Día Internacional de la Mujer: La fuerza de la belleza

“Todavía a la mujer guantanamera le falta apoyo en el seno familiar”, declara la Secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en la provincia.
Por Roy Roger TOLEDANO MIRAGLIA
Fotos: Demetrio FUENTES RODRÍGUEZ
8 de marzo de 2010, 11:30 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Las féminas cubanas brillan por el mundo. Su nivel instructivo y protagonismo en el desarrollo de la sociedad es ejemplo y motivo de asombro en otros países, donde este 8 de Marzo, Día internacional de la Mujer, del cual se cumple el centenario de su instauración, será otra jornada de protesta para reclamar mejores condiciones laborales, mayor participación ciudadana y otros elementales derechos, vedados por siglos para el bello sexo.
En tanto, las cerca de 210 mil guantanameras recibirán ese día el agasajo de hijos, padres, compañeros de trabajo, vecinos… El reconocimiento y respeto hacia ellas será infinito. Así ocurre desde hace más de cinco décadas. El triunfo revolucionario, primero, y la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) , el 23 de agosto de 1960, vinieron con imparable fuerza para emanciparlas.

Nelly Iglesias Tivey, fundadora de la FMC.
“La Revolución puso a la mujer donde debía estar, desde entonces su participación en el desarrollo del país es decisiva”, opina Nelly Iglesias Tivey, directora económica, por más de 30 años, del Grupo Empresarial Agroindustrial Azucarero.
“Estamos en todas las esferas productivas, hasta caña hemos cortado, incluso con rendimientos superiores al de los hombres en algunas áreas”, argumenta.
La formación de su hija, hoy ejerciendo la Medicina, la regocija. “Es grandioso para una madre tener la seguridad de que sus hijos van a ser instruidos.
“La mía trabajó en labores domésticas desde los nueve años y se sacrificó mucho para que yo estudiara, eran tiempos diferentes. La mujer vivía limitada, pues la sociedad las confinaba a las atenciones del hogar, la familia y el esposo. El desempleo era un mal inherente a nosotras”, reflexiona, quien a los 17 años, junto a otras muchas, fundaron la FMC en la provincia.
De aquellos primeros años recuerda los esfuerzos de todas por propiciar la participación de ellas en la sociedad y facilitar su preparación escolar. Nelly fue una de las alfabetizadoras de su poblado, alrededor del antiguo central La Isabel, hoy Honduras.
Los 68 años de edad, el Título Honorífico por laborar medio siglo en el sector azucarero y la condición de cuadro destacada a nivel nacional en tres oportunidades, la comprometen con su puesto, del cual aún no piensa retirarse.
Cruzando mares
“Se dice que en Bolivia el analfabetismo tiene rostro de mujer”, comenta Mercy Deliz, profesora de Español-Literatura y fundadora de la misión educativa en Venezuela (2003) y Bolivia (2006), en calidad de asesora del Programa Yo sí puedo.

Mercy Deliz, participante en misiones educativas en Venezuela y Bolivia.
“La latinoamericana tiene una vida muy dura y, por lo general, sobre sus espaldas descansa el sostén de sus familias. Son muy explotadas a nivel social y familiar.
“Cuando se sale fuera del país, se valora más la obra de la Revolución y la FMC”, agrega.
“Allá jamás vi que se celebrara el 8 de Marzo, no obstante, las bolivianas participaban de nuestras actividades en esa y otras fechas. Nuestra influencia, según ellos, fue muy positiva. El carácter, desenfado y libertad de las cubanas les fue muy útil. Constituíamos un ejemplo en las comunidades donde laboramos.
“Una joven se me acercó para contarme los cambios de su esposo tras andar conmigo a todos lados. Aprendió el valor de la consideración hacia su cónyuge, la importancia de ayudarla en la casa con los niños y en otras labores. ‘Ya no me maltrata’, me dijo”, cuenta.

Sandra Eunice Toirac, especialista de segundo grado en Medicina Legal.
De sacrificada y extenuante se puede calificar la misión de Sandra Eunice Toirac Perera, especialista de segundo grado en Medicina Legal, en Namibia, al suroeste de África, entre el 2006 y el 2008.
“Fue impactante ver la realidad de ese semidesértico país. En el interior la población vive en la pobreza extrema, sin acceso ni siquiera al agua potable y casi el 80 por ciento infectada con el VIH. Las imágenes que tanto vemos de ese continente en la televisión cobraron vida y nombres esos años.
“Trabajamos cada día hasta el cansancio; en un año realicé más de mil autopsias. En todo el país sólo había dos personas capacitadas para realizar ese trabajo. Nuestra ayuda fue bienvenida desde el primer momento.
“¿En qué derecho podrán pensar esas mujeres si no tienen lo indispensable para vivir?”, reflexiona.
“La cubana -prosigue- puede hacer todo lo extraordinario que quiera. Cuenta con el apoyo de la sociedad, el Gobierno, la Federación. Tiene las posibilidades para desarrollarse en las diferentes esferas de la vida. Es admirable lo que hemos logrado”.
Joven en tierra firme
El director de Inés María Toledano Gómez, especialista principal del Grupo de Desarrollo de la Unidad Empresarial de Base Hidroenergía Guantánamo, confió en ella y la envió a estudiar a España para hacerse Máster oficial en Energía y Sostenibilidad, el pasado año.
Como premio y orgullo personal a su esfuerzo y consagración con los estudios, esta joven terminó, igual que otros cuatro, con Título de Honor entre un grupo de medio centenar de profesionales de varios países.

Inés María Toledano Gómez, joven destacada en el sector hidroenergético.
Su proyecto de maestría fue un estudio de factibilidad para crear un sistema híbrido de abastecimiento de hidroenergía en La Escondida de Monte Rus, municipio de El Salvador. Estos resultados, desde luego, tienen antecedentes.
Entre sus logros como ingeniera refiere la mitigación y adaptación al cambio climático en las comunidades de El Manguito y La Plata del Guaso, ubicadas en Argeo Martínez.
La rehabilitación de una unidad de la pequeña central hidroeléctrica del Guaso, la reforestación de la zona, la conexión de las comunidades al Sistema Electroenergético Nacional y mejoras en el abasto de agua fueron algunas de las acciones realizadas en esos lugares en los últimos dos años.
Pese a todo lo exitosa que ha sido su carrera, Inés María considera que la participación de las mujeres en su sector es difícil y poco frecuente; aunque, paradójicamente, el problema de la energía a quien más afecta en el hogar es a ellas.
“Todavía a muchas les falta tomar la iniciativa para ocupar un lugar destacado en la sociedad. Algunas de nosotras nos restamos capacidades que sí tenemos. Para muchas, el hombre continúa en el centro de las actividades.
“En España, por ejemplo, la mujer es más independiente, le dedica mucho tiempo al trabajo y al estudio, pero las atenciones a la familia quedan en segundo o tercer planos. Igual, hay problemas con el acceso a la salud y la seguridad social.
“También hay mucha desinformación sobre nuestra realidad y condiciones de vida. La situación de Cuba se tergiversa en los medios de comunicación. Uno se llega hasta a incomodar al conversar con otras personas. Pero cuando le cuentas cómo se vive aquí, con la salud y la educación garantizadas, entonces la opinión cambia”.
Desde pequeña Toledano Gómez se vio en el espejo de su madre, destacada dirigente de la FMC. “El funcionamiento de esa organización social lo conozco de cerca, por eso creo que en la comunidad se desaprovecha el potencial de las jóvenes.
“Queremos participar y hacer, pero, en la mayoría de los casos, esas acciones se destinan para personas de más experiencia. Probar no estaría mal”, sugiere.
Igualdad de derechos y oportunidades
Oceanía Orihuela Bigñotte, secretaria general de la FMC en la provincia, ratifica que la Revolución les garantiza a las mujeres igualdad de derechos y oportunidades en la sociedad, asimismo ocurre en la defensa de la Patria, subraya.
“Tenemos aseguradas por el Estado, el Gobierno y la sociedad nuestro lugar”, asevera. Tal afirmación se sustenta, entre otros argumentos, en que el 41 por ciento de los trabajadores del territorio, más de 80 mil 500, son mujeres.
Oceanía manifiesta que todavía falta apoyo en el seno familiar: “La mujer constituye el sostén de muchos hogares, se hace cargo de los hijos y asume otras tareas que le imposibilita ocupar cargos directivos y mayor realización personal. Apenas representamos el 34,7 por ciento de la fuerza dirigente en la provincia”.
Por otro lado, resalta su presencia en las esferas productivas y de los servicios, así como su desempeño en actividades de gran esfuerzo físico: la construcción, la agricultura y la explotación de minas y canteras.
Más reciente, sobresale la nominación de 302 en la provincia, por encima del 40 por ciento del total, con vista a ocupar un puesto en las diferentes asambleas municipales del Poder Popular.
“La guantanamera es consagrada, patriota, trabajadora y entusiasta”, afirma la secretaria general. Su aporte cruza mares y alegra corazones en todo el mundo, gracias a la solidaridad y el humanitarismo de las misiones cubanas.
“A ellas, llegue también nuestra felicitación, y la Revolución puede seguir confiando en nosotras”, expresó.
Sobre la celebracion del 8 DE MARZO
La propuesta del 8 de Marzo como fecha oficial para celebrar el Día de la Mujer la hizo en 1910 la alemana Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca.
Con ello se quiso honrar la memoria de un grupo de mujeres que, con gran entereza, ocuparon en 1857 la fábrica textil donde trabajaban en la ciudad de Nueva York, para exigir igualdad de salarios y una jornada de 10 horas de trabajo. La respuesta de los dueños a aquella reclamación fue provocar un incendio en la planta ocupada, en el cual perecieron las 129 obreras.
Con el transcurso de los años, hacia el final de la Primera Guerra Mundial y, sobre todo, a partir de 1921, otros países de Europa, América, Asia, África y Oceanía se fueron sumando a la celebración, devenida símbolo de las aspiraciones y la lucha de las mujeres por crear un mundo más justo, donde se respeten sus derechos y se reconozca su igualdad.
En Cuba se celebró por vez primera el 8 de marzo de 1931.
Fuente: 8demarzo.cip.cu
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