Productora integral en La Tontina: Los amores de Eglis
Esta mujer no es vaga, ni boba, ni pierde el tiempo. Aunque el café es su principal cultivo, en la finca Morropó el pensamiento es aumentar y diversificar los alimentos que se obtienen con el trabajo campesino
Por Víctor Hugo Purón Fonseca y Adriel Bosch Cascaret
Fotos: Lorenzo Crespo Silveira
1 de febrero de 2012, 1:50 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - El campesino que no aprovecha las actuales condiciones para producir y ganar es un bobo o un vago, concluye con énfasis y seguridad la productora Eglis Caridad Gómez Soto, desde su finca integral Morropó, en San Carlos, zona de La Tontina, perteneciente al Consejo Popular de Maca, municipio de Niceto Pérez .

“Todo campesino debe producir alimentos diversos y siempre tratar de incrementar su aporte”, dice Eglis, y, en su propio caso, no sólo son palabras.
¿Por qué?
Difícil es precisar cuáles de sus amores agrícolas entusiasman más a esta campesina montañesa, quién es también diputada guantanamera a la Asamblea Nacional del Poder Popular: si el café, cultivo principal de su finca de una caballería y dos caroes, la producción de leche, con la que abastece a dos bodegas, o la de carne porcina, por sólo citar algunas.
Además de esta finca de herencia familiar, su dedicación se extiende a otra caballería en usufructo por su esposo, Luis Cintra Lora, concedida hace dos años por estar antes ociosa, a tenor del Decreto Ley 259, en la cual se desarrollan fundamentalmente frutales y ganadería, con 113 cabezas, 30 de ellas vacas, seis en ordeño actualmente.
Al concluir recientemente la zafra cafetalera, esta asociada a la cooperativa de créditos y servicios Camilo Cienfuegos acopió 400 latas, con lo que creció en comparación con la anterior, en que obtuvo 351, en sus cuatro caroes, dos de los cuales están en desarrollo, aunque ya aportaron los primeros granos en esta campaña.
Pero lo más notable en su propósito de reordenamiento y crecimiento cafetalero, para llegar a no menos de mil latas antes del año 2015, es el vivero para 200 mil posturas de este y otros cultivos, que actualmente fomenta, con el propósito de aportar posturas también a otros agricultores de la zona, colindante con la provincia de Santiago de Cuba, exactamente con la circunscripción de La Josefina, del Consejo Popular de Ramón de las Yaguas, del municipio de Songo-La Maya.
Ya en enero llegaron a las primeras 40 mil bolsas de polietileno llenas con materia orgánica, obtenida en el área dispuesta para el compost en la propia finca.
Cintra, como productor lechero, aporta los 70 litros contratados mensualmente con las bodegas de La Tontina y La Josefina, aunque suele producir más. En ocasiones, sueltan las vacas para que los terneros mamen el excedente.

Los nueve trabajadores, contratados para el fomento del vivero de café y otras plantas, son jóvenes de La Tontina que obtienen ingresos de hasta 14 pesos y 60 centavos por la norma de llenado de 700 bolsas de polietileno.
Hay que ser integral
En plena serranía, al cabo de fragosos caminos montañeses y varios cruces de ríos, a más de 40 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, la activa familia entregó una tonelada y media de carne de cerdo el pasado año y contrató aportar seis y media en febrero próximo, al término del actual convenio de 100 precebas, con la empresa porcicultora de Guantánamo. En marzo o abril, acordará un nuevo convenio de 400 precebas.
Ello, sin contar los kilogramos que sumarán las cebas terminales con cabezas propias.
¿Qué afecta para un desarrollo similar de otros agricultores de la zona? La respuesta de Eglis es precisa y certera:
“Yo gestiono mucho y me meto en el problema para resolverlo, pero otros productores de esta cooperativa tienen problemas con la aprobación de los créditos. Por falta de apoyo y respaldo de la directiva de la CCS en los trámites el papeleo se traba.
“No todo el mundo tiene el mismo conocimiento y habilidad para estas diligencias, que debe asumir la dirección de la CCS, y hay que tomar en cuenta que el reordenamiento cafetalero necesita recursos financieros a disposición del productor, de modo que la CCS debe hacer más en el sentido de favorecer el acceso a ellos”.
En relación con el convenio porcino, admite que careció del pienso en un momento porque lo manejó mal, pues la entrega como parte del convenio debe ser bien controlada, de modo que se combine con lo que aporta el productor. “No obstante, suplimos esa falta con maíz, boniato, yuca y caña, e incluso mango y aguacate, producidos suficientemente en la finca para la alimentación animal”.
Refiere que un campesino debe producir diversos alimentos, como es su caso, con viandas, maíz y frijol, aprovechables tanto para la alimentación humana como animal, pues, aparte de los integrantes de la familia, cuenta con siete trabajadores para las diferentes actividades a los que también debe brindarles alimentación en ocasión de cosechas y otras contingencias.
Tampoco faltan los medicamentos para la masa porcina, y Eglis agradece las visitas de los dirigentes y técnicos que atienden la actividad en la empresa.
Como medida de la utilidad económica que ofrece a la familia campesina insertarse en convenios como éste de producción de alimentos, refiere que, si bien representa también trabajo, sacrificio y consagración, sólo la venta de la carne, en la actual contratación, reportará una ganancia de 72 mil pesos, y sólo gastó 21 mil en lograrlo.
“Por eso afirmo que los campesinos que no lo hacen son bobos o vagos, y están perdiendo el tiempo, en lugar de dedicarse a obtener resultados que significan producir más para la alimentación del pueblo a la vez que les proporciona beneficios monetarios cuantiosos, para mejorar el nivel de vida de ellos y sus familias”, reafirma, sonriente.

Tras concluir en febrero el convenio porcino de 150 cabezas y entregar 6,5 toneladas de carne, la agricultora se propone recibir otro, pero mayor, de 400 precebas.
Mirando más allá
Ella, por supuesto, piensa en grande. Con el propósito de ampliar las crianzas deberá invertir en la fabricación de naves, y sólo lamenta que sea baja la calidad de, por ejemplo, los bloques que ya adquirió como parte de la oferta de esos enseres de construcción puestos a disposición de los interesados en la red de comercio, a precios no subsidiados.
Desearía, igualmente, que el mercado ofertara tetinas, artilugios que se instalan para permitir beber agua a los cerdos en los corrales, que considera imprescindibles para una buena crianza intensiva de tan popular y demandada fuente de proteínas y grasas.
Tampoco renuncia a la idea de conseguir el asesoramiento y la tecnología para instalar un biodigestor, conveniente por el incremento previsto de cabezas, que producirían desechos considerables aprovechables para producir biogás con fines energéticos.
Las reproductoras es otra de las modalidades de convenio que le interesa poner en práctica, pero encuentra dificultades, para hacerlo como considera deben ser las condiciones correctas, en la carencia de algunos materiales, como cubiertas de tejas, por lo cual no ha incorporado aún las cerdas a sus rebaños.
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