Desaparece el último de los hombres de leyenda del changüí

Por Victor Hugo Purón Fonseca
vhaylin@gmail.com
7 de enero de 2009, 01:40 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
- Murió Nino Olivares, el marimbulero. Faltan ya los dedos diestros que bajeaban en los nueve flejes de la marímbula.
Hay un compás de silencio eterno que busca llenarse de presencia, en la fiesta permanente del ritmo y la fiesta changüisera: ¡Suena la marímbula, Olivares!, le reclama persistente el estribillo.
¡Entero, hierro, hierrito, parece estar dando todavía santo y seña quien pulsaba así, entero, con su cuerpo concentrado más arriba de sus ágiles manos, los hierros, hierritos vibrantes del novenario de láminas que metían su voz profunda en la caja de madera, como si fuera la propia anatomía entregada a la barahúnda de la cumbancha.
Mucho, muchísimo antes de los 90 cumplidos por Nino, vinieron otras manos a repicar los cueros cuando faltaron las de Arturo y Mongolo en el bongó; detenidas por el tiempo las de Kindelán y Speck, maraqueros y cantantes, también encontraron relevo; vinieron seguidores al callar el guayo sobre la voz de
Cambrón, y al fin se aquietaron los dedos de Chito para que después otros pulsaran el tres como plegarias a su memoria.
…Ellos son hoy la callada leyenda viva del sonido del changüí.
Bien. Otro será mañana, u hoy mismo, marimbulero, pero –siempre lo mismo-, los flejazos que toque sonarán como una cita de homenaje al último de sus ejecutantes legendarios.
Diremos que Nino tenía su gracia y su entendimiento personal de maestro con el instrumento percutido y pulsado. Y estaremos diciendo bien para la fiesta inacabable del changüí…
…Para que en todo tiempo futuro reconozcan esa voz telúrica amalgamada de gente, metal y madera…
…Para que la escuchen a través de todos los sentidos quienes vivieron su antes y su todavía en el barrio Norte, en la ciudad, la región, el país, la Smithsonian Institution de Washington, Londres y Paris…
Falta ya Nino, nacido en Guantánamo el 27 de noviembre de 1919, y se escucha la marímbula dialogando con el bongó, el tres, los changüiseros… por el último de sus hombres de leyenda.
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