “Solo tenía 14 años cuando un amigo de mi papá llegó a casa y dijo que me llevaba a trabajar”, recuerda León.
Y ahí empezó su vínculo con esta industria de las montañas guantanameras, donde ha sido molinero, despulpador, recogedor, mecánico y dirigente. Laboró primero en Yateras y desde hace 36 años, en Niceto Pérez.
“Me jubilé en 1990, pero solo fue algo oficial, porque enseguida me llamaron y hace ya seis años asesoro en temas cafetaleros en la Empresa Agropecuaria de Niceto Pérez. Es que no puedo estar lejos de los trajines productivos, sin contar que me gusta ayudar, y más si se trata de esta materia”, refiere León.
Señala que casi siempre lo pueden encontrar durante la zafra alrededor de la despulpadora de Casimba, instalación que, según él, resalta en el paisaje y está entre las más viejas de su tipo en la provincia.
Recuerda con claridad los tiempos en que durante las zafras de café en las montañas niceteras se recogían más de 300 mil latas. “Eso fue entre los años 1984 y 1985 cuando yo era delegado, luego -agrega con tristeza- empezó a decaer la producción, disminuyeron las plantaciones y se desmontaron algunas despulpadoras, por eso cuando regresé a estos campos no los reconocí”.
Según el veterano caficultor “actualmente luchamos por volver a los grandes resultados de antaño. El campo ha vuelto a coger el rumbo, hay tremendo embullo porque mejoró el pago, la atención a las plantas y su siembra, se perfeccionó la planificación y hasta cambia la mentalidad”.
Él espera que en el futuro inmediato el progreso sea evidente, aunque estima que no se llegará a las mismas cifras porque se han perdido muchas áreas que ahora se dedican a otros cultivos o simplemente en ellas ya no se puede cosechar.
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