Zancudos verdes en litorales de Guantánamo
Por Yaymara Villaverde Marcé
13 de junio de 2011 , 11:35 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Con sus zancudas raíces se fijan al fango de los litorales ganando terreno al mar los manglares, formaciones vegetales siempre verdes desarrolladas en los limos salados, en plena zona de influencia de las mareas, estuarios, lagunas y ensenadas.
Comunes de las regiones tropicales y subtropicales conforman un bosque bajo que no suele sobrepasar los 15 metros de altura y, a pesar de la pobreza del suelo en que se desenvuelven, devienen uno de los ecosistemas más productivos, de gran riqueza biológica.
Estudios sobre la vegetación de Cuba indican que los manglares cubren más de dos tercios de las costas del archipiélago, abarcan alrededor de 510 mil hectáreas, representan la cuarta parte de los bosques del país, y más del 4, 5 por ciento de la superficie total de la nación.
Las plantas predominantes en estas formaciones son los mangles, entre los que sobresalen el Rojo o Rhyzophora mangle, y el Prieto, Avicennia germinans, ambos definidos en el estrato arbóreo.
Adaptados a condiciones de gran salinidad y humedad, suelen poseer porte arbustivo muy ramificado, y un gran número de raíces aéreas para adherirse al lodo, las cuales pueden superar los cinco metros por encima de la base.
Esos rizomas quedan al descubierto durante la bajamar y forman un entramado que proporciona refugio a una rica fauna endémica y migratoria, en la que se incluyen peces, aves, reptiles y mamíferos.
Las bondades de esta formación vegetal no se limitan a su carácter de nicho ecológico, pues su madera puede emplearse en labores constructivas y en la obtención de carbón, mientras de su corteza se extraen demandados taninos -propicios para curtir pieles- utilidades que muchas veces convierten a la especie en víctima del uso irracional.
Rolando Villaverde, especialista de la Unidad de Servicios Ambientales en Guantánamo, explicó a la AIN que resulta importante reforestar y proteger los ecosistemas de manglares pues a sus valores se suma su papel como estabilizador y preservador del litoral.
En la provincia cubana más oriental existen actualmente más de mil 334 hectáreas pobladas por estas formaciones.
Villaverde se refirió a las labores en el territorio para la rehabilitar esta especie botánica, en especial a los planes ejecutados en zonas litorales pertenecientes al Parque Nacional Alejandro de Humboldt, importante área protegida de Cuba, declarada Sitio de Patrimonio Mundial de la Naturaleza.
En este Gigante de la Biodiversidad dichos bosques bajos están sujetos a acciones protectoras, de manejo y vigilancia; principalmente aquellos ubicados desde las costas de la desembocadura del río Nibujón, en el municipio guantanamero de Baracoa; hasta la comunidad de Yamanigüey, en Moa, Holguín; entornos que atesoran grandes valores naturales.
Igualmente se rehabilitan los manglares de la desembocadura del río Recreo, en la baracoense Bahía de Taco, y los de las costas del municipio guantanamero de Caimanera, estos últimos como parte de la jornada de reforestación por el Día Mundial del Medio Ambiente, dedicado este año a los bosques.
Todo esfuerzo que se dedique a la salvaguarda de los referidos "hábitats anfibios" es loable -acotó Villaverde- por constituir un valioso ecosistema para el apareamiento y cría de numerosas especies de la fauna acuática, entre ellas una serie de crustáceos de importancia económica, como el camarón y la langosta.
Es esta, además, la única vegetación terrestre que entra en contacto directo con el mar, la primera línea defensiva ante tormentas, ciclones, y actúa como barrera natural evitando que el mar gane espacio a la tierra, concluyó el experto.
En Cuba existen decretos, resoluciones y documentos jurídicos -como la Ley Forestal- para la protección estricta de los manglares, pero su conservación no solo depende de lo estipulado legalmente, sino de la concientización de su vital importancia para la biota y para el propio hombre.
Fuente: Agencia de Información Nacional (AIN) |