Ernesto Che Guevara: economista natural

Por Pablo Soroa Fernández
12 de junio de 2009, 11:55 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) El 16 de enero de 1963, durante su visita a la hoy Empresa de Herramientas de Mano Guaso, el entonces Ministro de Industrias, Comandante Ernesto Che Guevara, comprobó que entre los surtidos de la fábrica no figuraban las limas para machetes, a pesar de ser Guantánamo una provincia eminentemente agrícola.
De inmediato orientó que se consultara con los técnicos y trabajadores la posibilidad de sumar ese renglón al módulo productivo de la entonces Fábrica de limas, picos y palas, lo cual fue aprobado después de fructífera asamblea.
La participación de los trabajadores en el plan de producción o de servicios es uno de los principios de la sociedad socialista, lo cual era del dominio del titular del ramo.
En aquel entonces se desarrollaba, en la ya bloqueada y agredida Isla, lo que se ha dado en llamar El Gran Debate sobre la Economía en Cuba, que tuvo lugar durante el citado año y el subsiguiente.
Como se ha advertido más de una vez, los participantes en aquella histórica discusión eran a la vez personas con responsabilidades protagónicas en tareas de la Revolución, es decir, intervenían en un debate entre compañeros, no en un enfrentamiento entre adversarios.
Es imposible comprender certeramente, sin poner en un plano de privilegio al Che, los móviles económicos en que se sustenta la sociedad cubana y que han hecho posible afrontar sin decisiones traumáticas la actual crisis económica y financiera global, y con anterioridad la etapa más crucial del Período Especial, al que nos abocó el derrumbe del campo socialista.
Su visión política fue tan grande que vaticinó este último hecho (y con él la restauración del capitalismo en esa parte del mundo), casi tres lustros antes que tales sucesos estremecieran al planeta e hicieran tambalear (salvo en la interpretación de honrosas excepciones, como Cuba) los postulados de Marx, Engels y Lenin.
El experto Carlos Tablada ha llamado la atención sobre el desliz de considerar que el conocimiento de la teoría económica por el Che se inicia en 1959, a raíz de su nombramiento en cargos con perfiles económicos: jefe del Departamento de Industrias del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, Presidente del Banco Nacional y titular de Industrias.
Tablada cita en abono de su afirmación que este revolucionario, nacido en 1928, en Argentina, de familia con cierta holgura económica, cultura e ideas socialistas, traba conocimiento, desde edad temprana, con textos de Carlos Marx (entre ellos El Capital), Federico Engels y V.I.Lenin.
Al igual que el Prometeo de Tréveris, encontró en la filosofía el cauce para elaborar la teoría de la lucha de clases, y Engels la dedujo de la explotación a que era sometida la clase obrera en Europa, el Che se introdujo en ese terreno a través del conocimiento de la mísera realidad americana, durante sus travesías latinoamericanas y caribeñas por tierra y mar.
En un discurso pronunciado en 1962 (Escritos y Discursos, tomo 6, página 229), señala que “productividad, más producción, conciencia, esa es la síntesis sobre la que se puede formar la sociedad nueva”.
“La emulación tiene que cumplir una gran tarea de movilización de las masas”, indicó en otra ocasión.
En cuanto a su posición respecto al estímulo material, no es poco lo que se ha especulado.
Precisó que “el estímulo moral es la forma predominante que tiene que adoptar el estímulo, pero no la única del actuar de los obreros”.
Explicó que ambas formas de estimulación están estrechamente unidas, pero debía lucharse porque la variante moral “sea el mayor tiempo posible el factor determinante del actuar de los obreros”.
Tal vez la faceta más conocida sea la del promotor de la industrialización en la Mayor de las Antillas, y sin descuidar la capital del país y otras provincias, se interesó sobremanera por desarrollar a la entonces empobrecida Guantánamo.
Ese afán lo atestiguan sus visitas a la citada fábrica de la rama sideromecánica, a la unidad salinera Frank País, de Caimanera, y la inauguración, el primero de abril de 1963, de la que actualmente se denomina Empresa de Derivados del Cacao.
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