José Martí en el ALBA: Acercando lo que ha de acabar por estar junto

Por Víctor Hugo Purón Fonseca
vhaylin@gmail.com
29 de enero de 2010, 08:30 pm
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos)
- La ayuda a la reconstrucción de Haití, aprobada recientemente por la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), incluye el respeto a la soberanía de ese país azotado por un devastador terremoto.
La demanda de protagonismo principal del pueblo y el gobierno de Haití en la reconstrucción, referida en la declaración final de la reunión extraordinaria del Consejo Político del ALBA, se adscribe a la raíz martiana de este proyecto.
En la situación haitiana también, como quería Martí para toda la América del Río Bravo a la Patagonia, incluyendo las islas, debe injertarse en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.
Los expuestos principios de soberanía e integridad territorial, amenazados por la excesiva y preocupante presencia militar estadunidense en Haití, muestran, en esta hora, que “el deber urgente de nuestra América es enseñarse cómo es”, frente al “desdén del vecino formidable”, como pedía José Martí.
Legítima materialización de las ideas latinoamericanistas del Apóstol es, por eso, la alianza política, económica y social en defensa de la soberanía, la autodeterminación, la identidad y la unidad de los pueblos de Nuestra América, que constituye el ALBA, con sus principios de solidaridad, cooperación y complementariedad.
Como las acciones aprobadas para ayudar a la reconstrucción de Haití, en este caso centradas en la salud, aprovechando la experiencia acumulada de cooperación con ese país y las condiciones ya creadas en ese terreno, el proyecto se dimensiona en diferentes vertientes.
Muestra de la viabilidad de los mecanismos desarrollados por la alianza se acordó la creación de un Fondo Humanitario, a través del Banco del ALBA, que será constituido con los aportes de los países miembros.
En su momento, Martí llamó, como si se tratara del presente, “que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”, y el ALBA le permite a Nuestra América librarse de la tiranía de los Estados Unidos, tras su fallido y rechazado convite neoliberal, vistos los antecedentes, causas y factores.
Por eso, frente a los impuestos Tratados de Libre Comercio (TLC) del ALCA, se desarrollan con el auspicio del ALBA los alternativos Tratados de Comercio de los Pueblos (TCP), que desde mayo de 2006 promueven el comercio en la región.
Más recientemente, en apoyo del comercio regional se comenzará a usar el Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE) como "moneda" virtual que estará en uso en el intercambio comercial entre los países que integran el ALBA: Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela.
Sin dudas, la condición humanista martiana encuentra sus correspondencias en las más conocidos programas sociales que impulsa el ALBA entre las capas más humildes de varios pueblos americanos, en particular en la educación y la salud, cuyos principales beneficiarios son los “pobres de la tierra”.
“¡Las tierras de habla española –preconizaba el Héroe Nacional cubano- son las que han de salvar en América la libertad, las que han de abrir el continente nuevo a su servicio de albergue honrado. La mesa del mundo está en los Andes.”
El llamado desde la tierra haitiana resalta, pues, la vocación latinoamericanista martiana que preside la cooperación humanitaria del ALBA, pues la propuesta de atención prioritaria a los niños y niñas, que incluye la rehabilitación de la infraestructura educativa haitiana y programas de apoyo alimentario, dotación escolar y formación de maestros, toma en cuenta que ellos son la esperanza del mundo.
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