Jazz en Guantánamo con buenos aires de New Orleans
Por Eyder La TOLEDANO
26 de enero de 2012, 4:10 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
-Hace dos años hay un espacio en la ciudad dedicado al jazz denominado Ko Ko’s Club, en el Video Bar La Esquina del Cine, en el bulevar. Tal empeño de amantes parece un anacronismo sonoro en medio de la avalancha del reguetón, toda vez que son un grupo de jóvenes que se congregan para hacer alardes, en el mejor sentido de la palabra, de buena música.
Zanjando las distancia entre los géneros -es bueno que haya espacio para todo-, lo cierto es que en un entorno como Guantánamo, tan alejado de los centros de la Isla donde florece, se genera, se suceden eventos, llega más información al respecto y por lo tanto tiene más adeptos esta expresión musical norteamericana, resulta halagador no solo como una opción, sino una manera de apreciar y reconocer cuánto de bueno hay por acá cuando de música se trata.
El tercer sábado de cada mes –se pretende que se realice ahora el cuarto- esta suerte de encuentro de improvisaciones e inspiraciones no queda en manos solamente del grupo anfitrión aunque en ellos y los invitados recae el protagonismo de la descarga. El Ko ko’s Club Jazz, promovido por Luis Silverio Bosh, especialista en informática de Copextel y Karel Fernández, profesor universitario, ofrece a los asiduos -cada vez es mayor el público- una basta información sobre el género, mediante recursos audiovisuales de grandes cultores, tanto vocales como ejecutantes.
Es una suerte de descubrimiento, pues acerca al empático auditorio al desarrollo del jazz no solo dentro de los Estados Unidos, sino en otras partes del mundo, donde también hay grandes exponentes.
El espacio inició con el recién desaparecido colectivo Jazz Novo, hoy lo continúa un grupo de muchachos, estudiantes y egresados de nivel medio o del ISA en la especialidad de música –aún sin nombre-, que se reúnen sin ningún interés más allá que el de hacer lo que les gusta.
Llama la atención, precisamente, que son muy jóvenes y apuestan por un género que requiere sobre todas las cosas de talento, conocimiento, estudio y búsqueda de información la cual no reciben en la academia, sino obedece a la inquietud del artistas, de su inconformidad por querer saber más allá de lo que se sucede en su medio o recibe como contenido de estudio.
Su líder, Ernesto Benítez (teclados), es graduado de Instructor de Arte. El resto de la tropa que hizo su debut el pasado 19 de enero en el espacio Danza Interior, de Danza Fragmentada, lo integran Ángel Guilarte, bajo eléctrico; Carlos Manuel Prieto, flauta; Oto Fernández, saxofón alto; Abel Espinosa, saxofón tenor; Julio Águila, clarinete; Ángel Ramos, drums, y Alejandro Arratre, percusión.
En diálogo con algunos entendidos en la materia, aseguran que no es casual la inquietud y presencia de jóvenes músicos de la provincia interesados en incursionar en este género. Manifiestan que en décadas pasadas aparecieron en el panorama guantanamero, por breve tiempo, ensembles jazzísticos, aunque de tales bandas no tengo conocimiento que lograran establecer un espacio como el actual que cada vez es más conocido y gustado.
El pasado sábado fue de esos que serán memorables, pues se asistió a una suerte de fraternal reto entre las improvisaciones de los integrantes de la banda y tuvo como invitado especial al saxofonista Jorge Manuel Brauet Torrente, guantanamero que desde hace ocho años trabaja en México donde está integrado a varios proyectos musicales y lidera un grupo denominado Latin Jazz Funk.
Brauet Torrente demostró su experiencia en tales lides, pues no solo dirige un quinteto que cultiva el género, sino que ha compartido escenarios con reconocidos intérpretes del latin jazz como Gonzalo Rubalcaba, Julio Cesar Barreto, Michael Camilo, Regina Cater, Ramón Valle y Avishae Cohen, entre otros. De ahí que su interés por compartir con los muchachos se debió a la calidad y entrega que hacen al género, según sus confesiones.
Si nos atenemos a sus edades, ninguno de los miembros rebasa los 25 años y se desarrollan, a juicio de ellos mismos, en un contexto que no favorece expresiones de este tipo, y donde los jóvenes se suman a tendencias sonoras de más fácil promoción, sin dudas, el espacio Ko Ko’s Club Jazz es una suerte de entrega al que cada vez llegan invitados jóvenes interpretes atraídos por los buenos aires de New Orleans.
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