Medio Milenio de la Fundación de Baracoa: razones para una celebración
Por Pablo Soroa Fernández
2 de febrero de 2011, 11:50 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - El próximo 15 de agosto Baracoa, Primera Villa Cubana, Monumento Nacional y segundo municipio en importancia de nuestra provincia, arriba a los 500 años de fundada por el Adelantado Don Diego Velázquez.
En torno a la efemérides y a los preparativos anunciados para su celebración, algunos se preguntan si debe ser motivo de festejos -por muy discretos que sean- el medio milenio del hecho con que se inician las llamadas encomiendas, sistema de esclavitud disfrazada, que resultó mortal para la población aborigen.
Desde ese punto de vista la respuesta a tal interrogante debería ser negativa. La llegada de Cristóbal Colón al continente americano, y su posterior conquista y colonización fue, sin dudas, un hecho luctuoso para el Nuevo Mundo.
Para Cuba mucho más, puesto que la primera campaña de esa empresa fue precisamente la iniciada por Velázquez en Baracoa, seguida de la del Imperio Mexicano por Hernán Cortés, y la del Imperio Inca, cuyo principal protagonista fue Fernando Pizarro.
En ocasión del IV Centenario de aquel encuentro entre dos mundos –aciago para la población indígena-, José Martí se opuso a las conmemoraciones festivas organizadas en América, encabezadas por las autoridades religiosas de Santo Domingo, República Dominicana.
Escribió entonces el fundador del Partido Revolucionario Cubano: Con Guaicaipuro, Paramoconi, con Hatuey, hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron, ni con las que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron”.
Cuenta que en dicha ocasión, el patriota Fermín Valdés Domínguez, amigo entrañable del Apóstol y a la sazón residente en Baracoa, fue invitado por la directiva del Unión Club en octubre de 1892 a impartir una conferencia sobre el tema, durante la cual “con palabras elocuentes arremetió contra los conquistadores españoles y denunció el asesinato de los habitantes naturales de América.
Si nos atuviéramos estrictamente, a tales argumentos, pasaríamos por alto y no lo consideraríamos –como en realidad es- uno de los acontecimientos más importantes que el territorio evocará durante 2011, al igual que los aniversarios 50 de la Victoria de Girón y otras efemérides gloriosas.
Pero existen sobrados motivos para la alegría por los cinco siglos de Baracoa, ciudad conocida como La Primera en el Tiempo.
La que también es sede episcopal de la conquista y segundo asentamiento poblacional español en América, fue precedida únicamente por el fuerte Natividad, en Santo Domingo, erigido el 25 de diciembre de 1492.
Pero sobre todo justifica los preparativos en torno al 15 de agosto, el hecho de que en esta zona suroriental del archipiélago encontraron los españoles la mayor resistencia a la ocupación y dominio.
En esa Baracoa que nos enorgullece, se enfrentaron por primera vez las hachas de piedra, las macanas y flechas de los aborígenes, contra las espadas, arcabuces, lanzas y corazas metálicas de los conquistadores.
El aislamiento geográfico (del cual lo salva la Revolución, con la inauguración del viaducto La Farola, siglos después de su fundación), decretó el declinar del liderazgo como capital, al ser traslada esta hasta Santiago de Cuba, entre 1514 y 1516.
La decisión pone a prueba el espíritu patriótico de los primeros baracoenses, ya que los deja bajo su cuenta y riesgo, circunstancia no desaprovechada por corsarios y piratas, que se refugian en la Villa y sus alrededores.
Tal indefensión, agravada con la guerra de la Oreja de Jenkis, entre España e Inglaterra, obliga entre 1739 y 1742 a crear un sistema defensivo integrado por los fortines La Punta, Matachín y Seboruco, que junto al arrojo de sus habitantes mucho han tenido que ver con la permanencia de la Villa de Nuestra Señora de la Asunción en el sitio original de su instauración.
A sus valores históricos, que por si sólo apoyarían la conmemoración del Medio Mileno, suma esta región sus incontables encantos y bellezas.
La catedral del poblado guarda la Santa Cruz de la Parra, una de las 29 colocadas por Cristóbal Colón en el Nuevo Mundo, y la única de ellas que se conserva.
Fue hecha con madera preciosa de los bosques que conforman el panorama pintoresco que circunda a la Villa Primada de Cuba, el cual habría puesto en apuros la resistencia vocal de Po Chue I, bardo chino del siglo IX que se ufanaba de alzar la voz y recitar una estrofa de poesía, cada vez que miraba un paisaje hermoso.
Otro de sus atributos es la cima peniplanada del Yunque, Monumento Nacional de la Naturaleza Cubana, y paisaje arquetípico del nororiente cubano.
En vísperas de su cumpleaños provecto, Baracoa se afianza como la región que atesora “…para el naturalista más de un secreto, para el turista el encanto de un descubrimiento y, para todos, la maravilla de sus bellezas…”, según el científico anglosajón Alain Liogier. |