Antonia Luisa Cabal: maestra de generaciones de músicos
Yaymara Villaverde Marcé, Servicio Especial de la AIN
26 de diciembre de 2011, 10:20 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
- Este diciembre se cumple un aniversario del fallecimiento de la maestra Antonia Luisa Cabal Salis (1924-2010), ferviente promotora de la música de conciertos y quien a su muerte ostentaba más de medio siglo de aportes sostenidos al magisterio musical en Guantánamo.
Del ascendente desarrollo de la cultura y el arte en esta región, cada vez más evidente, no se puede hablar sin mencionar a la que fue y será digna baluarte de ese sector, cariñosamente nombrada Tootsie y considerada la madre de la música en el territorio.
Su recuerdo y trascendental impronta no abandonan al amado terruño que la vio nacer el seis de enero de 1924 y crecerse en su trayectoria laboral, que no paró sino con su deceso el 24 de diciembre de 2010.
En la Sala de Conciertos inaugurada en octubre de este año, y bautizada con su nombre, se respira su legado en el quehacer de varias agrupaciones que deben su creación a la iniciativa de esta guantanamera.
Entre ellas destaca el Coro Masculino de Guantánamo, fundado en 1971, como el primer conjunto profesional cubano, de ese formato, integrado exclusivamente por hombres.
Varias generaciones de artistas de la región deben su formación inicial a los coros infantiles creados por Tootsie, el más laureado de los cuales se nombra Vocecitas de Cristal, merecedor en 1992 del Premio de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, y nominado en el 2000 al lauro del Cubadisco.
A su batuta y exquisito gusto corresponden también los Coros Mixto y Voz Tempo, y la calidad de los intérpretes del Cuarteto Vocal Andares. Promovió la institución de la Compañía Lírica de la ciudad, que tuvo su debut el pasado mes de agosto.
Igualmente posee entre sus méritos el haber fundado la enseñanza artística en la provincia, la Jornada de Conciertos Pepe Gallart y el Concurso de Música Infantil, génesis del Festival Nacional Cantándole al Sol.
Contribuyó a la elevación de la calidad de solistas y agrupaciones jóvenes, y guío a artistas consolidados con su agudo criterio, considerado balanza y siempre oportuno.
Fue activa participante de las Temporadas de Conciertos OPUS y la de Primavera, auspiciadas por la Asociación Hermanos Saíz, y la filial provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, respectivamente.
Su andar por el arte y la pedagogía comenzó con su formación como pianista en el Conservatorio Dulce María Serret, de Santiago de Cuba, que la inspiró a fundar en su ciudad natal, en 1948, una Academia Infantil, donde impartió sus primeras clases de solfeo y apreciación
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