Sequía al acecho
Se adoptan medidas con vistas a garantizar el abasto a los más de 146 mil guantanameros, de siete municipios, afectados por la disminución del nivel de los embalses y a otros que pudieran necesitarlo ante una eventual sequía. Se mantiene la vigilancia hidrológica

La presa Faustino Pérez reducirá en un 50 por ciento la entrega de agua a la ciudad de Guantánamo.
Por Lilibeth Alfonso Martínez
lilithalfonso@gmail.com
Fotos: Leonel Escalona Furones
1 de febrero de 2010, 10:20 am
Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) -
El año pasado fue, según los especialistas de Recursos Hidráulicos, el más seco desde el 2004, con un promedio de precipitaciones de mil 310 milímetros (mm), por debajo de la marca histórica, de mil 488.
Con la llegada de la época lluviosa, período comprendido desde la segunda quincena de abril hasta noviembre, en el que usualmente las presas incrementan sus niveles de almacenamiento, sólo mayo rompió su promedio histórico de precipitaciones. En el año, lo superó únicamente febrero.
“Julio, agosto y noviembre fueron los más desfavorecidos, con niveles por debajo del 70 por ciento de los registros. En esos meses dejaron de caer 174 milímetros (mm) de lluvia. No obstante, la situación no es crítica”, explica Eugenio Martínez Mayor, especialista de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico.
Ello, unido a que las precipitaciones ocurrieron fundamentalmente en zonas alejadas de las cuencas que tributan a las presas o fueron intensas pero no sostenidas, causó la disminución del volumen en algunos de los embalses más importantes del territorio.
Fue el caso del Faustino Pérez, que con capacidad de 26 millones de metros cúbicos (m3), es la principal fuente de abastecimiento de la ciudad de Guantánamo:
“La presa se alimenta del río Guaso, que nace en la meseta del mismo nombre. Esa zona no registró precipitaciones abundantes, de modo que el escurrimiento hacia el embalse no fue suficiente”.
A pesar de ello, asegura Carlos Manuel Elías Martínez, delegado de Recursos Hidráulicos en la provincia, “todavía no puede hablarse de sequía, porque si bien algunas presas están deprimidas, ninguna de las de más peso en el abasto de agua a la población está por debajo del punto muerto, y otras se mantienen en perfectas condiciones, como Jaibo y La Yaya”.
Por ahora, siete de los 10 municipios de la provincia presentan situaciones difíciles en la distribución del recurso: Maisí, Imías, San Antonio del Sur, Manuel Tames, El Salvador, Guantánamo y Yateras, con más de 146 mil 200 personas afectadas que hoy reciben el líquido por medio de pipas.
“Lo importante -concluye el delegado- es que tenemos los medios para llevarle el líquido a la población, sea por las redes de alcantarillado o pipas, y reservas que, con un buen manejo, garantizan la cobertura hasta la llegada de las lluvias. Nadie se va a quedar sin recibir agua”.
Recalcó, no obstante, la responsabilidad de ahorrar el recurso pues “no sólo es competencia de nuestra empresa y del resto de los organismos del Estado. La posibilidad de una sequía debe incrementar la conciencia de la población en tal sentido. No es posible despilfarrar agua”.
Cerrando llaves…
Aseveraciones semejantes implican meses de trabajo en pronósticos, planes y acciones concretas para llevar a efecto el buen paso de la provincia, incluso, ante la llegada declarada de una sequía. Las medidas, confirma el Delegado, vislumbran las necesidades en futuro.
En tal sentido, se trabaja en la rehabilitación y mantenimiento de las redes conductoras e internas, con vistas a reducir en lo posible las pérdidas de conducción, hoy calculadas entre el 42 y el 50 por ciento del agua que se bombea, por el mal estado de las tuberías y la escasez de inversiones.
Igualmente se labora en la reparación y mantenimiento de las válvulas de los circuitos de distribución, para eliminar escapes y regular los ciclos más eficientemente, con lo cual se garantiza, además, la presión del agua que llega a los hogares.
En tal sentido, casi se completa la sustitución de bombas de agua por otras más eficientes en los acueductos territoriales y se continúa la vigilancia hidrológica en los embalses Faustino Pérez y Pozo Azul, el último sin incidencias en el abasto de agua a la población.
Para afrontar el eventual incremento de la distribución por pipas, se deben activar 15 nuevos llenaderos de agua, para disminuir las distancias entre las fuentes de abasto y las comunidades y reducir los ciclos de entrega. Se requiere, también, remotorizar 27 carros, pues actualmente sólo funcionan una docena en la provincia.
Cuando sea necesario, a los medios de Acueductos y Alcantarillados se sumarán los de otros sectores de la economía.
Por lo pronto, y para optimizar el uso del agua almacenada, se adoptan nuevos ciclos de distribución en los acueductos que tributan a las ciudades y se refuerzan las medidas de ahorro en el sector estatal, con el control en los centros altos consumidores por medio de inspectores del sector.
Miras a la ciudad capital
Con alrededor de 200 mil habitantes, la ciudad de Guantánamo merece un punto aparte en esta historia, concuerda Grisel Pérez Pérez, director de la Empresa provincial de Acueductos y Alcantarillados.
La urbe recibe, normalmente, unos mil 200 litros por segundo (l/s) desde la presa Faustino Pérez, hoy demasiado deprimida en sus volúmenes para mantener esa entrega hasta mayo, cuando se espera se estabilice por las lluvias.
“Se elaboró una alternativa para reducir a la mitad el volumen de entrega de la presa hasta 600 l/s y así poder ‘estirar’ el agua almacenada. A esa cifra, se sumarán otros 300 l/s por medio del trasvase Jaibo-Canal Camarones-Estación de Bombeo Clotilde-conductora Faustino Pérez, el cual entrará en funcionamiento por estos días”, dice.
Con todo, cuando ocurra efectivamente la reducción, la ciudad recibirá unos 900 l/s de los mil 200 que requiere para que el líquido llegue, con fuerza, a todas las zonas con redes de acueducto.
Se afectarán, fundamentalmente, las zonas altas de la ciudad hasta el 6 Sur -a partir de esa zona se recibe desde la conductora Guanta-, en los repartos Caribe, Obrero, San Justo, Pastorita, Norte-Los Cocos-Confluentes, el centro, desde Paseo hasta Pintó y desde Máximo Gómez hasta San Lino, Sur Isleta, además de Cuatro Caminos y Argeo Martínez.
En el Centro Oeste, desde Paseo hasta Pintó y desde Santa Rita hasta Ahogados y a partir del 4 Oeste hasta el 2 Oeste, también los asentamientos de Villa María, Villa Esperanza, Primero de Mayo, Raposo, Coquitos de Jaibo, las calles 6, 7, 8 y 9 Oeste desde Narciso López hasta La Avenida, sentirán los efectos.
“Para minimizar las afectaciones, se confeccionan nuevos ciclos de distribución, casi siempre de dos a tres días, que garanticen la llegada de agua con fuerza a los hogares. Los esquemas, una vez organizados, serán informados a la población”, comentó.
Y asegura que “quienes ya no reciban el líquido por las redes, lo harán por carros cisternas, con lo cual se incrementará la población que será abastecida por este medio, con un gran gasto de combustible y transporte, y para lo cual se deberán activar seis llenaderos en áreas periféricas”.
El inicio de la reducción en el volumen de entrega de la Faustino Pérez y la puesta en marcha del trasvase desde la presa Jaibo, con una situación de almacenamiento muy favorable, incrementará asimismo la necesidad de rebombear el agua, para ganar en presión.
“Se espera la aprobación del presupuesto para poner a funcionar seis nuevos rebombeos, que se sumarán a los dos existentes, y se trabaja en el acondicionamiento del ubicado en la Estación Bano”, explica Pérez Pérez.
Allí, según las medidas aprobadas por Recursos Hidráulicos, se pondrá en explotación la antigua estación de bombeo, la cual puede ser compensada a través del Canal Camarones, si la corriente fluvial se deprimiera y lo necesitara.
Otras medidas para minimizar los efectos de la actual coyuntura hidrológica se concentran, también en la urbe, en la supresión de salideros pendientes en las conductoras, 21, y redes internas, 286; y en el control y eliminación del derrame de focos contaminantes alrededor del Canal Camarones y el río Bano.
“No podemos darnos el lujo de contaminar el agua que tenemos en la provincia ni de malgastarla, así que me sumo al llamado de ahorrar y de no sentarnos a esperar la del cielo. Hay que accionar, y rápido.
“En la actualidad, buscamos reservas, valoramos las posibilidades de utilizar otras fuentes, explotar más las potencialidades del Canal Camarones y aumentar la capacidad de bombeo desde Guanta”, afirma convencido de que la confianza no es posible si la sequía, con su carga de dificultades, acecha. |