Miguel Bueno tiene 64 años, o sea, era un adolescente cuando triunfó la Revolución. Nadie le puede hacer cuentos de la vida, de su país, de sus líderes.
Cuando tomó en sus manos la primera hoja, ni siquiera llegaba a los 20 años, pero era todo un hombre el día que Posada Carriles y otros terroristas hicieron estallar, en pleno vuelo, un avión cubano en las costas de Barbados, con 73 personas a bordo.
“Hay cosas que no se olvidan, y un crimen como el de Barbados es imborrable. La verdad, el duelo tomó las calles, Cuba fue una gran familia en esos días, lloró mucha gente, familiares, amigos, conocidos…
“Por eso no puedo creer que dejen libre a Posada, un terrorista confeso. Es un descaro, ya no pueden engañar a nadie. El mundo lo sabe, y hay gente de todas partes exigiendo justicia, porque la verdad no puede ignorarse por más tiempo”.