Los campesinos hablan para que los escuchen
Por Pablo Soroa Fernández
17 de febrero de 2010, 04:00 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
- La deficiente atención estatal y empresarial al sector cooperativo y campesino, no es un secreto para nadie, y mucho menos para los hombres y mujeres que con un tercio de la tierra cultivable del país, le garantizan el 65 por ciento de la producción agropecuaria.
Quizás sea menos conocido que en Guantánamo esa contribución es 11 por ciento mayor que el promedio nacional… en una superficie casi idéntica, y no tan favorecida por la naturaleza como la del resto del archipiélago.
Es de dominio público que debido a seculares e inadecuadas prácticas agrotécnicas, el erosionado valle central de la provincia dista de ser la productiva llanura Artemisa-Colón, donde la humedad aguarda a milímetros de la superficie, lista para satisfacer los requerimientos de las plantas.
Y a pesar de tales factores adversos los campesinos guantanameros son líderes, entre otros renglones, en la producción de viandas, hortalizas y leche, y mayores productores nacionales de café, cacao y coco, cultivos que exigen esmerada atención y experiencia, y constituir rubros exportables.
¿Cómo es posible, entonces, darse el lujo de no atender exquisitamente a quienes integran tan sólida base productiva y se entregan incondicionalmente a esa tarea de primer orden, que es la producción de alimentos, calificada por el General de Ejército Raúl Castro, presidente de la República de Cuba como asunto de seguridad nacional?
En las denominadas asambleas X Congreso de la ANAP, los integrantes de las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y de Créditos y Servicios (CCS) no han pecado de originales al plantear a esa instancia, las diversas dificultades que afrontan para elevar su aporte a la sociedad y cuya solución no está en manos de ellos.
Han sido el santo y seña en esos intercambios los problemas con la venta y comercialización de los productos y los créditos, escasez de insumos indispensables, y la pendiente incorporación de los beneficiarios del Decreto Ley 259 (Sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo).
También, como orientó el Buró Nacional de la ANAP, se han discutido las ideas de Raúl sobre los temas seleccionados para el informe central al X Congreso, los cuales coinciden con las inquietudes expuestas por la masa campesina en casi mil 400 asambleas celebradas en el país.
La participación de los asociados en las asambleas ha sido en las CPA superior al 90 por ciento, y en las CCS cercanas a ese porcentaje, y en ambos casos contrasta con la ausencia, casi generalizada, de quienes debían esclarecer las inquietudes, dudas y aprensiones expuestas.
Los campesinos no hablamos para nosotros mismos, hablamos para que nos escuchen, y si no hay nadie que lo haga, estamos monologando, razonó con acierto un miembro del Buró Nacional de la ANAP, al convencer a la membresía de una cooperativa del municipio cabecera de que era mejor posponer la reunión que efectuarla en esas condiciones.
Solamente honraron con su presencia el encuentro el Instructor del Partido, el Representante del Centro de Control Pecuario, y la jefa de despacho de un director que se encontraba fuera de la provincia. “Porque -como ella informó- el subdirector se encuentra en una reunión de cuadros”.
Ese sábado 6 de febrero se encontraban atendiendo asuntos, al parecer más importantes que los tratados en la asamblea, los representantes de instituciones, organismos y empresas que, por la dirección de sus respectivos ministerios, estaban convocados para esa reunión, en la que debían dialogar, estimular y brindar explicaciones adecuadas a quienes se levantan con el alba para hacer más variada la mesa del cubano. |