Editorial El mar y la montaña: El reto impensable de Víctor

Por: Eyder La O TOLEDANO
20 de agosto de 2010, 07:00 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
- La cifra de 143 libros diseñados revelan que Víctor Enrique Sánchez Silveira es un hombre fundamental en el proceso de creación en la editorial guantanamera El mar y la montaña.
Surgida entre las editoriales con tecnología Riso en 2001 a propuesta del compañero Fidel Castro, durante la novena edición de la Feria Internacional del Libro, recientemente esta casa cumplió 10 años de creada el pasado 13 de agosto cuando se presentó La necrópolis de los vivos. Diccionario de autores guantanameros, de Margarita Canseco Aparicio (investigadora) y Risell Parra Fontanilles (escritor), primer texto salido de su máquina impresora.
Desde entonces Víctor constituye una de las piedras fundamentales de esa empresa cultural de donde han salido 174 volúmenes de diversos géneros y 21 revistas El mar y la montaña, nueve de las cuales son resultado de su composición.
“Cuando llegué ya me esperaban Marisol Ojeda (mecacopista) y Marcial López (impresor-encuadernador)”, dice Víctor a modo de jarana quien, junto a los mencionados, es uno de los tres fundadores de la editorial donde aún suda, durante horas, días y noches, frente al computador para darle forma a un libro.
“Te confieso que de este mundo no sabía nada, cuando llegué pensé estar unos cuatro meses, pues veía el trabajo de diseñar un libro como algo aburrido, sobrio sin límites, de cuello y corbata, no de jeans y pulóver como me gusta a mí”.
¿Es acaso un intruso en el diseño gráfico?, ¿Cuál es su formación y cómo llegas a la editorial?
Soy dibujante cartógrafo y me desempeñé como proyectista en Planificación Física, allí trabajaba la escala urbana, lo cual implicó que me introdujera en la elaboración de carteles, vallas, afiches turísticos de la ciudad de Guantánamo, es así como llego al diseño gráfico que es la transmisión del concepto y la idea del material en cuestión.
Luego paso a trabajar con un grupo publicitario en Geocuba, de manera que las leyes del diseño las conozco, pero desconocía las que rigen el libro; no es lo mismo hacer un afiche a color que 80 o más páginas, portada y contraportada en blanco, negro y gris.
Entonces debe leer todos los libros que diseña para trasmitir su contenido...
Debe ser así, pero con la dinámica con que trabajamos es imposible, por lo que es importante la labor entre el editor y el diseñador, tenemos que establecer un diálogo constante, pues este es quien me trasmite la sinopsis, la visión real del libro, sin dejar a un lado la opinión del autor que, por cierto, a veces no se corresponde.
En la editorial tenemos un buen equipo, sé como piensa Mireya Piñeiro, Yaimara Diéguez o Carelsi Falcón. Por ejemplo, Mireya hace gestos con las manos al hablar y eso me dice por donde debo encaminarme.
Algo parecido sucede con Carelsi cuando hacemos la revista, otro dolor de cabeza. En otras palabras el editor es lo que en un avión viene siendo el controlador de vuelo del piloto. Si el falla, todo falla.
Con tal complejidad, ¿Cómo pudo involucrarse en la editorial y salir airoso?
Me enamoré del diseño de libros, es muy complejo, sí, pero hermoso y apasionante, pienso jubilarme en la editorial, sobre todo por la profesionalidad de sus trabajadores y la calidad humana de su colectivo.
Tuve mucha ayuda desde el inicio porque, te repito, desconocía las leyes que rigen cómo hacer un libro. Me dieron muchas posibilidades de superación, recibí un curso en la Editorial Oriente con Marta Mosqueda, a ella le debo bastante, y participo en la Feria del Libro en La Habana donde intercambio con colegas de todo el país.
También aprendí equivocándome, aunque no reincido en los mismos errores, pues me gusta que me critiquen, es la única manera de rectificar. Por cierto, los libros menos logrados y con errores son los que guardo, así sé qué no debo hacer.
Por otra parte, comprendí aquí que un diseñador debe saber cómo y dónde se va a imprimir el texto, lo que nombramos la salida final del libro, para saber qué tipo y tamaño de letras emplear, colores a usar, forma de los titulares…
El diseño y la editorial...
Hoy digo que el trabajo de El mar y la montaña y el diseño de un libro es para mí un reto constante, resulta más complicado porque es en blanco, negro y gris. A este lugar le entregué con amor estos 10 años y los retos, te reitero, a que te enfrentas cada día, tanto para hacer la revista como un texto, son impensables. Ahí está lo maravilloso.
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