José Martí: interés del corazón
Por Víctor Hugo Purón Fonseca
vhgato@yahoo.com
22 de mayo de 2009, 8:55 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)- No portones, sino caminos los que llevan a universalizar valores.
Certeros aquellos que condujeron a la Guajira Guantanamera al encuentro con los Versos Sencillos de José Martí en el mundo. Música popular y poesía concurren como flecha hacia la diana del interés universal, donde alienta aquel a quien el arroyo de la sierra le complace más que el mar.
Martiana es también otra vía guantanamera que se alza hacia la Humanidad y se construye desde la escritura en pleno campo de la región: el Diario de campaña. El testimonio del Maestro sobre su primera vez en Cuba Libre, encuentro y descubrimiento, geográfico y humano, la felicidad en la consagración a la utilidad de la virtud, la entrega de sus últimos días a su país y por su deber, de cuanto hizo hasta entonces y continúa alentando a hacer.
Estas últimas anotaciones con estilo de sentencia moral, válidas para cualquier vida presente y futura, de aquí y de allá, sirven para admirar e imitar el poder de la voluntad, y una buena y bella forma de exponer la política culta que conmueve.
Menos transitada hacia la sobrevida humana en cualquier confín, hay otra ruta única con vocación universal abierta por Martí en Guantánamo: la distribución en Cuba de la revista para niños La Edad de Oro. ¿Compartirá esta suerte algo de la incapacidad, autoatribuida por un cantor coetáneo y compatriota, para saber qué hacer con lo extraordinario?
Sagrarios de varias generaciones, encabezadas por sus más lúcidos representantes, constituyen La Playita y demás sitios de la Ruta de Gloria, en los actuales municipios de Imías, San Antonio del Sur, Manuel Tames, Guantánamo y Niceto Pérez, hasta Vuelta Corta, pasando por el Bosque martiano, el natural de Cajobabo, el construido junto a la escuela vocacional de arte Regino E. Boti, en esta ciudad, y otros.
Los más nuevos los hacen suyos, de las caminatas conmemorativas a la obra cotidiana de transformación humana.
Igual se realza cada vez más mundial La Guantanamera martiana, mientras apenas una placa esquinera propone al visitante imaginar el decimonónico edificio del cultural Centro La Luz, donde se recibió La Edad de Oro para Cuba.
El uso gastronómico en este tiempo parece todo lo contrario de aquella “empresa del corazón y no de mero negocio” encargada por Martí en carta a su amigo Amador Esteva Mestre en Guantánamo, para formar sentimientos de pertenencia entre los nuevos de esta tierra latinoamericana.
Encuéntrese el camino de “interesarle el corazón” a quien corresponda, como supo Martí tender el puente desde su carta del 27 de julio de 1889 –hará 120 años- hasta hoy, para que los niños cubanos y del mundo disfrutaran de su dorada revista. |