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Guantanamo

Comercialización agraria en Guantánamo sufre de burocracia

Mientras ante el mostrador y la tablilla de los puntos de venta la población arruga la frente por los precios y la calidad, hay productos agropecuarios que se pierden

Todas las formas productivas concurren a los mercados para la comercialización, después de cumplir sus contratos de la demanda en 21 productos, que balancea Acopio para la venta a la población y el consumo social.

Todas las formas productivas concurren a los mercados para la comercialización, después de cumplir sus contratos de la demanda en 21 productos, que balancea Acopio para la venta a la población y el consumo social.

Por Víctor Hugo PURÓN FONSECA

Fotos: Lorenzo CRESPO SILVEIRA

28 de septiembre de 2011, 09:40 am

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - La comercialización de productos agropecuarios está aquejada actualmente en la ciudad de Guantánamo, entre otras deficiencias, por varias achacables a la lentitud con que se aplica lo establecido y los mecanismos en la toma de decisiones, según encontró Venceremos investigando sobre el tema.

Una de las más grandes incongruencias es la falta de un abastecimiento estable, a partir de la existencia de una producción suficiente para ello, en particular en viandas, como es notable.

En búsqueda de algunas de las verdaderas causas de irregularidades e insatisfacciones de la población, en relación con la venta y compra de las viandas, hortalizas, frutas, granos, condimentos y otros renglones agropecuarios, un equipo de esta editora recorrió varios puntos de venta de la ciudad y conversó con consumidores, personas que atienden a la población en esos mercados y otros responsables.

La exploración incluyó el mercado La Yuca, más conocido popularmente en la comunidad como La Campesina, en la calle 9 Sur esquina a 4 Oeste, y El Maíz, en Ahogados y 9 Sur; La Chirimoya, en Máximo Gómez y Narciso López, y el especializado Santa Catalina, en la zona centro; El Tomate, en Emilio Giró y 7 Este, San Justo, y el complejo comercial El Guararey, de Pastorita, en el noroeste.

Con anterioridad, hace varias semanas, también reporteros de esta publicación se entrevistaron con consumidores y administradores en mercados agropecuarios de otras partes de la ciudad, y obtuvieron una especie de fotografía del panorama de la comercialización de esos productos, donde igualmente advirtieron incongruencias, como el deterioro de la relación entre diversidad y calidad de la oferta y el precio.

La no correspondencia entre la calidad y el precio es preocupación constante de los consumidores, como sucede con el plátano, que tiene una abundante presencia actualmente en los puntos de venta.Debe conocerse que la comercialización de los productos agropecuarios es asumida actualmente por varias y diferentes instituciones, tanto entidades estatales como concurrentes por cuenta propia, y sólo 21 de ellos se rigen por precios aprobados de acopio según contrato con destino a los Mercados Agropecuarios Estatales, el consumo social, el mercado interno en divisas y la exportación, establecido por la Resolución No. 353/2010 del Ministerio de Finanzas y Precios.

La no correspondencia entre la calidad y el precio es preocupación constante de los consumidores, como sucede con el plátano, que tiene una abundante presencia actualmente en los puntos de venta.

Entre los comercializadores en los diferentes puntos en la ciudad se encuentran Acopio, Frutas Selectas, empresas agropecuarias, cooperativas.

Muchos de ellos acuden también en libre concurrencia después de cumplir sus compromisos del contrato, incluso con mercados propios, como las agropecuarias de Niceto Pérez y Guantánamo, y las CCS Enrique Campos, Luis Rustán y Lino de las Mercedes Álvarez, entre otras.

Por los mercados y puntos de venta

Raúl Tabera advierte que los martes suelen ser los días de menor cantidad y calidad de los productos suministrados por los concurrentes.

Sobre ello dice el administrador general del complejo comercial El Guararey, que “excepto la Agropecuaria de Guantánamo, las empresas y las CCS no se acostumbran a poner ese día en los puntos de venta lo suficiente para comercializar”.

Allí, como confirmaron los consumidores, los puntos de venta de las entidades estatales superaban en propuestas a los de las cooperativas, en particular en los cárnicos, ofrecidos en porciones de cerdo por Servicios Especiales, a un monto inferior que la oferta y demanda de cerdo y carnero, así como plátano y otras viandas en varios sitios de expendio.

Una docena de productos, en su mayoría viandas y abundante plátano, mostraba la tablilla de El Tomate, en San Justo, surtido que celebraban la cliente habitual, Marlene Paz, y el jubilado consumidor Eugenio Duvergel, quien insistió en que le cuestan demasiado todavía.

Además, se quejaba de que no adquirió “los frijolitos” porque están “con un poco de tierra y algo picados”, y lo muestra en el saco sobre el mostrador.

Por el contrario, satisfecha y contenta se proclamaba Roxana Bella Borges, por adquirir allí por primera vez, después de informarse recientemente con una vecina, su dieta de plátano para diabética, a un precio mucho menor que el que se ofrece al resto de la población.
“La OFICODA no me informó, al asentar mi caso, que aquí podía obtenerla, todas las semanas”, protestó.

El administrador explica que desde hace varias semanas Acopio le sitúa allí el producto, todos los viernes, para 782 personas con prescripción médica y diferentes dolencias, y que es posible muchos beneficiarios lo ignoren, pues anteriormente era irregular la entrega.

“Sin embargo, en las últimas ocasiones he pedido que me dejen menos cantidad, porque cuando traen toda la dieta se deteriora parte del producto, pues muchos enfermos, aunque cuentan con esta garantía, no vienen a adquirirlo, quizás por desconocimiento”, señala.
Otras opiniones, esta vez sobre la no correspondencia entre precio y calidad, esgrimieron Nancy Quintana y Andrés Gilart, en el mercado climatizado Santa Catalina, en el centro de la ciudad.

“Mire estos limones patisecos”, muestra Gilart, y se consuela con que al menos son más baratos que en la Plaza del mercado, de libre concurrencia.

“No se rebaja el precio aquí, y no son siempre de primera los productos”, dice Nancy, quien señala la falta de cárnicos.

“También hay ineficiencia en la comercialización, no hoy, sino, por ejemplo, cuando hay malanga se produce una gran cola en el exterior. Esto empezó muy bien, pero lo único que se mantiene con calidad es el refresco natural de frutas”, sentencia Gilart.

El administrador Juan Rafael Wilson sostiene que todo el producto expendido en Santa Catalina es de primera, subraya que sí tiene calidad, admite que podría instalarse una segunda romana (pesa) para aligerar la venta cuando hay más público y no se vendieron cárnicos durante varios días porque, explica, “Acopio no le pagó a Ganado Menor”, que es el suministrador de carnero, conejo, pollo, pato y pavo a esta unidad especializada.

“Carne tengo -dice, por su parte, Armando Falo Pagés, director de Ganado Menor, entrevistado al respecto en la Delegación de la Agricultura-, pero la estoy “tirando” para Baracoa, porque, por una parte, Veterinaria suspendió la licencia para el sacrificio, no tengo condiciones para hacerlo, y por otra Acopio nos debe casi 200 mil pesos, razón por la que estoy cayendo en impago con los productores, aunque quedamos con dicha entidad en poner los animales para comercializarlos en los puntos de venta, pero ahora se ha trabado por lo de la licencia sanitaria…”. En fin…

Opinión positiva ofrecieron clientes en La Chirimoya, del centro de la ciudad, cuando a las 11:05 de la mañana de un martes, descargaban un camión de plátanos, pues, afirma la jubilada Maritza Fernández, que el resto de la semana siempre hay allí diferentes productos, se cumplen las rebajas y demás derechos del consumidor, en esta unidad abastecida por Acopio y CCS.

No obstante, Clara Lidia Digurnay matiza con su consideración de que, por ejemplo, el proceso de rebaja según merma la calidad no es siempre tan ligero, como sucedió con el tomate, que a veces se pasaba algo y seguía vendiéndose como si fuera de primera.
La CCS Luis Rustán comercializa como “placita” y en oferta y demanda en la misma instalación de El Maíz, en el Sur de la ciudad. La mañana de un martes sus tablillas ofrecían cuatro productos en la primera y nueve en libre concurrencia.

En el cercano, popularmente nombrado La Campesina, algunos consumidores señalaron que siempre está mejor surtido, porque es abastecido por varios concurrentes.

Otro aspecto es que el dependiente del punto de venta de productos agropecuarios de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Renato Guitart, del municipio de Guantánamo, en el complejo comercial El Guararey, mostró cómo allí se echaron a perder varios kilogramos de guayaba y quimbombó, según consta en la imagen.

“Se echa a perder y no lo rebajo porque no tengo facultades; sólo puede hacerlo el presidente de la CCS.

“Todo llega aquí recién cosechado con un precio, pero es verdad que cuando pasa el tiempo disminuye la calidad, y no se realiza con celeridad la rebaja”, asegura el dependiente.

El administrador general del complejo muestra los plátanos burros pintones y maduros, tan caros como cuando fueron traídos sazones al punto de venta, y confirma que, en general, entre las cuatro empresas y seis cooperativas concurrentes en ese sitio con productos agropecuarios no se cumple la relación entre precio y calidad.

“Sólo Acopio suele hacer rebajas, en los demás siempre cuesta igual al principio de la venta que cuando se deterioran, y frecuentemente se les echan a perder, pese a estar en libre concurrencia, que les permite mover los precios”, alega Tabera, quien señala que muchos productores, como las directivas de las CCS, no frecuentan sus puntos de venta para mejorar la oferta según la demanda.

Para mejorar la comercialización

Responsabilizado con garantizar los 21 productos contratados en la demanda y comercializar, sólo en la ciudad de Guantánamo, en ocho Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) y 32 puntos de venta (placitas), además del consumo social, Acopio es también uno de los concurrentes en la actividad.

El organismo es, en particular, el encargado de balancear la demanda, de acuerdo con los diferentes destinatarios.

En el punto de venta de la cooperativa Renato Guitart, en El Guararey, productos malogrados por no rebaja de precio a tiempo.Su director provincial, Arlen Zamora Dávila, está convencido de que, a la larga, será la libre concurrencia la que traerá la disminución de precios y un más equilibrado abastecimiento.
“Son varias las razones. Porque producción hay, aunque no en todos los renglones, por supuesto. En viandas está muy bien la provincia, pero algunos precios la población los encuentra todavía demasiado altos en comparación con la abundancia de la oferta.

“Eso sucede, por ejemplo, en plátano (vianda, fruta y burro), porque, de acuerdo con la Resolución 353, el Consejo de la Administración puede bajar hasta un 30 por ciento el precio en seis productos, pero sólo puede hacerse en el momento en que se contrata con el productor.

En el punto de venta de la cooperativa Renato Guitart, en El Guararey, productos malogrados por no rebaja de precio a tiempo.

“Debemos reconocer que fallamos, al acordar precio de una manera cerrada con el productor, siguiendo la Resolución, y hay que esperar ahora a que termine el año y, al hacer la nueva contratación, determinar el que corresponda en la compra de Acopio al agricultor, para poder establecer luego el de venta a la población por el CAP.

“El otro elemento es que el transporte fue reordenado en Acopio. La empresa transportista municipal y la unidad empresarial de base creadas tienen problemas de combustible y para comercializar.

“Se espera que haya grandes cantidades de productos para trasladarlos, pero los biológicos son perecederos y hay que moverlos rápido, aunque sea un poquito, para que no se pudrán.

“Por esa causa se están perdiendo. Con cierre de julio nosotros demandamos un millón 305 mil 252 pesos, por incumplimiento del contrato, por no darnos el transporte en tiempo, con vistas jurídicas en la Sala de lo económico del Tribunal , y esa vianda se queda en puntos de acopio, tiene mermas excesivas, se echa a perder y al final no tiene el destino que debe tener.

“Incumplieron las entregas en lo que va de año las empresas de Guantánamo, con boniato y arroz; Coco Baracoa, con boniato, malanga, frijol y arroz; Café y Cacao de esta misma localidad, con boniato, malanga, tomate y frijol; Maisí, malanga, y San Antonio del Sur, boniato, guayaba y frijol negro y colorado de sustitución de importaciones.

“Para nosotros la comercialización es una asignatura pendiente. También tenemos dificultades con la calidad, higiene, limpieza, trato al consumidor. Debemos no sólo disponer del producto en sí sino contar con la opinión del pueblo acerca de las condiciones en que se expende, y se han adoptado medidas.

“En lo que va de año la Supervisión integral ha multado a trabajadores nuestros en 18 ocasiones por violaciones de precio, documentación, obligaciones tributarias, higiene, limpieza, organización…

“Hemos aplicado en cuatro casos la separación definitiva de administradores, nueve descuentos de salario hasta 50 por ciento a dependientes y amonestaciones ante el colectivo laboral…

“La importancia del contrato se aprecia en que nos dieron Con lugar, por incumplimiento del mismo, a la demanda a la empresa transportadora de Santiago de Cuba por 102 mil pesos, pues se afectó la papa por estadía en los ferrocarriles de esa provincia.

“También hicimos seis reclamaciones al órgano de arbitraje de la Agricultura por incumplimiento del contrato de las empresas agropecuarias con Acopio, en malanga, frijol y boniato, que hace que nosotros incumplamos con los destinatarios en esos renglones, aunque suplimos algunos en otros productos, y ya nos dieron Con lugar cinco, y en un caso la empresa incumplidora dará lo que debe más adelante.

“Eso es algo muy importante que se ha logrado este año en Acopio, que el contrato rija las relaciones con las entidades que deben aportar”.

Cuando se le pregunta, finalmente, cuál considera es la solución para mejorar la comercialización de los productos agropecuarios, el directivo ofrece su criterio:

“Eso se va a resolver cuando haya una decisión central acerca de la oferta y la demanda, que se eliminen todas estas trabas para el precio de un producto, y unos venderán más caro y otros más barato.

“Acopio contrataría directamente con los productores, y no con las empresas que lo hacen ahora con ellos.

“Ya se acordó los cuenta propia, y puede salir a la calle un bicitaxi con viandas y hortalizas, que no viola, compró a un productor a oferta y demanda, paga su impuesto, y concurre como vendedor pregonero.

“En esa situación de libre concurrencia será la propia población la que dirá el precio asequible para que se venda.

“Además, las formas productivas tienen que entender que al mermar la calidad se debe bajar el precio, como hace Acopio, según lo establecido”.

Soluciones para hoy

De cualquier modo, las incongruencias advertidas deben ser resueltas cumpliendo lo establecido. Corresponde a la Agricultura controlar la ejecución precisa de ello.

Es evidente la suficiencia de productos en la mayoría de los renglones, en particular viandas, y nada justifica que la morosidad burocrática contribuya a que se deterioren o no lleguen a la población y el consumo social al que están destinados.

Hay que buscar formas de gestión para que no se pierda incontable fruta y otros renglones en los montes guantanameros, cuando hay demanda de ellos en la ciudad y condiciones para hacerlos llegar a sus destinatarios, de modo que los responsables deben adoptar las decisiones que permitan que funcione el mecanismo.

Lograr resultados adecuados en la comercialización de productos agropecuarios contribuirá a avanzar en el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido, que indican adecuar la producción agroalimentaria a la demanda y la transformación de la comercialización.

En ese sentido, los contratos deben tener cada vez más calidad y exigencia, de manera que obliguen a cada parte cumplir sus obligaciones, y que la libre concurrencia se active sin morosidad y con dinamismo.

Todavía los mecanismos de gestión no son lo suficientemente ágiles para evitar reducir las pérdidas, y se complican innecesariamente los vínculos productor-consumidor. Basta que se haga lo establecido por la Ley, y no se trabe lo que esta dispone.

 
 
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